Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Ayuda a los niños

Revista Hellinger, Junio 2008

Un niño pierde el habla

Hellinger, a una ayudante: ¿Cuál es tu asunto?

Ayudante: Se trata de un niño de cinco años que visiblemente está perdiendo el uso de la palabra.

Hellinger: ¿Cómo lo notas?

Ayudante: Quiere decir algo, empieza a tartamudear, se pone muy tenso luego sale corriendo y se esconde.

Hellinger: Bueno.

Visualizo al niño y también a su madre y a su padre y miro al secreto. Aquí hay un secreto. El secreto es un muerto. ¿Lo puedes percibir?

Ayudante: Hace poco, vi al padre. Tiene un miedo pánico, porque él también, de niño, perdió el habla. estuvo en un internado desde pequeño y no ha vuelto a hablar.

Hellinger: Esto remonta a muy lejos. Hay un perpetrador en la familia. El perpetrador tiene miedo de que su acto salga a la luz. Me abro ahora a aquello que pasó, a esa situación.

Después de un rato: Tengo unas palabras sencillas. ¿Trabajas con el niño solo?

Ayudante: Sí.

Hellinger: ¿Qué edad tiene?

Ayudante: Cinco años y medio.

Hellinger: Puedes imaginártelo, está sentado a tu lado. Le rodeas con un brazo, lo que posiblemente ya haces y ambos miráis hacia delante. Luego le haces repetir: Papá, nosotros dos.

Esto te ha llegado enseguida. He visto el buen efecto en ti.

Eso es para el niño. Luego trabajas con el padre y lo guías hacia el secreto que está detrás. Se trata con certeza de un crimen. Pero puede haber acontecido hace mucho tiempo, puede incluso que tenga que ver con la guerra, por ejemplo.

¿Lo puedo dejar allí?

La ayudante aprueba con la cabeza.

Respuestas: asentir para vibrar en sintonía

Experimentamos nuestro propio ser a través de los sentimientos. O sea, me siento humano gracias a mis sentimientos, primariamente. ¿Verías un peligro en que, por tu filosofía, las exigencias por parte de la gente vayan aumentando y que, por consecuente, nosotros corramos el riesgo de apartar nuestros sentimientos por un tiempo, con la idea de volvernos más espirituales aunque no lo seamos aun?

Hellinger: Voy a abordar esto desde otro contexto. Cuando nos movemos o nos dejamos mover en el ámbito del espíritu, entramos en un estado de sintonía. Tú por ejemplo, asientes a ti mismo cuando entras en aquel ámbito. Y alcanzas una sintonía con otras personas, tu madre quizá, o cualquier otra. Así, asentimos.

La sintonía está en el espíritu pero se mueve algo en el alma. Y por lo tanto es percibida, sentida. Gracias a esta sintonía en el espíritu, alcanzo una vibración. Lo puedes comprobar.

Tomemos un ejemplo: el asentimiento a tu madre. Se crea una vibración de sintonía con tu madre y esta sintonía alcanza a tu madre en forma de vibración. El movimiento se origina en el espíritu, luego se propaga como vibración en el alma y el cuerpo y mas lejos, alcanzando al otro. Es decir que el otro también empieza a vibrar y te responde. Esta vibración te llega. ¿Me sigues?

Si, perfectamente.

Eso es un ejemplo fácil. Cualquiera lo puede comprobar. Abordemos algo más complejo ahora.

Imagina a alguien del que opinas: ¡uy, qué tipo! Pero a nivel del espíritu, entras en sintonía con él, tal y como es. Exactamente tal y como es. Te entregas a esta vibración, que luego le alcanza a él y él responde a su vez. En este intercambio de vibraciones se produce lo siguiente: un poco de ti se hace parte de él y, en su respuesta vibratoria, algo de él se hace tuyo.

Bueno, he tomado un camino indirecto. ¿He contestado tu pregunta?

Gracias, si.

Algo más. Claro, esto no tiene nada que ver con seguir mi sentimiento. A menudo el sentimiento esta fuera del blanco. En cambio, cuando el movimiento se inicia a nivel del espíritu y de ahí abarca el sentimiento, entonces éste se encuentra transformado de inmediato, espiritualizado.

Lo podemos comprobar incluso con alguien que viene a buscar nuestra ayuda. Tenemos a veces la sensación que aquello es demasiado para nosotros. Nos encontramos en una vibración extraña y la persona lo nota en seguida.

Pero si te acercas a ella con tu asentimiento a ella como es y no sólo a ella sino incluso a sus padres, a su situación, pues es un proceso espiritual. De pronto empiezas a vibrar y ella te sigue. Con eso, las puertas del éxito se te abren.

La nada

¿Puedes decir algo acerca de la nada ?Me obsesiona ese tema desde que oí la historia del mercader y del monje. Entiendo todo lo demás en ese cuento pero la nada me resulta inexplicable.

Hellinger: Es una pregunta difícil. Pero bueno. Se trata de la nada y hemos de diferenciarlo de lo nada. Son dos nociones totalmente distintas.

Puedes observar con facilidad lo siguiente: Todo lo que es, está rodeado por algo que no es. Supongamos: tu saber está rodeado por un no-saber. El no-saber, tu no-saber, comparado con tu saber, es infinito. Eso vale para todos. Haré un ejercicio contigo y los demás, para que veáis lo que esto significa.

Imagina un objeto delante tuyo, cualquier cosa y de este objeto sabes todo, absolutamente todo. ¿Cómo te sientes respecto a ello? ¿Te sientes más grande o más pequeño?

Más pequeño.

Eso es, porque falta el no-saber. Es decir, la nada le da a lo que es, una plenitud. Si considero lo mismo en términos teológicos y pregunto a alguien: ¿crees en Dios?, esto significa: ¿crees en algo?, ¿crees entonces en algo grande o algo pequeño?

En algo pequeño.

Exactamente, porque todo lo que es, es pequeño. Lo esencial, que nos permanece oculto, eso está en la nada. Nuestro anhelo más profundo no se dirige hacia el existir, por más que sea la vida eterna, sino hacia la nada. En la nada, nos disolvemos en algo infinito. Sólo entonces, alcanzamos nuestra meta.

Me he alejado del tema. Lo voy a reducir ahora a un asunto más banal, algo habitual. ¿Estás casado?

Sí.

¡Me lo haces fácil! Cierra los ojos. Mira a tu mujer y a lo que sabes de ella, a lo que también intuyes de ella y te alegras por aquello. Por supuesto.

Ahora y al mismo tiempo, miras a su nada, aquello que no conoces y no intuyes. Y la miras también con tu nada, que ella no intuye y que tú tampoco puedes intuir.

Cuando la llames, dentro de un rato, serás distinto. ¿Está bien?

Sí.