Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Cartas

Revista Hellinger, Septiembre 2008

El futuro

De tu carta resalta claramente que te has decidido a separarte de tu marido. Por lo tanto, mis comentarios se basarán en esta situación.

Lo importante, en una separación, es que no debe haber culpable. Pues, es inadecuado buscar razones en el uno o en el otro. Es suficiente constatar que la relación no tiene futuro. Los motivos presentados son, por lo general, proyectados al frente sin hacer justicia a la complejidad del proceso y a las lealtades.

Por eso es mejor, desde el principio, renunciar a las acusaciones. Así, no se necesita lastimar a nadie inútilmente.

La separación es un proceso doloroso. Algunas personas la aplazan hasta que han sufrido lo suficiente como para ganarse, por así decirlo, el derecho a separarse. Pero esto sólo lo hace peor. Una separación significa también que ambos en la pareja tienen la oportunidad de un nuevo comienzo. El "inocente" deniega a veces al "culpable" este nuevo comienzo, para no descargarlo. Pero se vuelve entonces un peso para los dos. Lo mejor es cuando cada cual toma y conserva lo que ha recibido del otro. En la separación, esto significa que cada uno desarrolla ahora en sí mismo aquel aspecto del otro que tomó un relieve especial y lo conserva como un regalo que se lleva a su nueva vida. Y cada cual se hace cargo de su parte de responsabilidad. Es decir, cada uno está dispuesto a aceptar las consecuencias de sus actos, sin cargar ni exigir al otro más de lo que es justo y necesario.

La separación, para los católicos practicantes, significa también confrontarse a nivel de su religión, lo cual pone en marcha otros procesos más. Uno debe saber si crece gracias a ello.

No deja de ser importante también un arreglo financiero "fair play", aunque la parte que pide activamente la separación debe estar dispuesta a una renuncia mayor.