Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

El destino

Defines dos lugares: uno para tu destino y otro para ti. Puedes repetir este ejercicio de vez en cuando, cambiando los papeles: a veces representando al destino o al Destino Colectivo, otras veces representándote a ti.

Si representas el destino, estás totalmente en silencio, sintiendo y viéndote a ti delante.
Esperas hasta que sientas que se produce un acercamiento o un abrazo entre los dos.

Si te representas a ti, imaginas el destino delante.
Tu intención es asentir, rendirte. Quizás puedas decir SÍ.
Quizás necesites honrarle si te sientes más grande que él.
Hasta que puedas acercarte al destino, fundirte con él o ir hacia la vida con él.

Será una experiencia muy profunda y muy personal, con consecuencias para tu vida.