Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Hellinger Sciencia

Revista Hellinger, Junio 2008

Ejemplo: tartamudeo y esquizofrenia

La clienta, una mujer de edad, quiere decir algo y tartamudea.

Hellinger, al grupo: Tartamudea porque quiere alcanzar algo a toda costa.

A la mujer: Ponte primero a gusto al lado mío. Ella se ríe.

Al grupo: ¡Por Dios, que excitación! Ambos se echan a reír.

Hellinger, a la mujer: ¿Que edad tienes?

Clienta, tartamudea tanto que apenas se la entiende: Sesenta.

Hellinger: ¿Cuantos sesenta?

Cliente: con fuerte tartamudeo: Sólo un cero.

Hellinger: No te he entendido. Mírame amablemente a los ojos. ¿Qué edad tienes?

Cliente: sin tartamudeo: Sesenta.

Hellinger: Con amabilidad todo se hace mas leve. Pero detrás se esconde una angustia. - Mírame. Cuando miras, no necesitas tener miedo, ¿lo sabias? Ahora te escapas de nuevo con la mirada. Ella le mira.

Así, bien. Esto se llama felicidad. Ella le sigue mirando con amabilidad. Cierra los ojos.

Hellinger pone el brazo en sus hombros. Luego le coloca una mano sobre los ojos.

Al grupo, después de un rato: No está acostumbrada a esto.

La sigue sujetando. Un poco mas tarde, le coge el brazo y lo coloca al rededor de él mismo. A continuación, escoge una representante para su madre y lleva a la clienta frente a ella. Unos instantes mas tarde, se aproxima con la clienta unos pasos mas hacia la madre.

Hellinger: mas tarde: Dile a tu madre « Por favor ».

Cliente: Por favor.

Hellinger: más tarde: « ¡Soy tan pequeña aun! ».

Cliente: con fuerte tartamudeo: ¡Soy tan pequeña aun!

Hellinger la guía lentamente, más cerca de la madre.

Hellinger: a la representante de la madre: Quédate muy centrada. Quédate con lo que hay.

Luego, escoge una representante para la madre de la madre y la coloca detrás de ella.

Hellinger: sin prisas, a la madre: Dile a tu hija: « ¡Soy tan pequeña aun! ».

Madre: ¡Soy tan pequeña aun!

Hellinger la gira hacia su madre. La madre y su madre se miran mucho tiempo, sin tocarse. Hellinger coloca detrás de la madre de la madre a su madre (abuela de la madre).

Hellinger: a la madre de la madre: Dile a tu hija « ¡Soy tan pequeña aun! »

Madre de la madre: ¡Soy tan pequeña aun!

Hellinger gira a la madre de la madre hacia su propia madre. Luego escoge una representante para la bisabuela de la madre. La coloca detrás de la abuela de la madre y gira a esta hacia ella. Luego escoge una representante para la tatarabuela de la madre y gira a la bisabuela hacia ella. La tatarabuela se ve muy dura, con la mirada desviada al costado. Al cabo de un rato, la bisabuela de la madre se acerca a su madre. Las dos se abrazan. Hellinger las desprende la una de la otra y coloca a una persona tumbada de espaldas entre las dos. La bisabuela de la madre se agacha hacia la muerta y se tumba a su lado. Se abrazan.

Hellinger: a la clienta: Sigue tu movimiento, así como lo sientes.

La clienta va hacia la mujer muerta y la bisabuela de su madre. Las tres se abrazan con ternura.

Unos instantes más tarde, Hellinger les pide levantarse y colocarse en torno a la persona muerta. Sólo la tatarabuela y la clienta se mantienen a parte. La muerta mira a cada una de las que están.

Hellinger: a la tatarabuela de la madre: ¿Qué te pasa?

Tatarabuela: Me parece que......

Hellinger abre el círculo de las mujeres y pide a la muerta girarse hacia la tatarabuela. Obviamente, es una hija suya. La tatarabuela le coge las manos, pero la muerta aparta la vista y mira al suelo.

Hellinger: a la tatarabuela: Dile a la muerta « No me importas ».

Tatar.: No me importas.

La muerta deja caer la cabeza.

Hellinger: a la tatarabuela: Dile « No te deseo ».

Tatar.: No te deseo.

La muerta solloza.

Hellinger: a la tatarabuela: Aquí vemos lo que no quieres.

Hellinger lleva a la muerta hacia la clienta. Ésta la toma en brazos mientras sigue sollozando. Hellinger dispone a las madres en fila. Luego, desprende el abrazo de la clienta y la lleva frente a la tatarabuela. La clienta cierra los puños. Entonces, la tatarabuela cierra los ojos, se agarra del vientre, se arrodilla despacio y se inclina profundamente. La clienta la toca con amor. Hellinger pide a la muerta arrodillarse también al lado de la tatarabuela. La abraza con amor. La clienta las toca a las dos.

Cuando la muerta y su madre se abrazan, Hellinger lleva a la clienta frente a su madre.

Cliente: a la madre, tartamudeando: Te perdono lo que me has hecho, quiero hacer las paces contigo.

