Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

17-18-19 de Noviembre, SEVILLA

Padres e hijos. Hijos con dificultades

Los órdenes del amor entre padres e hijos. El orden en la familia reconstituida, compensar los desequilibrios. Hijos con dificultades. Familiares de un discapacitado. Los hermanos y sus destinos. Madres embarazadas, constelar al feto. Concepción asistida. Los abortos. La esterilidad como destino. La adopción.

  • Curso de 14 horas
  • Abierto a todos
  • Apuntes disponibles en el Área Privada de cada uno
  • Precio: 170€.
  • Horario: Viernes de 17:00 a 20:30, Sábado de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30, Domingo de 10:00 a 13:30.
  • Inscripción: Luz Jiménez Santos, Tel. 686 935 951. luz@insconsfa.com. Lugar: calle Torrijiano, 15. Sevilla.
  • Lugar: calle Torrijiano, 15. Sevilla.

Índice de los apuntes:

  • Órdenes del amor entre padres e hijos
    • Todos somos hijos
    • Los padres dan, los hijos toman
    • No tomar a los padres
    • Hijo de dos
    • Dar para devolver
    • Los Órdenes del Amor
    • Los hermanos
    • Liberar a los hijos
    • Las dificultades de los hijos
    • Los abortos
    • Las herencias
  • La familia reconstituida
    • El pasado
    • El Orden
  • Embarazo
  • No tener hijos
    • Posibles causas de la esterilidad
  • Los abortos
  • La adopción
    • La adopción enfocada desde el Espíritu, Bert Hellinger
  • Concepción asistida
  • Madre gestante, maternidad subrogada
  • Meditación de Bert Hellinger


Extracto de los apuntes

Todos somos hijos

Cada uno somos hijo o hija de. Que hayamos conocido o no a nuestros padres, que estén muertos o estén vivos.

Estamos hechos de ellos. Nuestros cromosomas son sus cromosomas. Somos cada uno una mezcla única de ellos dos.

Los hijos son la vida que los padres han creado en su abrazo.

Nuestra relación a nuestros padres es nuestra conexión base. Es nuestra sintonía con la vida y con algo más grande. Reconocer que somos hijos nos conecta inmediatamente con la fuente de la vida y con la vida misma.

Somos la vida engendrada por ellos. Somos vida.

Al aceptar incondicionalmente a nuestros padres como nuestros progenitores, que los hayamos conocido o no, aceptamos incondicionalmente la vida y nos realizamos plenamente como seres vivos.

La vida que experimentamos, y el éxito que la acompaña, son proporcionales a nuestra incondicionalidad y devoción hacia nuestros padres.

Al situarnos como hijos de nuestros padres, nos colocamos en nuestro lugar al servicio de la vida, nos inclinamos humildemente ante el misterio de la vida, ante algo más grande, cual sea nuestra representación de ello según nuestra cultura y evolución.

Sólo cuando tomamos a nuestros padres, empieza el camino del crecimiento. Todo lo que hacemos antes de haber podido tomarlos, son anhelo y necesidad de supervivencia. Nos creamos padres universales, superiores, en sustitución de los humildes padres de carne y hueso que no hemos podido todavía reconocer como nuestros únicos y verdaderos padres. Esta creencia de sustitución se desdibujará en cuanto aceptemos ser los hijos o hijas de nuestros padres físicos. El soltar esas creencias puede ser doloroso y suele representar una gran etapa de crecimiento, de renuncia de lo ideal por lo real.

Todos hemos sido hijos con dificultades y carencias

Liberar a los hijos es prioritario, pues tienen como destino llevar los vínculos arcaicos pendientes (los que nadie ve o que pesan demasiado sobre los padres) de la consciencia familiar y por lo tanto su sufrimiento puede ser muy grande. No tienen autonomía para liberarse de estos vínculos arcaicos.

Mientras son dependientes de los padres sólo pueden vivir la pertenencia a su familia, la adhesión incondicional a los valores y hábitos de los padres. Sólo pueden imitarlos o sufrir por ellos.

Extracto de los apuntes

“Los hijos son la vida que los padres han creado en su abrazo.
Nuestra relación a nuestros padres es nuestra conexión base.
Cada hijo es una fusión única de sus dos padres.

Somos vida.
Al tomar incondicionalmente a nuestros padres como nuestros progenitores, tomamos incondicionalmente la vida y nos realizamos plenamente como seres vivos.

La vida que experimentamos es proporcional a nuestra incondicionalidad y devoción hacia nuestros padres.”

“Liberar a los hijos es prioritario, pues tienen como destino llevar los vínculos arcaicos pendientes (los que nadie ve o que pesan demasiado sobre los padres) de la consciencia familiar y por lo tanto su sufrimiento puede ser muy grande. Y no tienen autonomía para liberarse de estos vínculos arcaicos.
Mientras son dependientes de los padres sólo pueden vivir la pertenencia a su familia, la adhesión incondicional a los valores y hábitos de los padres. Sólo pueden imitarlos.”