Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Las emociones creadoras de nueva realidad

Cada emoción es creada por un pensamiento, es decir, por una decisión propia de la persona.

Cada pensamiento crea una emoción que va a permitir realizar la decisión expresada en ese pensar. Todo el ADN y la energía de la persona se ponen al servicio de ese pensamiento, abriendo las puertas a la repetición del pasado o a la entrega a una nueva posibilidad.

Las tres emociones más elevadas son la gratitud, el asentimiento y el amor.

Son las creadoras de nueva realidad.

Vivir las emociones más elevadas:



1. Gratitud

Después de centrarnos, busco qué o a quien puedo agradecer por su presencia como es.

Puede tratarse de una situación, una persona, un animal, una planta, un paisaje, una comida, etc.

Agradezco con palabras, sintiendo la emoción que acompaña: “gracias por existir, gracias por ser como eres, gracias por tu mirada, por tu sonrisa…”

Disfruto unos minutos de esa gratitud que se va expandiendo a todo o que me rodea.

2. Asentimiento

La gratitud nos lleva al asentimiento.

Ahora asiento al destino de esta persona por quien siento tanta gratitud. Asiento a las circunstancias y personas, al pasado y al presente exactamente cómo fueron y cómo son, todo fue necesario así, aunque no entienda.

Asiento a la realidad, cómo es, cómo se presenta. Es cómo es.

Me tomo el tiempo de rendirme a todo cómo es.

3. Amor

El asentimiento nos entrega al amor. Amor actitud, amor en acción, amor a cada uno cómo es; no amor emocional que divide la realidad entre lo que me gusta y me atrae, y, lo que no me gusta ni me atrae.

Durante unos minutos, miro la realidad presente y pasada, miro a las personas, a todo lo que compone nuestra existencia y digo a cada uno “te tomo”, “te tomo cómo eres”, “te amo”.

4. Práctica cotidiana

Convierto estos pensamientos/emociones en una actitud permanente, repitiendo durante el día:

“gracias, me rindo, te amo”

“gracias por ser cómo eres”, “sí, eres cómo tienes que ser”, “te amo”

“gracias por ser como soy”, “sí, soy así”, “me amo”

 

N. B. Puede que, en algún momento, surja una imagen perturbadora. Entonces, simplemente, la pintamos de blanco. Al cabo de unos segundos vamos a tener una respiración profunda: esta escena ha cumplido su misión. En vez de frenarnos, ahora nos ayuda a estar en lo mejor de nosotros mismos.