Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Las constelaciones familiares mediales I

Mayo 2013, Alemania

El camino hacia otra conciencia

Es una alegría ver tantas caras conocidas aquí.

Es un tiempo muy especial durante el cual, de pronto, podemos percibir todo lo que ha ocurrido desde la última vez que nos vimos. Porque la velocidad con la que Sophie y yo somos guiados a otra dimensión solo me deja estar asombrado. Esto aquí lo vamos a poder vivenciar.

El camino hacia otra conciencia se reveló en los tres días en los que nos dedicamos al campo del padre. Se revela que el planear ya acaba, no se puede hacer más. Porque antes de comenzar a planear ya nos encontramos con la meta, con el objetivo. Y yo nombro a esto constelaciones familiares mediales. Es muy difícil traducir este término “medial” a otros idiomas, pero en realidad lo que significa esta palabra ya lo comprendimos desde el inicio de las constelaciones.

¿Por qué se vivencian los representantes, en el momento de ser configurados, conectados con otra dimensión de tal modo que ellos mismos vivencian lo que sucede con esa persona a la que están representando? Muchos de los que han hecho el trabajo de constelaciones, y eso vale también para mí, subestimaron esta forma de experimentación, pero ahora yo llegué a ese punto. Y si Sophie y yo compartimos nuestras experiencias nos extrañamos mucho hacia dónde somos llevados, qué felicidad para mí hacia dónde somos llevados. Cada uno de forma particular pero dentro de la misma dimensión.

Y así es que llegamos y transitamos esta nueva dimensión tal como nos es regalado. ¿En qué acaba esa dimensión? Acaba el futuro y toda la preocupación respecto al futuro y a donde queda el pasado. También el pasado queda atrás y sólo nos movemos en el presente.

Esta fue una pequeña introducción. Lo esencial es la experiencia. Y vamos a llevar a esa experiencia no solo a los que se van a sentar a nuestro lado sino a todos y de la misma manera. Condición previa: que ellos permitan ser llevados por ese movimiento con respecto a la forma de proceder. Sophie y yo nos intercambiamos. Una vez ella, una vez yo, y a veces juntos. Depende de cómo somos llevados. Yo solo o ella sola. Y a veces juntos. ¿Cómo se va a dar?. Eso no me importa. Siempre es diferente a lo que nos imaginamos. El curso no tiene un tema determinado, solo constelaciones mediales, y lo que surja cada vez será nuevo.

Constelaciones familiares mediales

Voy a comenzar. ¿Quién quiere?

Al lado de Hellinger se sienta una mujer.

Ahora me dirijo hacia otra dimensión. En cuanto estoy junto a ella me dirijo a otra dimensión. (Él no la mira). No sé nada acerca de ella y me dejo llevar desde otro lugar.

(A la mujer) Cierra los ojos.

Te doy una palabra y la dices en voz alta y haces el mismo movimiento que yo: ¡“Maldición”! (Hellinger pronuncia esta palabra con fuerza y se inclina hacia delante). Y cada uno de ustedes puede decir esta palabra interiormente e imaginar ese movimiento que he mostrado.

La mujer repite la palabra y permanece recogida, se mueve con los ojos cerrados. Hellinger espera un tiempo antes de iniciar la constelación.

Necesito una mujer como representante. Te ubicas ahí y miras hacia esa dirección.

La mujer se inclina hacia atrás de tal modo que le da apoyo otra persona. Se desliza al suelo.

Hellinger dice a la cliente: Ve hacia ahí, colócate.

La mujer se coloca detrás de la otra y poco a poco la ayuda a incorporarse. Se abrazan. La primera se tumba y Hellinger incorpora a otra persona para que se tumbe al lado de ella. Y a otra más.

Hellinger: Y ahí tendría que haber aún más. Diles, solo dilo: “Maldición”. Aquí lo dejo. Les agradezco a todos.

Ahora podría llegar la tentación de querer interpretar tal como se hace en psicoterapia. Yo no sé qué es, pero ¿para quién es, ante todo? Para aquellos que estaban tendidos en el suelo; se les mira.

Cierren los ojos.

