Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Constelación del nacimiento

4 o 5 representantes:

Tú haces de ti mismo, un representante para la madre, un representante para el padre y los otros representantes que se dejarán guiar por el campo: pueden ser uno, un abuelo/a, otro un gemelo, otro un excluido o un aborto, etc…

Se parte de una disposición especial, la madre de pie mirando a la vida y el que se representa a si mismo detrás en el suelo, sentado con los pies apoyado en los talones de la madre.

Se dejan llevar por el campo. Cada nacimiento va a ser distinto.

Poco a poco nuestro representante del bebé va a ir pasando lentamente por entre las piernas del representante de su madre. La madre está muy centrada.

Cuando haya pasado se verá cómo los representantes de padre y madre reciben al recién nacido.

Nuestro nacimiento es nuestra primera experiencia de gran cambio, de toma de autonomía, de transformación radical y se transforma en nuestro patrón frente a los futuros cambios de nuestra vida. 

Antes del parto el bebé/feto está en un ambiente muy agradable, rutinario y cómodo y de repente un buen día empiezan contracciones que vienen desde fuera que le obligan a cambiar, el dolor le empieza a indicar un nuevo camino, tiene que pasar por un túnel muy exiguo, y al final de éste túnel hay algo totalmente nuevo que no se podía ni imaginar. Es un cambio sin retorno, el bebé  ha dado un salto cuántico, abriéndose a un mundo radicalmente nuevo. 

El nacimiento se graba como el patrón a seguir cuando la vida empieza a darnos contracciones y patadas…

Para muchos de nosotros el nacimiento es algo muy duro que se transforma en trauma. De tal modo que mucha energía nuestra se queda atrapada en ese trauma, y, cada vez que la vida se empieza a mover,empieza a movernos, a darnos patadas o contracciones, nos entra pánico frente a todo el sufrimiento que recordamos haber pasado y empezamos a desarrollar resistencias frente a los cambios en vez de abrirnos gozosamente a ellos.

Y la constelación del propio nacimiento permite liberar mucha energía y muchas situaciones que estaban sin acabar.