Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Extractos del Entrenamiento Internacional de diciembre 2010

Alemania

La relación de pareja

Primero sacamos todo el aire con boca abierta. Inspiramos profundamente a través de la nariz y con la boca cerrada. Y ese movimiento lo repetimos varias veces hasta que nos sintamos seguros de encontrarnos en sintonía con una fuerza creadora.

Entonces nos imaginamos a nuestra pareja. Está a cierta distancia frente a nosotros y, así, miramos las imágenes que nos hicimos de él o de ella. Y nos permitimos sentir qué sentimientos originan estas imágenes en nosotros. Tal vez sean muy pocas imágenes, muchas de las imágenes serán dolorosas. Y esas imágenes se oponen a ese movimiento de cercanía con la pareja. Todas esas imágenes sirven para justificarse. Sirven para darnos la razón en el sentido de que es bueno mantener la distancia, semejante a como se dio con nuestra madre. Así como sucedió con nuestra madre, estas imágenes suprimen las buenas experiencias que hemos hecho con nuestra pareja, y para ello os voy a contar un breve ejemplo. 

Hace muchos años yo ofrecí cursos en un centro para constelaciones familiares, y un día un hombre falleció repentinamente y su mujer estaba desesperada. No podía superar la muerte de su pareja y cada vez se hacía menos. Entonces le dije: si necesita ayuda, puede acercarse a mí. Después de un año de pronto estaba ahí, frente a mi puerta y me dijo: Señor Hellinger, ahora sí necesito su ayuda. La dejé pasar, se sentó frente a mí, seguía totalmente infeliz. Entonces le dije: cierre los ojos y regrese a ese tiempo en que se encontró por primera vez con su marido. Cerró los ojos y al cabo de un corto tiempo su rostro se transformó. De pronto estaba feliz. Entonces le dije: Eso fue todo. Eso tardó cinco minutos y de pronto volvió a florecer, activa y decidida como la conocía. 

Y ese es el efecto de una imagen, y así podemos hacer con nuestra pareja. Dejamos atrás esas imágenes terribles que nos han herido profundamente o también las desilusiones las dejamos atrás y miramos las imágenes felices. Y ahora miramos a los ojos a nuestra pareja. La miramos con amor hasta lo más profundo de su alma y damos un pequeño paso hacia él o ella. Sentimos que tal vez no sea tan sencillo dar el primer paso porque vuelven a resurgir memorias, la memoria de las imágenes con la madre y la separación de ella. La memoria de ese dolor profundo de antaño. 

Juntamos toda nuestra fuerza y todo nuestro amor y luego un siguiente pequeño paso. 

Y otro más. Y otro más. Lentamente con amor y fuerza, centrados. 

Y juntamos todo nuestro valor y damos el siguiente pequeño paso. 

Y todo el tiempo lo miramos a él o a ella a los ojos y cuando llegamos le decimos a él o a ella: Ahora estoy aquí. Aquí para ti. 

(Silencio).

Y regresamos hacia ese punto donde comenzamos ese movimiento hacia él o hacia ella y nos preparamos para un regalo para nuestra pareja. Lo miramos, la miramos, y mientras lo estamos haciendo con amor esperamos hasta que de lo más profundo de nuestro corazón surja una palabra o una breve frase. Una palabra o una frase que le de felicidad a él o a ella. Que de felicidad al ser escuchado por el otro. Y nos dejamos todo el tiempo hasta que esta frase surja. Va a ser una frase que también nos va a sorprender a nosotros.

(Silencio).

¿Algunos de ustedes están felices o se convirtieron? 

Estos movimientos hacia la madre toman mucho tiempo. Vienen desde lo muy profundo y muy lentamente, paso por paso, y todo a través de la madre.

Cierren los ojos. Interiormente otra vez, después de haber observado esto, podemos hacer este movimiento hacia la pareja. Lo repetimos todo el tiempo necesario, en sintonía con nuestra madre. Humilde. (Silencio). Un secreto acerca de este movimiento. Nunca se agota este movimiento. Ok. 

