Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

La reconciliación II

Méjico 2001

Mujer: ¿Cómo funciona todo esto cuando se trata de familias?

Hellinger: En las familias hacemos lo mismo. Por ejemplo, si un niño o una niña fue abusado. Tengo en la mente a una mujer que fue dada por su madre a muchos de sus amantes y que una vez trató de matar a su propia hija. Si escuchamos esto, probablemente pensarán sobre la madre como una persona mala y tendrán gran simpatía por la pobre niñita. En ese momento están haciendo la distinción entre buenas personas y malas personas, víctimas y perpetradores. Pueden sentirse enojados con la madre y en ese momento se inicia el conflicto. Pues, al hacerlo ustedes se convierten en perpetradores.

¿Cuál es en ese caso la solución? Permito que esta mujer se incline frente a su madre, que la mire a los ojos, que se incline profundamente y le diga, “Mama, gracias por la vida”.

¿Sienten ahora el cambio en el alma? Entonces la madre tiene que mirar a su hija de otra manera. Y ella empezó a llorar y le dijo a su hija, “Lo siento”. Entonces la mujer se paró y la madre y la hija se abrazaron. Y la hija dijo algo a su madre, “Voy a hacer algo bueno de mi vida de manera que tú no te sientas avergonzada de lo que sucedió”. Entonces sí pudo dejar a su madre y todo lo que sucedió en su juventud lo pudo dejar atrás.

E hice un ejercicio muy corto con ella. Le dije, “Imagínate ahora que creciste como cualquier otra chica muy bien protegida por tu padre y tu madre. Muy inocente. Y compara esto con tu vida real, con todo por lo que has tenido que pasar. Si comparas esas dos niñas, ¿Cuál de las dos es más inocente?” Y me dijo, “Yo”.

Os voy a demostrar como las constelaciones familiares trabajan por la paz dentro de una familia, los mismos principios y los mismos procedimientos se aplican a las relaciones entre grupos más grandes y también entre personas y naciones. ¿Lo expliqué? Ok.

Otra mujer: Lo que explicaba sobre el conflicto entre palestinos e israelís se realiza en un ambiente experimental, no precisamente en el campo de la batalla, no en experiencia cotidiana ni en la vida real. ¿Cómo trasladar estas experiencias o métodos al plano de la vida real?

Hellinger: Primero tengo que mencionar que soy una persona muy humilde. Yo no pienso que tengo la clave de la solución de los problemas del mundo. Eso es mucho más allá de mi capacidad, pero he mostrado, a veces en audiencias muy grandes, qué es lo que tiene que cambiar en el corazón de la gente para alcanzar la paz. Y regresando al ejemplo que dije sobre los palestinos y los israelís, el profesor israelí que arregló esto después de esta constelación, mostró un ejemplo concreto. Juntaron a mujeres israelís que perdieron hijos en la guerra y mujeres palestinas que perdieron hijos en la guerra. Les juntaron e hicieron juntos el duelo por sus hijos.

En el congreso que les mencione había un hombre que nació en Palestina pero venia de Líbano. Estuvo involucrado en la guerra civil, perdió mucho ahí y después vino a Alemania. Él tenía mucho odio por Israel y se sentía como si fuera palestino.

Pusimos los representantes para los países. Uno para Israel, uno para Palestina, uno para Líbano y uno para Alemania. ¿Y qué sucedió? El representante de Israel se sentía muy débil. Se bajó al suelo y el representante de Alemania se acercó a él y trató de ayudarle pero no podía porque sentía que era demasiado débil y no tenía derecho. Y muy lentamente y paso a paso Israel y Alemania se miraron los ojos y de la constelación emergió con claridad que el conflicto más importante no era entre palestinos e israelís. Fue entre Israel y Alemania. Alemania e Israel se abrazaron y en ese momento Israel se pudo parar para darle la cara a Líbano y a Palestina.

Pero Israel tenía mucho miedo. Se bajó del escenario, no podía mirar. Pues le obligue a volver, realmente para enfrentarlo y muy lentamente se fue moviendo hacia Líbano y Palestina. Y después les puse en línea: Israel, Líbano y Palestina como iguales. Y entonces podían estar en posibilidades de negociar. Y el hombre por el cual hice esta constelación se sintió en paz con Palestina, Líbano, Israel y Alemania.

Otra mujer: Mi pregunta es, ¿los representantes forman parte o más bien son como observador?

