Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Temas de actualidad

Revista Hellinger, Septiembre 2005

Formación en Constelaciones Familiares

Quisiera decir algo acerca de la formación que mi esposa Sophie y yo ofrecemos.

Con relación a esta formación, mantenemos siempre una visión que abarca el campo en toda su amplitud. Muchos de ustedes intuyen o hasta saben con certeza que uno no puede aprender ninguna técnica al respecto. Ciertamente, uno puede observar lo que acontece en una constelación, pero no existen dos iguales. Por lo tanto no se puede ofrecer una formación de la cual uno podría decir: “Me están enseñando a constelar familias”.

No es apropiado enfocar la formación así si tenemos en cuenta lo que ahí pasa y lo que buscamos obtener en concreto. Esto demuestra la importancia de entrenarse a la práctica y establecerse en una actitud interior de empatía y de reserva combinadas. Aquí se trata esencialmente de madurez personal. Es decir: de la percepción de cómo un campo surge y crea efectos en nosotros y en los demás. Así, crecemos progresivamente junto a estos campos.

Aprendemos, a través de este trabajo, a ver con lucidez y a tomar consciencia de las dinámicas que se desarrollan en la totalidad del alma, de los órdenes que llevan a la felicidad y de los desórdenes que se oponen a ella. Aquí no se trata tanto de los desórdenes personales, como por ejemplo el ser malo, sino de nuestras ataduras con respecto al gran ámbito de los destinos. La cuestión es: ¿cómo se logra, en un campo dado, reestablecer el orden de base?

El que participa a esta formación y formación avanzada aprende por supuesto a facilitar constelaciones y más tarde a ofrecerlas. Pero cuando llega al curso en cuestión, lleva consigo unas ideas preconcebidas. Después de asistir a algunas sesiones, cada participante debe organizarse y practicar en pequeños grupos con el fin de juntar experiencia con el grupo y con el enfoque enseñado.

Esta formación no puede limitarse a una experiencia personal sino que tiene que llevar al practicante simultáneamente y de inmediato al campo de la ayuda terapéutica. La hemos estructurado de manera que se reparta en siete unidades, con tres cursos al año. Mi esposa y yo nos repartimos la tarea. Nos completamos ya que, al terminar un curso ella o yo, nos consultamos extensamente e intercambiamos lo ocurrido. Yo aprendo de lo que ella experimenta y ella aprende de lo que yo experimento.

Juntos, crecemos con esta obra y en este intercambio. Visto así, la formación y formación avanzada son en todos los sentidos un trabajo de equipo.