El padre

Quiero decir algo más. Ahora estamos con un tema muy importante. Muchos han preguntado, ¿Dónde queda el padre?

En cada uno de nosotros está presente. Aquí no hay nadie que no tenga padre. Y sin padre tampoco tendría una madre. Como quiera hay un movimiento que necesariamente comienza con la madre. La criatura primero se dirige a la madre. Necesita ante todo a la madre y el padre apoya a la madre. Y el padre le enseña el hijo a la madre. Entonces ambos se encargan de la criatura. 

Bueno, esto es totalmente natural. 

Pero, ¿cómo encuentra la criatura el camino hacia el mundo? 

¿A través de la madre? No. La madre lo retiene. La madre lo separa del mundo. 

Si la criatura solo se queda con la madre no logra este paso hacia el mundo y no se siente capacitado. Además improductivo. Todas las madres que quieren alejar a los hijos del padre, mantienen a los hijos alejados no solo del mundo, también los alejan del éxito. Y algunas criaturas tienen miedo de acercarse al padre porque suponen que la madre no da el permiso. Y es real. Muchas madres están en contra de este acercamiento. 

Hay un pensamiento muy atrevido: Entonces las mamás tienen que traer al mundo por segunda vez a la criatura, en el momento en que se lo acercan a el padre, en que se lo entregan a él.

Sí, hay hombres que asienten a esto. ¿Pueden seguir con esto? ¿Sienten que es la bendición para la criatura, si la madre entrega el hijo al padre para que él introduzca al hijo al mundo?

Y también tiene que introducirlo al mundo de la profesión y al mundo del trabajo duro, y al mundo de la disciplina. 

Bueno, la pregunta es, ¿Llegamos a estar con el padre? ¿Pudimos llegar al padre? ¿Tiene un lugar en nuestros músculos? ¿Tiene un lugar en nuestra mirada? ¿Y tiene un lugar en nuestra disciplina? ¿Y tiene un lugar en nuestro servicio en el sentido más amplio?

Cierren los ojos.

Nuevamente sacamos todo el aire profundamente e inspiramos profundamente a través de la nariz y con la boca cerrada. Y estas respiraciones las repetimos conscientemente y profundamente varias veces hasta que a través de la respiración logremos la sintonía con la totalidad de la vida, con la totalidad del mundo. Y ahora miramos a nuestro padre tal y como es. Exactamente como es. 

Diferente de la madre, totalmente diferente de la madre en muchos sentidos, y muchas veces está fuera de casa porque trabaja para la familia. La supervivencia de la familia depende de su trabajo. Pero a menudo es así cómo la madre ocupó su lugar porque también ella trabaja, y entonces el padre, a veces, cae al trasfondo como si ya no se le necesitara. Ahora miramos a nuestra madre, la miramos a los ojos y le decimos: “querida madre yo te quiero decir que mi padre, para mí, es tan importante como tú. Solo con él me encuentro completo”.

A veces la madre toma un hijo de forma especial, especialmente a un hijo varón, de modo que este varón toma más importancia para la madre que el propio marido. Y este hijo entonces está en peligro. Y un hijo así le dice a la madre: “Papá es mejor para ti. Yo aquí sigo siendo la criatura, tu hijo o hija, y el hijo o la hija de papá”.

A veces también el padre toma de manera especial a la hija mujer y la separa de la madre. Entonces esta hija se siente importante y grande y queda ligada al padre y no está libre. Y le dice al padre para poder liberarse: “Mamá es mejor que yo. Yo aquí sigo siendo una criatura. Tu criatura y la criatura de mamá”. De la misma manera. Y ahora miramos a nuestro padre, con mirada de hijo/a, y le decimos: “aquí tú eres el grande, tú te adelantas y yo te sigo”.