Hellinger: Una persona que es representante en una constelación ya no es él o ella misma. Está totalmente obsesionado con el problema o la persona que representa. Esto muestra que estamos conectados a todos. En nuestra filosofía generalmente tenemos la idea que nuestra alma está aprisionada en nuestro propio cuerpo y no se sabe más de lo que ya fue dicho.

De las Constelaciones Familiares emerge de un nivel muy profundo que estamos en relación muy íntima con todo el mundo y que podemos sentir exactamente como otra persona. En una constelación una persona sabe qué es lo que sucedió con otra persona. No solamente sienten como otra persona, hay veces que inclusive dan síntomas de esta persona. Sus caras cambian pareciéndose a los rostros de otras personas, sus voces cambian. Con las Constelaciones Familiares tenemos una clara imagen de aquello que estaba oculto antes, por eso es tan impresionante para todos los que lo miran. Y no únicamente son los que representan a la persona los que están movidos por una constelación, las personas que miran una constelación también están involucradas.

Voy a continuar si todavía tienen un poco de paciencia y les voy a dar más ejemplos sobre mi trabajo en Sudamérica, que son más cercanos a ustedes. Y voy a empezar con el ejemplo de una constelación que tuvimos el mes pasado en Buenos Aires.

Había unas personas que son miembros de los montoneros que luchaban por la libertad y estaban involucrados en trabajo social, pero algunos de ellos tuvieron que dejar el país y se sentían muy superiores a los otros. A aquellos que estaban sosteniendo la dictadura. Como saben, para mí estas distinciones no cuentan y yo quería comprender lo que realmente estaba sucediendo.

Entonces puse a los representantes de los montoneros de este lado y los representantes de los que apoyaban la dictadura de otro lado. Están muy lejos unos de los otros. Y en el centro elegí a un hombre que se acostara boca arriba para representar a Argentina. Después no intervine más, sólo dejé que la constelación se desarrollara por sí misma. Algunos de ellos se sintieron muy lastimados y llenos de dolor, especialmente entre los montoneros. Pero lentamente empezaron a acercarse a Argentina y empezaron a jalar Argentina, unos jalando hacia un lado y los otros jalando hacia el otro lado. ¿Cuál era su interés real? ¿Realmente les importaban los derechos humanos? No, querían tener Argentina para ellos y no les interesaban las otras personas. En ese sentido los dos bandos eran iguales.

En ese momento paré y le pedí al representante de Argentina que se parara. Y se paró como yo estoy parado aquí, mirando hacía ese lado y puse a los que apoyaban la dictadura en medio círculo de este lado y los representantes de los montoneros en el semicírculo del otro lado y le pregunté a Argentina cómo se sentía. Y dijo que todos debían sentarse. Todos se sentaron y se vieron como muy pequeños frente a Argentina y entonces Argentina recuperó su dignidad. Y en el suelo todos se sintieron en paz y aquí es donde se muestra la situación de una forma muy sencilla y, ¿Cuál es el resultado?

Ninguna de las partes puede sentirse superior. Los dos tenían que admitir que estaban haciendo algo incorrecto, que estaban haciéndolo en condiciones de egocentrismo, que no era por el beneficio del país. Entonces se transformaron en pequeños y apacibles. Si se puede mirar a Argentina de esa manera pueden unirse nuevamente con el objetivo del beneficio para el país. Eso es lo que tienen en común.

¿Les doy otro ejemplo?

Hice una constelación en Sao Paulo, Brasil. Y había una mujer que dijo que su hijo era un adicto alcohólico. Pusimos la familia. Primero el representante para ese adicto a las drogas. Y se comportó extraño, se podía observar que su alma estaba en algún otro lado. Entonces pregunté, ¿Qué pasó en el pasado de su familia? Entonces la madre dijo que el abuelo había sido un hombre muy rico, que tenía muchos esclavos y que los maltrataba. Entonces elegí cinco o seis representantes de los esclavos y los abrazó con amor profundo, pero su madre y su padre y el bisabuelo, que también incluimos en la constelación familiar, no se movieron para nada. Eso muestra que la injusticia que fue hecha en el pasado no está olvidada. Más tarde, muchas generaciones después, un hijo va a tener simpatía por ellos y los va a imitar por la injusticia que fue hecha contra ellos.

Por eso cuando queremos trabajar por los derechos humanos no podemos hacerlo sólo en el presente, también tenemos que mirar por los derechos humanos de aquellos que sufrieron las injusticias por nosotros o por los de antes de nosotros, que pagan un precio por nuestro bienestar. Sólo entonces nuestro corazón está suficientemente abierto para restaurar los derechos humanos también en el presente y para trabajar por la paz real. Aquí puedo concluir mi discurso.