Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Cerebralmente adulto a los 30 años

por varios autores

El cerebro ejecutivo o corteza prefrontal, es la última pieza del cerebro en desarrollarse y permitir la comprensión adulta y el compromiso cooperativo correspondiente.

Las técnicas de neuroimagen nos revelan que este circuito prefrontal se desarrolla entre los 19 y los 29 años, la madurez cerebral alcanzándose para los 30 años. Es cuando uno se hace cerebralmente adulto.

Este desarrollo no se da en todos; gracias a las diversas técnicas de neuroimagen de último desarrollo, sabemos que la zona prefrontal se desarrolla al máximo entre los que practican la consciencia plena y la meditación y que para la mayoría de los humanos el crecimiento cerebral se detiene antes de los 25 años, sin llegar a su culminación.

La maduración de la corteza prefrontal permite la expresión más alta del autocontrol, del sentido de la responsabilidad y del amor a todos los demás, más allá del amor a los suyos que experimentan todos los mamíferos. Este desarrollo cerebral prefrontal de la treintena tiene las siguientes funciones:

  • Coordina y ajusta nuestro comportamiento social, desarrollando el respeto para con todos los humanos, incluidos los adversarios, con mayor percepción de la realidad, mayor adaptación, autonomía, tolerancia y creatividad.
  • Gestiona el control de los impulsos y las emociones.
  • • Desarrolla los aspectos más sutiles de nuestra personalidad.
  • Permite la motivación y su combinación con decisión, responsabilidad y determinación para alcanzar metas lejanas.
  • Focaliza la atención, organizando la información compleja y la capacidad de planificación.
  • Memoriza la experiencia adquirida en todas las actividades, haciendo disponible los aprendizajes y habilidades cognitivos que vamos viviendo, para la mayor productividad de nuestro trabajo.

Hasta entonces, el individuo es un adolescente dominado por los hemisferios cerebrales de la idea y la imagen, por los impulsos emocionales de la amígdala y la explosión hormonal. En la etapa adolescente prevalece lo mental sobre lo humano, lo individual sobre lo colectivo, lo ideal sobre la realidad.

En las culturas desarrolladas, el joven no puede devolver a la sociedad todo lo que le ha dado desde que nació hasta que se forme profesionalmente y encuentre trabajo. La deuda inconsciente acumulada provoca la rebeldía transgeneracional que permite escapar del intenso sentimiento de culpa del adolescente.

Hasta que la vida le haga adulto, bien trabajando y formando familia, empezando así a pertenecer a la sociedad adulta, bien, disfrutando de su cerebro ejecutivo plenamente desarrollado. Ambas circunstancias le abren a la empatía con los demás y a la participación en la realidad global, transformando sus ideales basados en el individualismo omnipotente de la necesaria etapa adolescente en propuestas humanistas de progreso al servicio de la evolución de todos.

Recopilación del Instituto de Constelaciones Familiares Brigitte Champetier de Ribes, mayo 2019.


Bibliografía:

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