Hellinger la acerca aún más a su madre y las dos se abrazan. Las demás madres se acercan y forman un círculo a su alrededor. La tatarabuela de la muerta y su hija se quedan apartadas.

Hellinger: después de un rato: Bueno, lo dejamos aquí. Gracias a todas.

Explicaré ahora los pasos que me han llevado a este proceso.

La primera imagen era la siguiente: la clienta no tiene acceso a su madre. Al abrazarla, me he puesto en su situación, en su madre y en su padre. He sentido que la madre estaba ausente.

A la clienta: Así lo he percibido.

Cliente: sin tartamudear: Ella estaba internamente ausente. Aunque físicamente presente, estaba internamente ausente.

Hellinger: ¡Hablas muy bien!

Al grupo: Pues bien, sintiendo esto, pensé que iba a colocar madre e hija cara a cara. La representante de la madre se comportó primero como una terapeuta y la quiso ayudar. Pero esto lo falsifica todo. Le tuve que recordar de mantenerse recogida.

A esta representante: Luego lo has hecho bien.

Al grupo: Todo deseo de ayudar impide la ayuda. Es una agresión a los movimientos del alma. Estos ya no pueden mostrarse. Por eso, a veces es difícil para los terapeutas hacer de representantes. A no ser que estén ya educados y maduros en una actitud reservada.

A la representante de la tatarabuela de la madre: Lo has hecho muy bien. Se podía ver en ti la agresión de la última madre en la fila de los ancestros. Ahora se te ve muy distinta.

La representante asiente y ríe.

Luego, he visto que no venia ningún movimiento de la madre hacia su hija. Esto permite concluir que ha faltado también el movimiento entre la madre y su propia madre. Por eso he colocado a su madre detrás de ella. Entre ellas también había algo perturbado. Y así siguió, hasta llegar a la tatarabuela. Ella mostró claramente esta dureza subyacente en las otras. Además, apartaba la vista. Estos comportamientos en una fila de ancestros dan claramente a ver que hubo un crimen. No hay que engañarse.

Entonces he colocado a una víctima delante de ella. Se hizo patente que la clienta estaba atraída por esta muerta. Ella mostró lo que la tatarabuela de su madre le había negado a la víctima.

Luego he puesto a la clienta frente a esta antepasada. Cerró los puños. Esto indica que estaba doblemente identificada: con la víctima y con la perpetradora. En la esquizofrenia, se ve esta dinámica y aparentemente también en el tartamudeo.

Cuando la tatarabuela se agachó hacia la víctima, la clienta las tocó a las dos.

A la clienta: De repente, las dos encontraron un lugar en tu corazón. El antagonismo y el conflicto en ti entre la víctima y la perpetradora se acabaron. El amor hacia ambas pudo por fin fluir en ti. Te han hecho falta sesenta años para llegar a esto.

Cliente: con tartamudeo: Fue mi decisión determinada...

Hellinger: Mírame con amabilidad. Así, bien. Eres en realidad una persona muy amable. Mírame a los ojos.

Cliente: con tartamudeo: Estaba determinada a resolver este problema. Sin tartamudeo: Y aún si acontece en el último tercio de mi vida, lo quiero ver resuelto.

Risas y aplausos en el grupo.

Hellinger: Así es.

Al grupo: El parentesco entre esquizofrenia y tartamudeo se hizo obvio en esta constelación.

A la clienta: Después de esto, todas las madres te pudieron acoger con amor en su círculo.

Cliente: No conozco ningún caso de crimen en mi familia.

Hellinger: Claro que no. Esto paso hace cinco generaciones.

Cliente: Claro, de esto no sé nada.

Hellinger: Obviamente, no sabes nada. Pero en una constelación así, se hace luz.

Al grupo: Un crimen dentro del sistema, cuando alguien es matado por otro del mismo sistema, por ejemplo un hijo por su madre o una mujer por su marido, tiene efectos en muchas generaciones. Ya he visto efectos en la 13° generación.

A la clienta: Claro que no sabes nada de esto. Pero has percibido el sentimiento, la compasión. ¿No te pareció bonito?

Cliente: He tenido siempre la necesidad, por lo menos en los últimos anos, de acercarme a mi madre y demostrarle mi comprensión. Pero no era posible entenderme con ella.

Hellinger: Claro que no. Te has cargado con algo que un niño no debe tomar. Y por eso, están todos intrincados, todos los ancestros están intrincados – estaban. Ambos se ríen.

Bueno, dejo ahora que esto actúe en tu alma. Toma a la ancestra y a su víctima de igual manera en tu alma – con amor. Ambas de igual manera.

Cliente: Espero que, con tiempo, el tartamudeo se libere. Esto era mi objetivo.

Hellinger: Con el tiempo. Espera un poco más. Estas aún demasiado acostumbrada al tartamudeo. La otra manera de hablar es aún muy inhabitual.

Cliente: sin tartamudeo: Si, muy inhabitual.

Risas y aplausos en el grupo.

Hellinger: Así lo dejamos.