Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Los muertos

Conferencia en Colombia en la Universidad Javeriana en Bogotá, 29.10.2004

En las constelaciones familiares algo de los muertos sale a la luz. Evidentemente morir es un largo proceso. Yo no sé muy bien cómo se lo puede visualizar. Este es un terreno que permanece oculto para nosotros. Yo tampoco sé si nos es posible trabajar con esa idea, con la idea de que morir es un proceso que continúa en el tiempo. Pues no sé si en el territorio de los muertos existe un tiempo.

Pero resulta evidente que paso a paso algo sucede en ese terreno, que la despedida de la vida paso a paso se consuma. Algunos muertos permanecen cerca de los vivos, sobre todo aquellos –y esta es una afirmación osada y no podemos confiar en ella- que aquí en esta vida no comenzaron a morir a su debido tiempo. Pues simultáneamente la vida es desde su inicio un proceso de muerte. Esto significa que desde el inicio hay una despedida a la que sigue otra despedida. Ya en el nacimiento la vida se inicia con una despedida, con la despedida del regazo materno. Muchos todavía no han completado esa despedida y añoran ese regazo materno. Esto se manifiesta, por ejemplo, en la añoranza de la muerte. La añoranza de la muerte se evidencia especialmente en aquellos que no se han despedido del regazo materno. Por lo tanto la añoranza de la muerte es una añoranza de regreso al regazo materno. Esto debemos tenerlo en cuenta.

Despedidas

Las despedidas atraviesan toda nuestra vida. Cada nuevo momento es una despedida del anterior. Por ejemplo, ahora nos despedimos de aquello que vivimos hace un instante. La vida inmediatamente continúa, de instante en instante. Ese pasar de un instante al próximo posibilita lo nuevo. Al mismo tiempo es un ensayo de la muerte. Por ejemplo, casi todos los deseos que tenemos están orientados al pasado. Tenemos esos deseos porque no es posible despedirse de ellos. Lo percibimos, por ejemplo, en muchas tristes canciones colombianas. Ellas cuentan de una amante que ya no regresará. Esa amante es naturalmente la madre de la cual no fue posible despedirse. Muchas psicoterapias, cuando son buenas, son una ayuda para soltar algo, especialmente muchos deseos e ilusiones. Por esa razón la buena psicoterapia nos hace más realistas. Aquellos que con 80 años todavía tienen sueños infantiles y se imaginan todavía una larga vida, o aquellos que miran al cielo -cielo aquí como realización de la vida terrenal, donde los deseos no satisfechos aquí serán colmados- ellos no han logrado la despedida. Por consiguiente a la despedida también le corresponde la renuncia del cielo y naturalmente y al mismo tiempo la despedida del infierno.

