Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

La percepción que nos hace feliz

Extractos Primer Entrenamiento Intensivo en Argentina, agosto 2008

Cerrad los ojos.

Ahora nos imaginamos a nuestra madre. Ella se encuentra a cierta distancia y nosotros nos exponemos a ella, nos permitimos percibirla en su plenitud. Olvidamos todas las imágenes que nos hemos fabricado sobre ella así como todos los sentimientos que se interpusieron entre ella y nosotros. Simplemente estamos aquí, con amor. Luego esperamos hasta que surja una palabra desde la profundidad del alma, que abarque su ser. Una palabra o una frase muy breve. Y esa, se la decimos. Es una palabra o una frase que la hace feliz.

¿Os habéis puesto felices también, al hacerlo? Hace felices a todos.

La buena percepción actúa en los dos sentidos, en aquel que es percibido así como en aquel que percibe. La buena percepción es un movimiento del amor.

Cerrad los ojos otra vez.

Hacemos lo mismo con nuestro padre. Él se encuentra a cierta distancia frente a nosotros. Nos exponemos a él tal como es con toda su grandeza para nosotros. Y esperamos la palabra, una palabra de amor desde la profundidad de nuestra alma, o una frase breve.

Es una linda experiencia en un nivel completamente diferente, en el nivel del amor amplio. Y la felicidad está tan cerca. Sólo falta que la percibamos, que la percibamos bien.

Nuestras imágenes internas

En mi caso y en muchos otros casos, hice la experiencia de que está presente una imagen muy determinada de la madre. Con esta imagen están conectados sentimientos particulares, quizás dos o tres imágenes con el mismo sentimiento. Si ahora tenemos en cuenta lo que nuestra madre nos ha dado, comenzando por el embarazo, el nacimiento, el riesgo que ha asumido, el cuidado durante muchos años, siempre pensando en nosotros… Muchas de vosotras que sois madres sabéis lo que significa estar siempre presente para el hijo, siempre preocupado por ese hijo. Así fue nuestra madre, durante muchos años.

Luego, tenemos una imagen interna de ella, tal vez 2 o 3, no más. Y según estas imágenes son nuestros sentimientos para ella. Si nos imaginamos la realidad de nuestra madre, lo que en verdad hizo, y lo comparamos con esas imágenes internas que tenemos, ¿qué porcentaje de la realidad de ella está abarcado por esas imágenes? Como mucho, un 1%.

¿Qué le hacemos a nuestra madre, con esas imágenes internas? ¿Qué nos hacemos a nosotros? ¿A cuánto de nuestra vida y nuestra felicidad renunciamos por esas imágenes?

Cerrad otra vez los ojos.

Ahora, ampliamos nuestra percepción de la madre, de un 1 % a un 100%. Entonces, sentimos vergüenza. Bueno.

Hace muchos años, leí un libro y recuerdo una frase de ese libro, que me ayudó mucho. Con esa frase, he ayudado a otras muchas personas. Escuchad con atención para comprender esta frase. La frase dice: ¿Qué te he hecho para estar tan enojado contigo?

Cerrad los ojos, mirad a vuestra madre, quizás esta frase tenga algo que ver aquí.

Bueno.

Hoy es el día de la madre, por supuesto. Paso a paso, vamos avanzando en esa dirección. Pero para variar, tenemos que hacer otra cosa. Quiero demostrar algo aquí. ¿Hay alguien que tiene dificultades particulares con su madre y que lo quiera ver aquí conmigo?

(Escoge a una mujer y ella se sienta a su lado)

Uno puede ver por el comportamiento de una persona cómo es su relación con su madre. Lo podéis ver también en vuestro caso.

Una vez, estuve como terapeuta invitado por un matrimonio en Chicago. Se llamaban Hemovitch. Aprendí mucho de él, y también contribuí en algo. El marido contó que había descubierto que cada persona se orienta según una sensación de base. Cada vez que salimos de esa sensación de base, hacia arriba o hacia abajo, tendemos a volver a ella. Podemos averiguar cuál es nuestra sensación de base. Nos imaginamos una escala que va de – 100, pasando por 0 hasta + 100. Sentimos dónde estamos ubicados en esta escala: en la parte + en 10, 20 50, 100, o en la parte negativa en -10m, -20, -50, -100.

Cada uno sabe dónde está ubicado. También sabemos dónde están ubicados otros.

Bueno, tú te sientes más o menos en -75. Esa sensación de base, ¿qué nos dice? Nuestra sensación de la madre.

Quien tiene una buena relación con la madre está del lado positivo, quien tiene una mala relación con la madre está del lado negativo. Cuanto más lejos está uno de la madre, tanto más abajo se encuentra. En cada persona se puede ver en seguida cómo es su relación con la madre. Aquella que tiene una buena relación, tiene un rostro luminoso. Y otras personas la aman.

Ese terapeuta, el Sr. Hemovitch, dijo que esta sensación de base no se podía cambiar. Pero esto no es cierto. Esta mañana ya he cambiado en varias personas esa sensación. En ti también lo vamos a hacer.

(Constelación)

En el país vasco, hice una vez una constelación. Había un miembro de ETA que quería irse al otro lado. Al mismo tiempo, se sentía amenazado. Tenía una imagen muy clara de aquellos que participan en organizaciones de ese tipo. En aquel contexto, mata una vez y sigue matando. Eso es lo que ocurre aquí también. Entonces, muchos inocentes pasan a sentirlo, tu madre y tú también. Vemos que esta forma de proceder no permite mentir. Aquí es posible sacar a la luz algo que, de otra forma, no aparecería.

