Brigitte Champetier de Ribes / Ayudar a un muerto a terminar de morir

El excluido

Con la ayuda de tu guía interno, decidirás si vas a representar al excluido al que eres fiel, o al excluido que pesa sobre tu familia, o sobre un hijo o un nieto.

Cuál sea el excluido con el que vas a trabajar, imaginas dos lugares: el del excluido y el tuyo (no vas a representar a ninguna otra persona de tu familia, aunque se trate del excluido que pese sobre otro familiar).
Primero te colocas en el excluido para percibir lo que él siente.
Después te colocas en ti, y sientes cómo reacciona tu cuerpo.
Poco a poco, renunciarás a tu miedo o a tu reproche, para decidir mirar al excluido con amor.
Entonces le irás diciendo muy lentamente:

  • Te veo
  • Veo tu dolor
  • Miro a tus padres
  • Perteneces

Después de cada frase puedes colocarte en el lugar del excluido para sentir como reacciona a la frase.
Luego, quizás necesites añadir algunas de estas frases:

  • Todo ha terminado
  • Gracias por ser nuestro ancestro
  • Descansa en paz
  • Ahora, elijo la vida

Hasta que el excluido pueda tumbarse y cerrar los ojos, y tú, irte a la vida.