Y ahora miramos a nuestro pasado personal y al pasado de nuestra familia. ¿Quién sigue ahí tendido en el suelo y sin ser visto? ¿Entonces nuestro corazón se mantiene frío? ¿Tiene temor? ¿Temor ante aquello que una vez fue y que no obstante sigue teniendo un efecto? ¿Y cuál es el efecto dentro de nuestro cuerpo? Por ejemplo una rabia. Un enojo fuerte. Un movimiento para golpear alrededor nuestro. Maldición. Sólo lo miramos sin hacer absolutamente nada. La pregunta es ¿qué, en realidad, queremos hacer aquí? ¿Y qué es lo que podemos hacer? Sólo ir hacia ellos.

Está bien.

La cuestión es ¿de qué se trata en las constelaciones familiares mediales? ¿De qué trata el trabajo de constelar? Siempre trata de lo mismo. Siempre de la muerte.

Imagino que alguien se acerca y dice que le ayude a configurar su familia. ¿Qué le puedo decir a él o a ella? Sí, ¿Quieres vivir o quieres morir? ¿Qué quiere alguien que solicita una constelación? ¿Qué es lo que ve entonces y qué es lo que tengo que tratar de hacer? Quiere morir. Y la cuestión es si él o ella son llevados por otro movimiento hacia otra vida. Eso se muestra en la constelación. Yo no puedo decidir por una u otra cosa. Eso no me toca. Dejo que el trabajo tenga su efecto. Eso es todo.

¿Podemos continuar? ¿Siguen teniendo valor? Yo sí.

¿Quién quiere?

Hellinger: ¿De qué se trata?

Hombre: Acerca de la presión de tener éxito.

Hellinger: Cierra los ojos y di a alguien o a muchos sólo interiormente: “me quedo solo”.

Mientras el hombre está recogido con su frase:

Necesito un hombre. Te ubicas ahí. Lo representas a él.

El hombre mira hacia arriba. Hellinger saca a una mujer y le dice que se tumbe en el suelo boca arriba.

Hellinger: Ella aprieta los puños.

Hellinger se dirige al hombre: ¿Dónde se encuentra tu éxito?

Hombre: Está presente pero no lo veo.

Hellinger: ¿No? Se encuentra en las nubes. ¿Y de qué apartas la mirada? No tienes que decirlo porque nosotros lo podemos ver. Aquí lo puedo interrumpir. Lo esencial salió a la luz. Les agradezco a los representantes.

¿Cómo se sienten ustedes con esto? ¿Estamos en lo serio? ¿Dónde quedan aquí esos múltiples intentos de querer solucionar algo?

Cierren los ojos.

Nos imaginamos que bajamos de una altitud, bajamos hasta el suelo. ¿A dónde en el suelo? Llegamos a los muertos que tienen que ver con nosotros. ¿Dónde quedan entonces nuestros planes? ¿Nuestro entusiasmo y compromiso? ¿Dónde vamos a dar con nuestros intentos de querer solucionar algo? ¿O nuestra mirada se dirige primero hacia aquellos, hacia los que están tendidos en el suelo?

Ok.

Si nos dirigimos a este nivel dejando atrás nuestros sueños, dejando atrás la idea de que somos poderosos, y si de pronto nos sentimos impotentes junto a los muertos, ¿qué sería aquí la solución para aquellos con los que yo trabajé? ¿Y cuál sería la solución para nosotros? Si de pronto captamos los desvíos que nos han atraído, porque aquí se trata al fin y al cabo de la solución, de la libertad, de una libertad.

La pregunta es ¿Cómo la encontramos? Voy a hacer una meditación hacia esa dirección. ¿Están de acuerdo?

La libertad

Cierren los ojos.

Ahora vamos a ver a los muertos, a los muertos que nos están esperando. Por ejemplo, niños muertos. Nos dirigimos a los muertos con los cuales estamos en una estrecha conexión antes y ahora. Y junto a ellos nos acostamos sin tocarlos. Solo hay que estar presentes con ellos. ¿Somos diferentes a ellos? ¿Nuestra vida es diferente a la muerte de ellos? ¿Existe esta diferenciación entre los vivos y los muertos? ¿Todos están ahí de la misma manera? ¿Y también nosotros lo seremos en la muerte? ¿Se juntan todos y permanecen juntos? ¿Eternamente juntos? Y ahora nos permitimos latir al ritmo del corazón de ellos. Latir con amor.

Ok.

Lo voy a mostrar ahora. ¿Cuál fue la mujer con la que trabajé? Acércate. Colócate aquí y ustedes nueve se colocan en el suelo boca arriba así como lo sientan. Y tú también te pones en algún lugar. Y ahora se imaginan hacerlo de la misma manera interiormente. Se tienden junto a muchos muertos. Se dejan mover tal como son movidos.

