Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

El destino colectivo

Este ejercicio se basa en un tema fundamental para la formación: “Existe o no la libertad o el libre albedrío de los seres humanos”. Si quieres profundizar en este tema, te animo a ver la videoconferencia C26: “¿Qué libertad tenemos? ¿Hay libre albedrio?” del 5-6 de noviembre de 2021.

El Destino Colectivo está atravesado por un poderoso movimiento de evolución. Es conciencia y amor en crecimiento que va lentamente hacia más conciencia y más amor.

Nuestro destino individual está totalmente al servicio del Destino Colectivo. Este último puede ser una cárcel o una bendición.

Según Nassim Haramein, cuatro fuerzas dirigen el universo: la fuerza gravitacional (que une todos los elementos), la fuerza electromagnética que es ondulatoria, y además una fuerza fuerte y una fuerza débil (estas dos últimas todavía no identificadas, pero sí experimentadas).

Desde la sistémica vemos como el Destino Colectivo es conducido por grandes campos y fuerzas.

Esencialmente se trata, por un lado, de los campos morfogenéticos (los sistemas familiares, de país, de religión, etc.) y los campos de resonancia mórfica(1), ambos campos produciendo la dinámica “Tú como nosotros”. Estos campos están hechos de la suma de comportamientos individuales. Los individuos los han creado y sólo los individuos podrán transformarlos.

Por otro lado, tenemos la presencia de las Fuerzas del Amor que provocan el “Tú por nosotros” arcaico y el “Tú por ti” adulto. Su movimiento proviene de la necesidad de todos los sistemas vivos de restablecer continuamente la homogeneidad de su flujo de energía, proceso al que llamamos homeodinamismo. Las grandes leyes del amor que hayan sido infringidas provocan continuos movimientos de compensación.(2) Gracias a estos movimientos, el cambio es permanente, dando lugar a nuevas comprensiones para el que esté dispuesto a abrir su conciencia.

Conforme aparece la conciencia gracias a la evolución, estas fuerzas y campos son cada vez menos ciegos y más “amorosos”, respondiendo “cuánticamente” (inmediatamente) de un modo más individualizado, a las personas que se rinden conscientemente y con amor al campo o fuerza colectiva que les ha tocado.

Podemos imaginar la evolución de la humanidad como un gran río de amor y conciencia en gestación, buscando el alumbramiento, buscando el camino hacia el mar del amor realizado en acción y de la conciencia expandida.

Estamos todos sumergidos en ese río y cada uno tomados por una o varias de las corrientes que conducen el fluir de este río. Cada campo o corriente puede ser vivido desde la compensación arcaica o desde la compensación adulta, es decir desde una vibración de perdedor o víctima o desde una vibración de gratitud.

Mientras no tenemos conciencia y luchamos contra la corriente, solamente creamos desorden, remolinos y obstáculos en el fluir de esta corriente. Pero la corriente es ineludible y necesaria. Cuando uno acepta y empieza a nadar a favor de la corriente, su vida se convierte en una bendición tanto para sí mismo como para los siguientes, porque está ayudando a que la corriente alcance su meta con mayor facilidad.

Un ejemplo: el campo (o corriente) de las guerras. El que le toca habrá vivido la primera parte de su vida desde el recuerdo del pasado, como víctima o perpetrador. A partir del momento en que se hace adulto, recibe la misión de la reconciliación. Y este campo de guerras se transforma en la corriente o campo de la reconciliación.

En este ejercicio, os propongo tomar conciencia de qué corriente o corrientes os tocan.

He entresacado los campos más frecuentes (podéis tener conciencia de algunos más):

  • El campo morfogenético del sistema familiar
  • El campo morfogenético del país
  • El campo morfogenético de la religión
  • El campo morfogenético de la política
  • El campo morfogenético étnico
  • El campo morfogenético de creencias
  • El campo morfogenético del pasado histórico
  • El campo morfogenético de las guerras
  • El campo morfogenético de la sexualidad (pueden ser diferentes campos como el de la identidad, el de los abusos, etc.)
  • El campo morfogenético de la evolución
  • El campo morfogenético del servicio

Pones los nombres de estos campos en diferentes papelitos. Los colocas en el suelo, y después te acercas a cada uno o bien te colocas encima de cada uno, para sentir cuál de ellos te atrae, te atrapa o te hace perder la fuerza. Pueden ser más de uno. Puedes leer los nombres de los papelitos antes de ponerte delante de cada uno.

La etapa siguiente será asimilar y rendirte a esta nueva información, para poder después hacer el siguiente movimiento con cada uno de los campos que te tocan:

Tú frente al Campo del Destino Colectivo que te toca.

Dos espacios, uno para ti y otro para el campo que más te atrapa.

Entrarás en cada espacio para comprender lo que te ha tocado. Así comprenderás mejor lo que te ha pedido la vida a lo largo de todos estos años.

Luego irás asintiendo, honrando y agradeciendo lo que te toca, agradeciendo el lugar que el universo te ha entregado para participar en la evolución de la humanidad.

Hasta que notes un profundo cambio.

Notas:

(1) Los campos morfogenéticos (u hologramas) ofrecen un mapa de desarrollo que cada individuo seguirá instintivamente o desde el adulto y los campos de resonancia mórfica son “nubes” de memoria de comportamientos puntuales.

(2) Se trata de las Fuerzas del Amor: el asentimiento a todo como es, el respeto de la jerarquía natural, la pertenencia de todos por igual y el equilibrio entre dar y recibir.