Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Sobre las Nuevas Constelaciones

Extractos del entrenamiento en VIENA, AUSTRIA 2016

El padre

Cliente: Mi hijo lleva barba, tiene 25 años.

H: Sobre las barbas tengo mucha experiencia. Mi observación es que cuando un hombre lleva barba, es hijo de un padre que no tiene permiso para mostrarse. Entonces, ¿qué hago? Le pongo a su padre frente a él.

Quien lleva barba no tiene permiso de ir hacia el padre. Es llevado lejos de su padre. ¿Tiene eso sentido para ti?

Cl: Sí.

Hellinger coloca a hijo y padre. Y coloca a la madre.

¿Habéis visto el movimiento de la madre? Cuando el hombre se acercó, ella se retiró. Y ahora, tu das un paso hacia tu hijo.

El hombre avanza unos pasos.

H:¿A quién mira el hijo? A su madre. Es un hijo de la madre.

Al padre: Di a tu hijo: Vete. Para mí eres demasiado pequeño.

Ahora la madre pierde a su hijo…

Di a tu hijo: Vete donde tu madre.

Al hijo le dice: Ahora date la vuelta.

El hijo se gira hacia fuera.

H: Ahora se ha hecho hombre. A la madre: ¿Cómo te sientes?

Madre: Ahora mejor. Cuando dijiste "vete", me dolió. Cuando dijiste "vete donde tu madre", no me gustó nada. Cuando se dio la vuelta, me sentí mejor.

H: Gracias a todos. Fue algo muy sencillo. ¿Y quién trae orden en la familia? Siempre el hombre.

La preocupación de las madres

H: Quiero decir algo sobre madres e hijos. En constelaciones familiares, tenemos a menudo casos en los que la madre dice estar preocupada por el hijo. Entonces le pregunto cuántos años tiene el hijo. Me dice: 30 años o más. Y se preocupa!!

Hice un descubrimiento importante. Madres que se preocupan por el hijo tienen un tema, siempre el mismo, y es que el hijo se muere. Es decir que la preocupación de la madre es en el fondo un deseo de que el hijo muera.

En muchos cursos, he hecho preguntas a las mujeres: “¿Cómo es eso, el deseo de que muera?”. Lo he testado en los grupos. Todas las mujeres que se preocupan, quieren que se muera el hijo. Y se sienten liberadas cuando muere.

Cerrad los ojos y chequead vuestras experiencias de madres que se preocupan por sus hijos, también de sus hijas. Todas las preocupaciones por un hijo/hija adulto son deseos de muerte.

Cuando lo percibimos en nosotros mismos, nos damos la vuelta y entregamos estos hijos a su libertad.

¿Qué hice ahora? He liberado a muchos hijos, sobre todo varones, de su madre.

Una terapeuta pregunta qué hacer en un caso en que la mujer quiere resolver una situación conflictiva entre su marido y su hijo de 27 años.

H: El hijo tiene que hacerse hombre! Hacerse hombre por fin! ¿Quién lo retiene? La madre, por supuesto. Y el pobre padre perdió su sitio porque el hijo lo ocupa.

A los 20 años, los hijos tienen que hacerse hombres, independizarse.

¿Qué hacen entonces las madres? Esa es la pregunta.

Deseo compartir algo. Una terapeuta conocida, a la que debo mucho, me vino a ver porque le preocupaba su hija. Ésta se casó con un esquizofrénico.

Le dije: espera un año sin contactar con tu hija. No digass nada, no hagas nada. Déjalos solos.

Al año me escribió: la hija y su marido la habían visitado, y estaban bien.

La no-intervención es muy a menudo la solución.

Terapeuta: Tenemos dos preguntas: Cuando las abuelas se preocupan por los nietos ¿acaso es también un deseo de muerte? ¿Cuáles son las preocupaciones de los padres?

H: No lo quiero mirar bajo este aspecto. Pero, es hora de que las madres, después de un tiempo, dejen a los hijos libres, hagan lo que hagan.

Cuando llevamos un grupo, estas preguntas surgen. Y nosotros también nos contenemos. Y despedimos a esos hijos. Entonces ellos pueden andar su propio camino. ¡Tú eres una de ellos!

Las preocupaciones empobrecen a los niños. ¡Esto vale también para los consteladores! Ya no se tienen que preocupar.

Terapeuta: ¿Qué pueden hacer los hijos cuando ellos provocan ansiedad a sus padres?

H: Los hijos se van.

Clienta: Soy una de esas hijas. ¿Qué puedo hacer cuando mi madre me persigue llamando por teléfono y buscando contacto?