Tras un tiempo.

Os agradezco a todos. Y no hablar al respecto. Dejamos que la experiencia quede así como la hemos vivido.

El proceder de las Constelaciones familiares mediales

¿Cómo les va con las Constelaciones familiares mediales? ¿En las que aparentemente no sucede nada y donde no se tiene que hacer nada?

Y no obstante somos llevados a otra dimensión.

¿Cuál era la forma de proceder conmigo si yo me entrego a ello?

La comprensión viene de pronto, sin preparación. Solo cuando el paso es en el momento correcto, es el indicado; entonces en ese instante llega la comprensión, no antes.

La condición previa es que nos encontremos en conexión. Es una conexión sencilla. Solo hay una conexión esencial. Todo lo demás está al servicio de esta conexión. La conexión es: padre, madre, hijo o hija. Ahí todo se encuentra junto. Y si hay una intervención desde fuera, es decir, desde otra dimensión, siempre estará dirigida hacia estos tres: padre, madre, hijo. Y en este orden. El padre primero. Todo lo que el padre hace solo tiene un objetivo: todo lo que hace está al servicio de la familia; está al servicio de la mujer y de los hijos.

Si ahora, en nuestro tiempo, en la era de la emancipación de las mujeres, si la mujer es activa o va de activa, si tiene como objetivo su realización, ¿se dirige hacia o se aparta?

Y en la política, ¿hacia dónde se dirigen los movimientos? Si, por ejemplo, hablamos de crecimiento económico y si hablamos del éxito en la profesión, ¿hacia dónde se dirige el movimiento? ¿Se dirige hacia la familia? ¿O se aparta de la familia? Todo esto lo tenemos que considerar.

Y si nosotros nos encontramos con este trabajo al servicio de la vida, ¿hacia dónde se dirige? Siempre hacia la vida que sigue, hacia la continuación de la vida. Siempre se dirige hacia la familia.

Y ahora se trata de cómo logramos juntar a la familia. Sólo lo logramos si logramos juntarla en el alma. Primero nuestro padre, luego nuestra madre y después nosotros como hijo/a. O padre, madre e hijo o hija si trabajamos con otra persona.

La frase asesina

En este curso siempre se trata de la muerte.

Eso suena como algo muy general, pero en la práctica la familia es un grupo con intenciones asesinas. En toda familia tiene vigencia una frase asesina. Y la frase es: “Tú por mi”. Y la respuesta es: “Yo por ti”. Y esa respuesta “yo por ti” también la hay sin frase previa “tú por mí”. Nosotros percibimos directamente cuando alguien quiere ir a la muerte. Todos lo perciben de inmediato.

Por ejemplo, ¿Quién quiere la muerte? Siempre alguien que se preocupa. Todo padre que se preocupa por el destino de un hijo. Hay una preocupación buena. Aquí se trata de la otra. La preocupación es que alguien se encuentre mal. Y esto se da ante todo mucho en las madres. Las mamás que se preocupan. Eso es solo un gran teatro. Preocupación significa “muérete. Y que mueras pronto. Entonces a mí me irá bien”.

Es decir, la familia es a la vez una comunidad asesina. Todo oculto, por supuesto. Bajo el manto de la preocupación y del amor.

Entonces se dará la pregunta, ¿cómo podemos salir de ahí? Y eso es lo que podemos experimentar aquí, experimentar para nosotros. Y también podemos experimentar con otras familias para salir de esa ilusión y sacar a la luz los intentos asesinos ocultos, sobre todo si alguien dice “yo por ti”. Esta frase se muestra debajo de la frase del amor. En la Biblia hay una frase que dice “nadie tiene más amor como el que entrega su vida por sus amigos”. El que se suicida y que sufre, ese es el mayor amor. ¿Y qué es en el corazón? Es un suicidio.

Ustedes pueden ver que este trabajo tal y como lo mostramos y al cual los queremos llevar es un movimiento hacia la vida. Vida para todos.

¿Podemos continuar de esta manera? ¿Están de acuerdo?

Sin ilusiones, arraigados al suelo. Así como lo pudimos ver en el último ejercicio. Al final todos se encontraban de la misma manera, iguales.

¿Cómo iguales? Iguales de vivos.

Ok.

De regreso a la práctica. ¿Quién quiere trabajar algo, o mejor dicho, quién quiere mirar algo con mi ayuda?

