Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Situaciones de la vida

Revista Hellinger, Junio 2008

Ayudar a los padres ancianos

Se trata del asunto de la ayuda. ¿Hasta que punto pueden ayudar los hijos a sus padres, sobre todo cuando se trata de casos graves o de fase terminal?

Una familia en la cual todos se ayudan, así como los padres nos han ayudado, siempre disponibles, es la ayuda al servicio de la vida. Es algo noble. Cuando los padres son mayores o enfermos, se encuentran a veces desamparados, igual que niños. Entonces, los hijos dicen: « Ahora os ayudaremos, de la forma en que lo necesitéis, estaremos disponibles para vosotros ». Es grande.

Pero muchos hijos tienen miedo de ayudar a sus padres. Esto tiene que ver con que los hijos no ven realmente a sus padres y los padres no ven realmente a sus hijos. He visto un día una película. Estaba el violinista Yehudi Menuhin sentado junto a su madre anciana. Ella lo trataba como si fuera un niño de cinco anos. Era molesto presenciar eso. Él también, frente a ella, se comportaba como un niño de cinco anos. Así era, no por maldad.

Cuando los padres miran a sus hijos, lo que ven son niños de cinco anos, a pesar de que sean adultos. Se nota esto por ejemplo, en los consejos que les dan. Y cuando estos hijos se encuentran frente a sus padres, se sienten como niños.

A la hora de necesitar cuidados, los padres a menudo tratan a sus hijos como chiquillos, como si nada hubiera cambiado entretanto. Y los hijos también se sienten infantiles. Entonces temen comprometerse al cuidado de sus padres porque no se sienten maduros para aquello.

Existe una frase que se puede decir a los padres cuando nos confrontan a esta necesidad. Primero la pronunciamos internamente. « Querida madre, querido padre, en cuanto me necesitéis, estaré a vuestra disposición y haré todo lo posible por vosotros – de la manera justa ».

Esto es la diferencia. Esto da fuerza a los hijos para hacer lo justo y trazar un límite a los padres.