Vivos y muertos

Luego de una constelación: Esta larga charla parte del supuesto de que con frecuencia la muerte es incompleta, sobre todo para aquellos que no se han ejercitado en el desprendimiento definitivo. Entonces, al parecer, los muertos se comportan como vivos que van a la psicoterapia para recibir allí aquello que no recibieron de niños. También algunos terapeutas se comportan así, como si ellos pudiesen darle algo a los muertos. Ellos son particularmente propensos a que los muertos los busquen. En ese trabajo sale a la luz que los muertos se cuelgan de los vivos y se alimentan de ellos, que quieren algo de ellos. Entonces hablamos de malos espíritus. Pero ellos son tal vez sólo muertos incompletos. ¿Qué hacemos nosotros con esto? Existen prácticas chamánicas que quieren espantar a los malos espíritus. Ellas pretenden ahuyentar la energía negativa. Esto quiere decir, quieren ahuyentar a los muertos. Esto es peligroso. Esto es una arrogancia. Todo lo que digo aquí es solamente un intento. No puedo saberlo. Lo que me interesa es ir en un movimiento del alma que nos ayude a avanzar. Entonces ¿cómo nos comportamos? Ocurre que muchas personas que fueron asesinadas o que tuvieron un accidente o murieron de repente permanecen de alguna otra manera en el lugar en el cual ese hecho tuvo lugar. También los que los mataron permanecen en el lugar. Por esa razón, con frecuencia vuelve a suceder a posteriori lo mismo en el mismo lugar, es decir el mismo accidente en el mismo lugar aunque un poco más tarde. Es posible observar que en algunos valles en los Alpes en cada casa se produjo un suicidio y por cierto todos de la misma manera – las víctimas se colgaron. Evidentemente aquellos que se colgaron arrastran a otros a su muerte. Por esa razón ellos se suicidan de la misma manera. De esa manera los muertos ganan un poder superior. ¿Qué podemos hacer? Les traigo un ejemplo. En el medio de la constelación puse a una mujer que era propensa al suicidio -y en cuyo valle habían ocurrido muchos de esos suicidios- y alrededor de ella ubiqué cerca de diez representantes de suicidados que se habían quitado la vida en ese valle. Entonces hice que ella mirara a cada uno de ellos y le dijese: “Por favor”. Lentamente ella se acercó a cada uno, lo miró y le dijo: “Por favor”. Una de las muertas se desplomó. Ella entonces realmente murió. Después de haber sido observada y después que se le hubiese dicho “por favor” ella pudo establecer la diferencia entre vivos y muertos y pudo aceptar que estaba muerta. Entonces se desplomó. Por eso cuando miramos a los muertos y los vemos realmente como un opuesto y les decimos “por favor”, seremos concientes que están muertos. En ese momento ellos dejarán a los vivos en paz. Otra palabra importante que puede ser aquí de mucha ayuda es “gracias”. Una madre que murió temprano o súbitamente, por ejemplo durante el parto, a veces arrastra al niño a la muerte. Si ahora el niño la mira y le dice “gracias”, la madre podrá sosegarse y cerrar los ojos. Entonces ella estará muerta, realmente muerta, y el niño será libre. Vuelvo nuevamente a esta constelación. La persona propensa al suicidio se ha retirado del círculo de los muertos. También los muertos se han retirado. Pero uno de esos muertos ha vuelto a ir hacia ella como si quisiese arrastrarla a la muerte. Ella entonces volvió a decirle: “Por favor”. Entonces también él se retiró.

Dejar que el pasado pase

Quisiera agregar algo. En Taiwán trabajé con chinos. En las constelaciones ellos mostraron increíbles arrebatos emotivos. De pronto me di cuenta que no se trataba de sentimientos personales. Eran sobre todo mujeres las que tenían esos ataques. El sufrimiento y la tristeza de las mujeres chinas en el pasado irrumpían en estas mujeres. Tal vez también vimos algo parecido aquí mismo. Así se manifiesta el sufrimiento de muchos muertos aquí, en este país, y el dolor producto de la injusticia de la que fueron víctimas.

¿Qué hice yo en Taiwán? Dejé que una mujer en la cual esto último se expresaba de modo muy manifiesto mirase a la lejanía a las mujeres chinas. Ella las miró y dijo: “Yo las veo. Yo veo lo que les hicieron y me inclino ante ustedes. Por favor, sean ahora amables”. Esto significó para ella un enorme alivio. Algo similar podría también ser importante aquí. Cuando algo de los muertos sale a la luz y nosotros sentimos con ellos, tiene que ocurrir algo que haga que el pasado quede definitivamente atrás. Nosotros debemos permitirle a los muertos que su mirada se aleje de los vivos y se dirija hacia otra parte. Pues la mirada sobre nosotros va en la dirección equivocada. Ellos deben mirar atrás a los muertos de su familia.

Cuando en la constelación familiar los representantes de los muertos miran a un descendiente, a veces, a través de ellos éste se siente empujado hacia la muerte. Entonces se gira la cabeza del muerto desde los vivos hacia los muertos de su familia. De repente ellos cierran los ojos y los vivos quedan libres.

El No ser

El movimiento de los muertos al final va más allá de los muertos de su familia y se dirige hacia algo definitivo. De qué se trata no lo sabemos. A veces hablamos con liviandad de Dios como si pudiésemos alcanzarlo. Esta es una idea muy primitiva. Ella interrumpe un movimiento en el alma. Tal vez ese movimiento sea finalmente un movimiento hacia el No ser, hacia la absoluta disolución en el No ser. Mi gran amigo Richard Wagner habla de olvido primario. Cuando nosotros entramos en ese movimiento, y nos dirigimos hacia el olvido primario, nada más puede adherirse a nosotros, ni siquiera los muertos.