Brigitte Champetier de Ribes / Carta de Brigitte

Reflexiones

La culpa

Sólo los niños sienten culpa. Los niños tienen miedo a dejar de pertenecer, tienen miedo de que les rechacen por lo que han hecho. Los niños no ven el daño hecho, ni el sufrimiento de la víctima, sólo ven su miedo y creen que haciéndose daño su víctima no les castigará.

El adulto no siente culpa. El adulto asume lo que ha hecho, asume el daño, asume las consecuencias.

El adulto mira a la víctima con compasión y decide reparar.

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Cuando uno valora más las ideas que las personas se convierte en un perpetrador potencial.

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Me entrego al momento presente.

Me entrego a la plenitud del momento presente.

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La paz es poder decir a cada uno “Eres necesario, te respeto tal y como eres. Todos cabemos”. Eso es paz, eso es democracia.

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Hermano tu dolor es mi dolor.

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Cada pareja es su propio modelo de pareja. No existe estándar de pareja. Cada pareja sigue una dinámica propia, al servicio de lo que les une y del destino de cada uno.

La llave que abre el amor, y lo mantiene, es:

Te honro tal y como eres, tú con tu pasado, tu familia y tus valores como son. Gracias por ser como eres.

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¿Cuál es el momento más importante de la vida?
¿Cuál fue el momento más importante de tu vida? O ¿Cuál será?
¿Cuál es el momento más importante de nuestra vida?
El momento más importante es ahora, es el único que existe.
El momento en el que estamos, ahora, condiciona el resto de nuestra vida.

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No existe la sanación individual, sólo la mejora colectiva. No se trata de sanar sino de mejorar. Lo que vive uno suma o resta a todos los demás.

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El progreso avanza de la mano de los excluidos adultos y conscientes.

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Cuando uno valora más las ideas que las personas, se convierte en un perpetrador potencial.

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El tiempo es mi amigo.

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La meta

En la vida no hay meta que alcanzar; metas como éxito, felicidad, reconciliación, iluminación, etc.

No hay meta que alcanzar, el camino es la meta.

Se trata de vivir la plenitud de cada instante, de cada paso del camino. En cada paso del camino está todo.

Esta es la meta: vivir la plenitud de cada paso.

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La vida

Nuestros clientes y pacientes  nos muestran la vida exactamente como es. La vida es así, tal y como la viven. No como nos gustaría que fuera.

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La vida es exactamente como es, no como los terapeutas quieren que sea.

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Brigitte ¿puedes decirnos porque, en el Instituto, estás tú sola como formadora, y porque en los talleres no te ayuda nadie?

Sí, os lo voy a explicar. En efecto, el perfil del instituto es particular. Fue una decisión personal.

Existen dos posibilidades, y probé las dos.

Una es la de decidir en un momento determinado que enseño a otros formadores lo que he entendido hasta entonces y formamos un equipo homogéneo y coherente, para que los alumnos puedan fluir de un formador a otro. Esta opción exige que, a partir de ese momento, yo, y cada uno de los demás, renunciemos a evolucionar a nuestro ritmo personal, para no perder la homogeneidad.

La otra opción es abarcar menos posibilidades y dedicarme a compartir directamente la evolución de mis comprensiones a mis alumnos. Significa que el Instituto es el que se adapta a mi evolución individual (en el caso anterior, yo me tenía que adaptar a la estructura creada). Esto requiere que yo asuma la soledad del desarrollo personal al servicio de la sanación. En el dar y recibir, es mi parte y el Campo me responde.

Así puedo compartir con todos los demás mis tomas de conciencia para que cada uno, a su vez, siga su propio camino.

En los talleres estoy frente a adultos que aprenden a seguir su guía. Una vez establecida la consigna, no necesitan a nadie que les ayude o les dirija para hacer los ejercicios. Su centro les guía.

Esta segunda opción es la que finalmente elegí. Se ha revelado especialmente eficaz y, a cambio, me regala mucha conexión con lo esencial para mí.

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Paz y democracia

La paz es poder decir a cada uno “Eres necesario. Te respeto tal como eres. Todos cabemos”. Eso es paz, eso es democracia.

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La paz nace de la reconciliación. No de que gane uno.

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Cada ser humano es necesario como es.

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Tenemos exactamente el tiempo que necesitamos.

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Todo está en devenir. Todos evolucionan.

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El presente lo tiene todo.

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Sonreír abre el corazón.

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La humildad descansa en la sonrisa.

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La humildad reconoce la grandeza de los demás.

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Respetar a alguien es mirarlo con consideración.

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Sólo el que reconoce el daño que hizo crece como persona.

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Sí, yo fui. Lo asumo.

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Asiento a todo. A esto también.

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Las fuerzas del amor nos empujan a compensar todas las deudas nuestras o del sistema familiar y reparar el daño hecho. Constantemente.

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La reconciliación: eres un ser humano, como yo.

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¿Qué es lo más importante? Todo.

Todos los momentos de nuestra vida tienen la misma importancia.

Lo único importante: el momento presente.

Como vivo el instante de hoy, así viviré lo que siga.

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Los conflictos forman parte de la vida.

Los conflictos son la columna vertebral de la existencia. Y la compasión su oxígeno.

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El que me indigna me  muestra lo que yo oculto.

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La paz es mirar con el mismo dolor los muertos de cada bando.

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La paz une a perpetradores y víctimas en nuestros corazones.

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Perpetrador y victima están unidos en el mismo servicio al destino colectivo.

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Perpetrador y víctima no eligen su destino, pero si son responsables de sus actos y emociones.

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Cada uno puede elegir en todo momento volver a la dignidad y la compasión, si no se ha alejado demasiado de ello.

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A la pareja:

Te tomo como eres, diferente de mí e imperfecto/a.

Gracias por ser como eres.

Por favor, tómame como soy, diferente e imperfecta/o.

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¿Hoy es el día del amor?

Todos los días son el día del amor.

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¿Qué provoca la violencia en una pareja? El ser despreciado.

El desprecio es energía asesina, tan destructiva como la violencia física.

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La frase restauradora para todos nuestros hijos: “En ti, veo, honro y agradezco a tu padre/madre”.

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