Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Lo esencial en la pareja

Buenos Aires, Julio 2006.

Lo esencial en la pareja
(Lo que hace felices a las parejas- 3)

Un lugar para los anteriores

Al lado de Hellinger se sienta otra pareja.

Hellinger: Ahora vuelve mi pregunta estándar, ¿Hace cuanto que están juntos?

Hombre: 25 años.

Hellinger: ¿ha sí? Entonces una pareja antigua. ¿Están casados?

Hombre: No.

Hellinger: ¿25 años y sin casarse? Y bueno, es así. ¿Tienen hijos?

Hombre: En Córdoba tenemos tres hijos.

Hellinger: ¿Qué edad tienen?

Hombre: 22, 20 y 12.

Hellinger: Alguna vez uno de vosotros tuvo una pareja anterior.

Hombre: Sí, yo estuve casado.

Hellinger: ¿Hijos de ese matrimonio?

Hombre: No. Un aborto.

Hellinger: Eso la verdad es que no sorprende que no estén casados si todavía sigue casado con la otra mujer. ¿Quieres que lo veamos? ¿Qué veamos si estás casado o no o si estás unido o no?

Hombre: Quizá tenga que ver con lo que yo quería tratar.

Hellinger: ¿Qué es lo que quieres trabajar?

Hombre: Que no nos damos tiempo suficiente como para estar juntos.

Hellinger: Por supuesto que tiene que ver con eso. Cierra los ojos y mira a esa primera mujer y dile a ella internamente, “Por favor”. Bueno, y ahora te ubicas así de píe. Te tomo a ti como representante de su primera mujer y te ubicas frente a el.

Hellinger a la mujer: ¿Los hijos que tienen son varones o mujeres?

Mujer: El mayor es varón y después dos mujeres.

Hellinger: Ahora voy a configurar los tres hijos. Necesito un representante para el hijo y dos para las dos hijas.

Las hijas miran al suelo.

Hellinger dice a un hombre: Túmbate en el suelo.

El hermano intenta consolar a una de las hermanas. Ella se cae al suelo.

Hellinger: Vuelve a tu lugar. Eso no sirve. No sirve. Porque el problema está en otro lugar y debe ser solucionado en otro lugar.

Ahora las dos hermanas están en el suelo.

Hellinger: Y el muerto está mirándole. Lo decisivo está entre ellos dos.

La primera mujer se acerca al muerto, se pone de rodillas. El hombre se acerca a ella y se quedan un rato al lado del muerto.

Hellinger: Ahora los tres hijos se ponen de píe para mirar hacia ahí.

Hellinger se acerca al muerto y le dice: Ahora tú te pones de píe.

Hellinger lo coloca en la fila con los hermanos. La primera mujer se aleja y el padre se levanta. Hellinger de nuevo saca a la segunda mujer. El hombre se acerca a ella.

Hellinger pregunta al representante del muerto: ¿Cómo te sientes ahora?

Representante: Orgulloso.

Hellinger: ¿Y tú?

El hijo mayor: Siento vergüenza y culpa.

Hellinger: Mira a tu padre y dile, “aquí yo soy el pequeño”.

Hijo: Aquí yo soy el pequeño.

Hellinger: ¿Y ahora cómo te sientes?

Hijo: Mejor. Me cuesta.

Hellinger: ¿Y tú?

La primera hija: Yo muy débil y floja. Necesito estar cerca de mi madre.

Hellinger: ¿Y tú?

La segunda hija: Buscando a mamá.

La primera hija se acerca a la madre y se deja abrazar. Se acerca otra hija y se vuelca hacia la madre. El padre está cerca de la madre. La primera mujer mira esta escena desde una distancia. El representante del muerto se sienta en el suelo y el hijo mayor se abraza con el padre.

Hellinger: Bueno, lo dejo aquí. Gracias a todos.

