Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Intensivo en México

Tributo a Bert Hellinger en Domus Cudec Extensión Universitaria Julio 2014

Hoy trabajamos la madre; toda relación importante comienza por la mamá. El movimiento interrumpido hacia la madre produce una profunda desilusión y dolor del niño. Él decide “nunca más me acercaré”. Y es lo que repite después con la pareja. También cuando se crea una empresa, tal como es la relación con la madre, es la relación con la empresa.

LEALTADES FAMILIARES INVISIBLES, Iván BOSZORMENY NAGY

El término Lealtad invisible se debe al fallecido psiquiatra húngaro Iván Boszormeny-Nagy quien, junto con Geraldine M. Spark, publicó el libro Lealtades invisibles, editado en castellano por la editorial Amorrortu y disponible en español.

El libro, profundo y algo farragoso, pero imprescindible, es demasiado técnico para ser entendido con facilidad por los profanos de la psiquiatría o el lector común.

Iván Boszormeny Nagy asegura que los trastornos, dolencias y problemas de las personas, provienen de un desequilibrio en el dar y recibir dentro del sistema familiar.

Existe según Iván Boszormeny Nagy lo que se llama “Registros de Mérito” o “Cuentas de Justicia”.

El sistema familiar tiende siempre a la justicia, con independencia de lo que intenten o pretendan sus miembros de manera individual con sus propias vidas. Hay que dar y recibir de manera equilibrada, amor, posesiones, respeto, energía.

Si alguien da mucho y no recibe tanto, se genera una deuda.

Si alguien gana dinero o afecto a costa de otros, les debe.

Si alguien pierde algo, amor, dinero, posición o estatus para que otros ganen, le deben.

Es una ley universal y, por lo que los terapeutas y sanadores hemos podido comprobar, es una Ley del Cielo.

EL ORDEN ENTRE PADRES E HIJOS

A veces los padres intentan que sus hijos llenen sus carencias y vacío y les den amor.

Es contra natura que un padre o una madre pretendan el amor de sus hijos, no es el orden natural de los sistemas familiares, del mismo modo que un jardinero no puede pretender que sus plantas le rieguen y le cuiden a él.

El mayor es siempre el que nutre y cuida al pequeño, los padres cuidan y nutren a sus hijos. Si no lo hacen, incurren en deuda grave.

Y si no recibieron de sus padres la debida nutrición para ser amorosos, mala suerte, pero sus hijos no están para darles eso que no tuvieron y que a ellos les faltó.

Otro tema relativo a las Lealtades es que la vida del individuo no es importante con respecto al sistema, aunque creamos que sí. Nuestra vida no importa, importa el colectivo… y cuanto antes nos demos cuenta de esto, antes dejaremos de hacer daño y hacernos daño.

Se puede vivir una vida individual e independiente muy saludable si estamos en armonía con el sistema en que vivimos, pues pertenecemos a él.

REGLA DE DEUDA

Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar, comportamientos conflictivos, etcétera.

Ejemplos de lealtades:

  • Un hombre adúltero, maltrata y humilla a su mujer y alguien tendrá que pagar por ello. Posiblemente un nieto o descendiente llevará una vida de infelicidad o sufrirá adulterios y humillaciones constantes de las mujeres y parejas, para compensar el maltrato que su ancestro realizó a la abuela y a otras mujeres.

Por ejemplo, tengo comprobado que cuando el abuelo ha sido infiel, suele ser un nieto el que paga por ello de distintas formas y modos, a veces incluso con su propia vida si el daño causado fue muy grande. Lo usual es una enfermedad crónica.

  • Cuando un miembro de la familia sacrifica sus intereses y posibilidades personales por otro o por el bien de la familia, se siente con derecho a ser retribuido por ese sacrificio y esperará que se le reconozca. Si esa deuda no es pagada por la generación que ha sido favorecida por éste sacrificio, a menudo se requiere que la siguiente generación liquide la deuda de algún modo o si no la siguiente.
  • Mi experiencia me dice que , dado que somos ignorantes, inconscientes y bastante egoícos y egoístas, rara vez paga la deuda aquel que la contrajo, rara vez el verdugo repara su acción directamente, son otros quienes reparan, casi siempre es un descendiente, un sucesor el que lleva la carga que el ancestro, en su inconsciencia y falta de amor por sus semejantes, no supo afrontar ni resolver para evitar que otro cargara con lo suyo. Pero pagarse, las cuentas siempre se pagan.
    SIEMPRE.

BALANZA DE JUSTICIA

  • Por ejemplo. Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo (e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer).

Este segundo niño, que sÍ ha nacido, pagará por ello toda su vida….pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo…elementos como la melancolía, la tristeza o conductas autodestructivas que le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera?

Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán.

Todas las mentiras y ocultaciones, resurgirán para ser resueltas.

Asesinatos, robos, faltas graves de respeto a nuestros semejantes…todo reaparece y alguien ha de resolverlo.

OTRO EJEMPLO:

Alguien hereda o recibe un gran legado debido a la muerte prematura e injusta, el alejamiento o la expulsión del sistema familiar de otro miembro del clan.

Él ha de pagar por algo que ha recibido sin merecerlo, a costa de lo que le han quitado a otros. Y si no lo hace, los suyos, sus descendientes, tendrán que hacerlo en su lugar.

Insisto, todo se paga, todo se compensa, todo se equilibra dentro del sistema.

De manera inconsciente, el sistema familiar tenderá a restaurar la justicia dentro del mismo, de tal modo que mucho de lo que nos pasa, quizá no es nuestro, aunque sí que es nuestra responsabilidad resolverlo con el mayor amor posible, lo cual, no siempre es fácil.

LEALTAD INCONSCIENTE Y PARADÓJICA

La lealtad hacia la familia de origen parte de leyes paradójicas. Lo que se ve no es lo que está por debajo. Lo que parece no es lo que es.

  • Dos personas que parecen odiarse muchísimo, un padre y un hijo, por ejemplo, pueden, en el fondo, ser más leales el uno al otro de lo que la gente imagina.
  • Un miembro de la familia que es un delincuente puede ser el más fiel a la familia de todo el sistema.
  • El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas.

De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.

  • Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo.

A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

Alguien constantemente enfermo que debe ser cuidado por los otros es alguien que busca que se hagan cargo de él…que le paguen algo que le deben a él o a un ancestro.

  • Dos personas que se odian en el seno familiar pueden en realidad estar siendo muy leales el uno al otro y defender la misma causa.

Y luego están los pactos no verbalizados.

  • Una mujer es infeliz debido a su lealtad a la infelicidad de su madre, enfadada con los varones, enfadada con la vida y con el modo en que ésta la ha tratado.

Alguna de sus hijas, por amor inconsciente a ella, perpetuará en su vida esa infelicidad. Incluso aunque se lleve mal con su madre, tengan continuas peleas y dejen de hablarse mucho tiempo, la hija es leal a la infelicidad de su progenitora y, aunque conscientemente parece luchar por ser feliz y trata de abrirse camino en la vida, inconscientemente elige relaciones que, con el tiempo, no funcionarán, practica conductas que a la larga la autodestruirán y solo la harán daño… Así se manifiesta su lealtad.

Porque en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente.

Creemos conocer las causas y las respuestas, pero no sabemos NADA.

Nuestra mente consciente -y nuestro inmenso e inútil ego- cree conocer las respuestas a nuestros problemas, pero no tiene la menor idea, ni la más puñetera idea, de lo que está sucediendo en realidad por debajo de esas apariencias.

NADA ES LO QUE PARECE

  • Se puede ser leal a un muerto y para ello ni siquiera hace falta haberlo conocido o saber su nombre o algo sobre su vida. Y sin embargo nuestra vida será, de manera inconsciente, un velatorio constante.
  • Se puede estar reparando un asesinato cometido hace tres generaciones del que nuestro consciente no sabe nada.
  • Podemos estar sufriendo el dolor en nuestro cuerpo que debería haber padecido el causante de causar dolores terribles en miembros de la familia o en otras personas hace varias generaciones.

No sirve de nada vivir de espaldas a estos problemas, porque de todo aquello que no nos hagamos responsables se tendrán que encargar otros, nuestros descendientes, nuestros hijos, sobrinos, nietos.

Nada escapa al orden del sistema, y el orden incorpora Justicia.

No obstante, el mismo amor que enfermó, cuando se vuelve consciente, es el que posee la fuerza y sabiduría de la solución; las lealtades invisibles emergen durante la configuración de las Constelaciones Familiares. Se busca en el sistema a las personas excluidas, las olvidadas, las difamadas, las no honradas, las tratadas con injusticia, las que se fueron para ceder su espacio a otras y las que sufrieron vidas particularmente difíciles.

Algunos justifican su negación a tomar con el reproche de que aquello que se les ofreció y se les dio no fue adecuado ni suficiente. Otros justifican el no tomar con los fallos del que da. El resultado, sin embargo, siempre es el mismo: los que así actúan se quedan inactivos y vacíos.

El efecto contrario lo podemos ver en aquellos que logran tomar a sus padres tal como son, tomando de ellos lo que les den.

Este tomar es experimentado como un continuo aporte de energía y de felicidad.

De esta manera se les capacita para tener también otras relaciones donde puedan tomar y dar mucho.