Aquellos que levantan la mano reflexionen si ustedes quieren algo de mí. ¿En el amor? ¿Están aliviados si no se logra lo que ustedes quieren? ¿Lo pueden sentir?

A todos los que quieren algo de mí, los trato desde fuera sin conexión. El o ella se mecen solos y yo me conecto con otra dimensión. Y esta dimensión hace lo que toca hacer en este momento. Y yo reposo. Bueno, ¿quién quiere? Por favor, no se asusten con esto, no, no. Sea como sea, tiene permiso de ser.

Sale una mujer.

Hellinger: Necesito tres hombres. Se ubican ahí delante de ella, tomando un poco de distancia, separados.

Los hombres poco a poco se tumban en el suelo.

Hellinger: Aquí lo puedo dejar.

En estas constelaciones familiares mediales lo que llama la atención, como nadie sabe a quién representa uno no puede hacerse una imagen de hacia dónde se dirige el movimiento. Por eso tampoco se puede dar el caso de hacer algo incorrecto. También con ese concepto de querer ayudar a alguien: todo se desarrolla mucho más allá de estos conceptos. Y así alcanza esta profundidad directa. Por eso también es importante que ustedes renuncien a querer ver algo más. Por ejemplo, acercándose a esta mujer o a estos representantes y preguntándoles, ¿qué es lo que sucedió? Si no lo evitarán hacer, ¿saben cuál es el efecto? ¿Quieren que lo muestre?

Hellinger se inclina con fuerza hacia delante.

Ese es el efecto: rompen algo.

Vamos a dar un espacio de comentarios o preguntas. ¿Están de acuerdo? Tomo a tres personas que tienen alguna pregunta; levanten la mano y yo escojo.

Hellinger: ¿Qué quieres decir o preguntar?

Mujer: En el último curso que hicimos miramos hacia algo, hacia una situación donde tú dijiste que era peligrosa. Quedó claro que tengo que mirar más a mi papá y mamá. Respecto a la pertenencia soy cuarta pero en realidad fui la quinta. Me di cuenta de que una hermana mía murió a los dos días de nacer.

Hellinger: ¿Cuál es la pregunta?

Mujer: ¿Por qué tengo la sensación dentro de mi familia de no pertenecer?

Hellinger: Vuelvo a no decir nada al respecto. No he recibido ninguna señal. Me siento protegido. Aquí lo dejo.

Ahora demostré algo muy importante: sea lo que fuere que alguien quiera, yo me mantengo centrado. Y si tengo permiso de decir o de hacer algo, lo hago. De otra forma estoy protegido. ¿Protegido de qué? Protegido de un teatro.

Al lado de Hellinger se sienta otra mujer.

Mujer: Tengo dos preguntas. La primera pregunta es acerca de algo oculto.

Hellinger: Una dinámica oculta. ¿Es una pregunta seria? No es una pregunta seria, porque no puso atención para que yo lo comprendiera bien. Ahí lo dejo.

Mujer: Gracias.

Se acerca otra mujer.

Mujer: En la meditación se me acercó un hombre desde la izquierda que traía un sombrero y un abrigo negro. No tuve oportunidad de preguntarle porque fue tan real que abrí los ojos.

Hellinger: ¿Es una pregunta seria? No, porque estuvo sonriéndose mientras hablaba. ¿Y ahora? Me río yo. Te puedes sentar.

¿Aprendieron algo? Aquí los juegos acaban. Ya no tengo valor para preguntar, ¿quién se quiere acercar? Pero fue un aprendizaje importante. Aquí pudieron aprender algo acerca de las constelaciones familiares mediales. Ahí sí que acaban los juegos. ¿Ya no tienen valor o les enseñé que aquí realmente se trata de algo esencial?

Se acerca un hombre.

Hellinger: ¿No hemos trabajado ya juntos?

Hombre: hace mucho, pero ahora tengo una pregunta.

Hellinger: No.

Hellinger: Se está poniendo seria la cosa. Bueno, ¿Quién quiere trabajar ahora conmigo?

Se acerca un hombre.

Hombre: Hace poco perdí a un amigo y no nos veíamos con frecuencia.

Hellinger: ¿Y ahora qué quieres de mí?

Hombre: Quiero hacer una pregunta. De verdad me duele lo de mi amigo y me sucedió algo importante que nunca me sucedió antes. Que he sentido mucho miedo por mí que nunca he sentido antes.

Hellinger: Cierra los ojos. Mira a tu amigo y dile interiormente: “se acabó.”

Segunda parte