Hellinger: Por supuesto en esta familia suceden muchas más cosas que tiene que ver con la familia de origen de la madre y del padre. Pero no lo sabemos. Hubo un movimiento del espíritu y no sabemos a dónde va. Pero hemos visto un movimiento reconciliador sobre todo para los hijos. Y también era impresionante que ese hijo mayor se sentara allá en el fondo. Una vez que se le había dado su lugar también podía irse. Una vez que la primera mujer había sido reconocida, pudo retirarse. O sea que en todo había un movimiento de reconciliación. Pero hay mucho más en cada uno de ustedes. Algo que tenemos atrás. Pero eso no importa, no necesitamos averiguar nada. A ustedes tampoco hace falta que averiguen, es suficiente que ustedes fluyan con ese movimiento que les ha tomado a ustedes y también a sus hijos. Una de las hijas que fue hacia ti quizá represente algún hermano o hermana muerta tuyo. Y si tomas a este hermano o hermana en tu corazón y si tu familia lo toma en su corazón, esa hija estará libre. Y quizá ocurra algo similar entre tú y tu hijo. También el hijo estará representando a alguien, que quizás en tu familia no tenga un lugar. Lo digo. Puede ser una cosa completamente distinta. Sólo es mi reflexión que todos estos acontecimientos tienen muchas capas y que no tiene que ver nada contigo personalmente. Tampoco lo otro tiene algo que ver contigo personalmente. Es sistémico, pero está muy claro que a ti te falta tu padre. Y bueno es así. Es una linda imagen que tú te muevas en dirección de tu padre. Así como tu hijo se puso en dirección hacia ti. ¿Está bien así? ¿Puedo dejarlo así? Mucha suerte.

Aquí pudimos ver nuevamente cuanto tiempo lleva hasta que ese movimiento se va dando. Pero, sin embargo mirando al resultado ¡cuánto ha ocurrido en tan breve tiempo!. ¿Es posible que vaya más rápido? Y permitimos que todo el movimiento del espíritu se vaya desplegando.

Ahora tengo algo prometido acerca de las palabras mágicas. Aquí se dijeron dos de las palabras mágicas. Uno era “por favor” y la otra “gracias”. Sí, por favor, gracias. Son las tres palabras mágicas. Una vez que una mujer y un hombre se han dicho “sí”, dicen “por favor”. Solamente “por favor”. Sin agregar nada. ¿Y qué ocurre en el alma cuando decimos “por favor”? Sólo “por favor”. ¿Qué ocurre en el alma del otro si le decimos sólo “por favor”? ¿Qué ocurre con el amor? ¿Y cuál es el movimiento que comienza? Comienza un movimiento para regalar desde el corazón y en el otro comienza un movimiento de tomar. Y el otro entonces le dice, “Gracias”. Después de rogar, lo que le sigue a ese pedido es “gracias”. Y luego comienza por el principio con “sí”, con “por favor”, con “gracias”. Y de esa manera esa pareja se hace feliz.

(Tras escuchar algo de música)

Esta música de Bach tiene una diversidad muy grande y siempre vuelve al mismo tono. Hay un tono alrededor del cual se mueve y aquí también es así. Todo lo que hacemos acá, siempre vuelve algo esencial y a su alrededor una gran magnitud de cosas diversas y siempre vuelve a lo esencial. Esta mañana pensaba que hay muchos aquí que tienen preguntas: qué es esto, qué es aquello y qué significa lo otro. Y una vez que todas esas preguntas hayan encontrado la respuesta, ¿comprenden algo? Luego de todas las preguntas, ¿comprendemos lo esencial?

Hice un viaje con ornitólogos, especialistas en pájaros y observábamos a los pájaros. Sabían todos los nombres, todos los detalles pero ningún de ellos se sentó únicamente para escuchar el canto de los pájaros. Todas las preguntas, todos los detalles los desviaron de lo esencial de la naturaleza, porque lo esencial une. El conocimiento separa.

¿Qué pareja quiere trabajar conmigo?

Hellinger: ¿Cuánto hace que están juntos?

Hombre: 8 años.

Hellinger: ¿Están casados?

Hombre: No, convivimos.

Hellinger: ¿Son felices?

Hombre: Nos falta algo.

Hellinger: Exactamente. Si una pareja convive sin dar este próximo paso, el casamiento, hay muchas razones que tienen su efecto ahí. Hay uno que se repite mucho. Es que uno le dice al otro internamente, “estoy esperando a otra persona” a alguien que sea mejor. ¿Y eso qué efecto tiene en el alma? En ti lo podemos ver. Eso es el efecto que tiene. Eso uno tiene que saberlo. El amor del hombre a la mujer cuando se cumple completamente, corresponde a la garantía, “yo estoy para ti” y eso para toda la vida. Entonces uno se siente seguro con el otro y si ambos se prometen esto, se sienten seguros mientras están juntos. Y esa promesa se hace a través del matrimonio. Porque cuando uno se casa se dice “sí” para toda la vida y eso hace una gran diferencia. Por supuesto el matrimonio muchas veces no dura todo el tiempo porque hay varias razones que inciden. Sin embargo cuando uno se casa, esa promesa está incluida. Y cuando uno de los miembros de la pareja siente que no puede confiar en el otro, que ya no le ofrece esa seguridad de poder pertenecer por toda la vida, va en busca de otra relación que le brinde esa seguridad. La promesa de que pertenecemos el uno al otro para toda la vida ese es el amor más profundo en la relación de pareja. Todo lo demás lleva hacia ahí. Pero esa seguridad de que el uno puede estar seguro con el otro y pertenecer para toda la vida es lo más importante para el alma.