H: La próxima vez que te llame, habla con ella durante 3 horas.

Sobre las Nuevas Constelaciones

H: Me preguntaron: ¿Qué tal la formación para consteladores? Muchos colaboradores nuestros han hecho una formación para constelar. Yo no hice ninguna. Risas. Y me pregunté repetidamente cuál era el resultado de una formación. Algunas personas me preguntan si pueden empezar a constelar después de una formación. Nunca contesté esas preguntas.

Lo que aquí se pudo dar demuestra que no hay formación, en el sentido de que con un supuesto diploma me he transformado en constelador.

Nada de lo que he hecho aquí con vosotros, puede ser repetido.

La constelación se ha escapado de la formación corriente. No existe una formación, como si esto se pudiera aprender. Crecemos interiormente como consteladores, abarcados por otra fuerza, no por un formador del que hemos aprendido. La constelación pertenece a una dimensión espiritual. Viene de muy lejos, no de la cabeza, ciertamente no. Por lo tanto, la constelación nos muestra qué podemos hacer y qué nos lleva más lejos. No hay meta que tengamos que perseguir sino que, en un instante al otro, estamos guiados hacia otra dimensión.

Al inicio de este curso, os llevé a todos hacia otro nivel, más allá de este mundo. Este mundo en el que vivimos es un mundo limitado. Si nos orientamos hacia este mundo, por ejemplo hacia la ganancia o la pérdida, nos quedamos presos de él. Presos por el dinero, por ejemplo. Es una muy antigua esclavitud, por decirlo así, en la que la humanidad hoy en día aún está completamente atrapada.

Os he llevado a otro ámbito por ahora, porque me siento abarcado por un movimiento que percibo como abierto, sin poder afirmar que esto está bien o esto está mal. En aquellos ámbitos, no existen estas diferencias.

Lo decisivo es: ¿dónde se encuentra el otro mundo? Más allá de éste. Porque este mundo es todavía un mundo de esclavos. Y mucho, en la constelaciones, es una continuación de la esclavitud. Aquel que tiene un certificado de constelador, ¿qué hace con él? Se dirige a la mina y quiere escarbar oro.

En fin, lo dije así no más.

Ahora bien, depende de nosotros que a ese mundo de esclavitud, con el oro y el dinero, lo dejemos detrás de nosotros. Sin embargo, esto no se da por haber aprendido algo, sino porque otra fuerza nos abarca y nos toma de la mano. Esto escapa a nuestro aprendizaje.

De ahí que yo espero al movimiento por el que me siento cogido.

He escrito muchos libros. Sin embargo ese nuevo está más allá de todos ellos.

Y no es posible movernos en esta nueva dirección. No. Mi ocupación principal es: esperar. Horas enteras espero. Cada día. Sin hacer nada. Sólo estoy presente. Entonces, a veces se me indica un camino. Y percibo inmediatamente que sólo es el inicio. Adónde lleva y a qué dimensión lleva está para mí oculto. Y permanece oculto.

Así, os he llevado conmigo a una dimensión muy distinta de las constelaciones familiares tal como las hemos contemplado hasta ahora. Todo lo que se hace al servicio de otro poder no se encuentra aquí, en absoluto.

Finalmente llega una luz, y la luz alumbra ahora, solamente ahora, un paso. Así crecemos en esa otra dimensión, sin poder aprender nada.

Nadie lo puede aprender, yo tampoco. Pero me siento llevado hacia allí. Y éste es un ámbito de paz.

Y cada uno puede seguir trabajando como lo ha hecho hasta ahora. Pero no tiene certificado ninguno. No existe certificado para eso, ningún certificado en el bolsillo que me permita utilizar las constelaciones familiares. No.

Confiamos en otro poder. Este poder tiene tiempo, un tiempo eterno. En este sentido, no hay ganancia. De repente, se puede producir una iluminación, fulminante, para un paso más. Eso es todo.

Bueno, os quería compartir esto para que dejéis de preocuparos. Cualquier preocupación está fuera de sitio. Pero se reciben regalos, desde otro nivel. Y percibimos una bendición, desde esa otra fuerza. Esto sería lo que percibo como futuro.

Hemos tenido ahora ejemplos prácticos, los representantes fueron movidos sin que tuviera yo alguna intención, ni dijera nada. Basta con esperar, respetuosamente esperar.

Cerrad los ojos.

Miramos una situación específica en nuestro trabajo de constelaciones. Sin intención, simplemente dejándonos llevar con amor hacia otra dimensión.