Hellinger: ¿Tienen hijos?

Hombre: No.

Hellinger: Entonces si una pareja convive de esta forma y tiene hijos, los hijos tampoco se sienten seguros porque sienten que quizás los padres se vayan a separar. Y cuando una pareja habla de separación también delante de los hijos, eso tiene un efecto grave en ellos. Entonces los hijos empiezan a hacer algo para que los padres permanezcan unidos, por ejemplo, se enferman o crean preocupaciones a los padres y eso obliga a los padres a ocuparse de los hijos juntos. Es decir que la enfermedad y el comportamiento difícil tienen como objetivo mantener a los padres unidos. Eso quería decir en forma general.

¿Entonces ahora con ustedes de qué se trata?

Hombre: Falta de definición en nuestra pareja.

Hellinger: Ubíquense ahí uno frente al otro. No permitan que los sentimientos de ella les impresione.

La mujer desde el principio está llorando.

Hellinger: El hombre debe separase de ella porque ella para él es peligrosa. Detrás de este sentimiento se oculta una ira asesina y este sentimiento es sólo una defensa ante el impulso asesino. Esto es para todos los ayudadores en general. Si alguien acude a ustedes con este tipo de sentimiento, entonces inmediatamente se ilumina una luz roja. Se requiere la máxima atención.

El hombre da unos pasos hacia la mujer.

Hellinger: Él es muy bueno. Vuelve dónde estabas antes.

El hombre se echa para atrás. Hellinger se ríe.

Hellinger: Piensa que puede hacer algo. Pero no puede hacer nada.

Hellinger saca al hombre hacia fuera y en frente de la mujer ubica una representante para su madre. Se incorpora una mujer para representar a una persona muerta. Se tumba delante de la mujer. La representante de la madre se pone de rodillas.

Hellinger: ¿Quién siente la ira asesina? La madre. La muerta le tiene miedo y ella mira ahí donde la madre no quería mirar.

Hellinger saca a la mujer hacia fuera.

Hellinger: Ahora la saqué de la intrincación.

Hellinger coloca al hombre frente a la mujer. Después de un rato Hellinger sustituye a esta mujer por otra y el hombre se acerca a ella. La madre se acerca a la muerta. Mientras el hombre y la mujer se abrazan Hellinger saca de nuevo la mujer actual, ésta se coloca en frente de ambos. La mujer abrazada se coloca a la derecha del hombre, éste coge la mujer actual de la mano y la abraza también.

Hellinger: Todo lo demás permanece en un secreto. Mucha suerte. ¿Y ahora cómo te sientes?

Hombre: Me tengo que casar.

Se escucha la risa del público.

Mujer: Sí.

Hellinger: Ahora quiero explicar algo. Ambos estaban intrincados. Evidentemente ella estaba intrincada en algo que ocurrió en su familia de origen y así como parecía era entre la madre y un hijo. Había algo agresivo. Mi imagen es que hubo un asesinato y tú mirabas ahí, te hiciste cargo de la agresividad de la madre y con eso te quedaste como presa. Y al hombre no lo podías ver en absoluto y él tampoco podía hacer nada. No hay nada que hacer ahí. Eso es una intrincación. Para empezar te retiré de todo eso porque no tenías nada que ver con ella. Y luego la saqué a ella cómo que ello quedara cómo corresponde que esté junto. El movimiento del espíritu le sacó a ella de todo eso, como yo estaba sintonizado con eso, lo sabía. La pude sacar. Lo hice por vos. (Se ríe) Y luego lo mismo después. Tú estabas implicado y uní algo que debería estar unido. Aquí hay algo que debe estar unido y sólo una vez que se unió, tú estabas libre para ella. Bueno, que sean felices.

Son cursos extraños para parejas, ¿no? Pero poder compartir esto nos hace felices y nos abre completamente nuevas posibilidades.

Voy a hacer una meditación.

Cierren los ojos.

Miren a la pareja que tiene y a su familia y a su pasado y su amor secreto de la infancia. ¿A quién quería ayudar de niño? ¿A quién quería que se recuerde de niño? ¿Para quién quería hacerse cargo de algo? ¿A quién quería quizás salvar? Y junto con él miran hacia ahí. Junto con él como niño. Y luego se miran a ustedes mismos y a la familia de ustedes y aquello que ocurrió en la familia de ustedes y se sienten como un niño entonces. Como un niño, ¿hacia dónde miran? ¿Hacia qué persona excluida, por ejemplo? ¿A quién aman secretamente? ¿A quién aman ustedes a pesar de que otros le niegan a esa persona el amor? Y sienten como toman contacto con esa persona. Y también ven quién debería realmente contactarse con esa persona. Y como esta persona quizás sienta miedo porque se siente culpable. O quizás esta persona quiera morir o enfermar, ¿cómo de ese modo contactarse con esa persona?

Y siente de lo que ustedes quizás se quieran hacer cargo por esa persona. Como repentinamente quedan implicados en un movimiento que no es de ustedes. Como repentinamente se alejan de ustedes mismos. Y de esta experiencia miran hacia la pareja y la intrincación de él. Y se comprenden mutuamente. Comprenden lo que se interpone entre ustedes y cómo ambos sienten la impotencia.

Y luego se imaginan que se ubican al lado de la pareja de ustedes y juntos miran a la distancia y miran por encima y más allá de la familia de ustedes, por encima de las víctimas de las familias de ustedes, más allá de los culpables de las familias de ustedes. Más allá de todos aquellos que llevan destinos pesados. Miran a la distancia y así permanecemos con esta mirada a la distancia. Y quizás aquellas personas de nuestra familia a la que queremos ayudar, que queremos volver a atraer a la familia, quizás giren hacia otro lado y en lugar de mirar a nosotros, también miran a la distancia, en la misma dirección que nosotros. Y junto con la pareja miramos también por encima de la implicación de él. Más allá de las personas con cuyo destino uno está intrincado. A la distancia. Y se toman de la mano ambos y así miran a la distancia mucho tiempo.

Por la experiencia, también se pone de manifiesto que a través de este tipo de movimientos hay parejas que se separan, por ejemplo, uno de los miembros de la pareja sigue implicado y desde la implicación entra en un movimiento que lo separa de la pareja y el otro no puede hacer nada. Pero quizás también el otro se sale de la relación por otra implicación. Entonces ambos y recíprocamente pueden reconocer que son guiados por caminos separados y que quizás deban separarse. Y hay una linda frase que se pueden decir el uno al otro. Y la frase dice: “Yo te amo y amo a aquello que te guía a ti y a mí”. O sea, que a pesar de ser guiados en direcciones distintas el amor sigue permaneciendo. Ninguno está enojado. Cada uno es guiado de una manera especial, pero más allá de esto hay un movimiento que apunta a un crecimiento interior. Un movimiento del espíritu que nos lleva a otra dimensión. Y si uno de los miembros de la pareja sigue estando en la implicación y el otro es tomado por este movimiento también se separan. Pero solamente uno de los miembros de la pareja sigue con los movimientos del espíritu. Entonces muchos pretenden que el otro, el que no sigue ese camino, pueda retener al otro y que el otro deba permanecer con él. A pesar de que es guiado en una dirección distinta y eso es muy doloroso. Entonces yo debo exigirle al otro que yo voy a seguir por mi camino. Y por más que para el otro sea doloroso, también a él le libera. Puede liberarle. Eso también lo debemos tener en cuenta. Entonces existe posibilidad de que ambos crezcan en direcciones distintas, que el camino del espíritu les lleve en direcciones distintas. Entonces también pueden decirse esa frase: “yo te amo y amo a aquello que nos guía a ti y a mí”. Entonces ambos viven esa separación como adecuada. No es que a través del movimiento del espíritu una relación permanezca unida. Se mantiene unida en el amor, pero cada uno va por una dirección distinta.

Esto que he dicho ahora también se puede aplicar a la relación de los hijos propios. A veces los padres se preocupan porque un hijo se mueve en cierta dirección y en lugar de interponerse en el camino del hijo, le pueden decir: “te amo y amo a aquello que te guía a ti y a mí, de una manera especial”. Entonces el amor se mantiene a pesar de que las direcciones vayan en el sentido opuesto.