Cuando estuve en el Brasil, en un curso grande, había un juez que participaba. También quería averiguar un contexto, para luego poder decidir de modo apropiado. Salió una cosa completamente diferente y él se pudo orientar. Por eso, el año que viene, vamos a hacer en Brasil un curso sólo para abogados, jueces y fiscales, para que de esta forma encuentren una solución, para que lo oculto salga a la luz. Para que la justicia y la equidad estén al servicio del amor.

¿Quiénes son los que más se alborotan por el asunto de los violadores? Muchas mujeres, sobre todo las mujeres. Pero hice una observación: sobre todo las mujeres que han abortado. Este es un tipo de violación totalmente diferente, que sale de nuestra consciencia y desaparece. Entonces, soy prudente y ayudo a ambos, tanto al uno como al otro. Ahora vas a la tumba de tu madre y plantas un pequeño árbol.

Lo que pudimos ver aquí es el poder de las imágenes internas. Cualquier persona puede decir cualquier cosa y surgen imágenes. Y la madre es sentenciada a muerte. Así funciona a veces. Pero nosotros pasamos a otro nivel de amor.

Me quedan algunos minutos.

Cerrad los ojos.

Nos imaginamos a la madre completa, en todos los sentidos. Está sentada al lado de Dios, sin manchas, inmaculada, pura y grande. Es imposible ser más hermosa. Es imposible ser más grande. ¿Podemos amarla? ¿Podemos sentirnos bien a su lado? ¿Podemos crecer junto a ella, encontrar el camino hacia el amor? Voy a decir algo provocador. ¿Puede Dios amarla? ¿Puede Dios amar a una persona completa? Ahora miramos a nuestra madre y estamos contentos con ella, tal como es, exactamente tal como es. Así nos ama y así la amamos.

Existe un secreto que en realidad no debo decir. Pero como sois un grupo tan lindo, os lo voy a decir igual. Por lo menos el 80% de todos los problemas tiene que ver con que no hemos tomado a nuestra madre o que le hemos dado la espalda. Entonces, me pregunto ¿por qué tenemos un grupo tan grande aquí? Sólo necesitamos llegar a nuestra propia madre y llevar a otros a su propia madre. Esto es un arte magistral. La sexualidad, el camino a Dios

Si miro al mundo, a todo lo que hay en él, digo: el mundo es una manifestación de Dios, en todo el mundo se manifiesta algo divino, una fuerza creadora de la que proviene toda vida y todo ser.

¿Dónde se manifiesta lo divino en la forma más impresionante y más clara, tanto en la naturaleza como en la persona?

Ahí donde surge una nueva vida. Para nosotros, lo divino se manifiesta claramente y profundamente en nuestra madre.

En otras palabras y más precisamente, la forma más abarcadora en que se manifiesta lo divino es ahí donde se concibe la vida. Eso significa en la sexualidad.

Ella es la manifestación divina más grande. No hay nada más grande. Todo surge de esa unión. Por eso es también lo más sagrado. No hay nada que la iguale. Y ¿cómo encontramos el camino a Dios? Permitiendo que esa manifestación tenga sus efectos en nosotros. Lo divino se manifiesta en nuestra madre tal como es, tal cual es. Y en nuestro padre tal como es, tal cual es. Todo lo que nuestra madre y nuestro padre han hecho en su vida no tiene la menor importancia comparado con esa realidad de que han transmitido la vida. En la transmisión de la vida, todas las madres han sido completas en igual medida. Han estado en completa sintonía con un movimiento divino. Todo lo demás carece de importancia frente a esa realidad.

¿A qué miramos cuando miramos a nuestra madre y a nuestro padre? ¿De qué nos olvidamos cuando les miramos, y por qué nos olvidamos de ello? Si nos exponemos a lo que esto significa, ¿aguantamos su grandeza? ¿Realmente podemos aguantar su grandeza? ¿Qué hacemos cuando nos alejamos de esa grandeza porque nos sobrepasa? Encontramos cualquier tipo de excusa para encontrarles un fallo. Entonces, ¿a quién estamos criticando? A Dios.

Es importante que veamos a nuestra madre y a nuestro padre de una manera completamente diferente. ¿Qué sucede con nosotros? Ante nuestros madre y padre nos volvemos devotos, y también ante Dios y ante la vida.

Tomar a la madre a nivel espiritual

Voy a hacer una meditación con vosotros.

En ella, iremos más allá de nuestros límites, más allá de los límites con los que estuvimos viendo a nuestra madre y a nuestro padre hasta ahora. No lo haré en forma directa pero a través de un ejemplo, el ejemplo de un niño que fue dado en adopción por sus padres. ¿Qué es lo que nos imaginamos a menudo, qué culpa les damos a la madre o al padre? Nos lamentamos por el pobre hijo, y nos cortamos de lo esencial. Voy a contar cómo ese hijo encuentra el camino hacia su madre y su padre. Vosotros podéis sintonizar y seguir el movimiento.

Cerrad los ojos.

Este hijo que fue dado ahora dice a su madre:

Querida Mamá, tú eres mi madre, sea cual fuere tu destino y tu culpa, todo de lo que te hayas hecho cargo, tú me fuiste regalada por Dios. De ti recibo todo, de ti tengo la vida sin que le falte nada. Lo he recibido todo de ti porque en ti lo divino se ha mostrado para mí.

Gracias a ti yo estoy aquí. Así tomo de ti mi vida, y la tomo al precio entero que a ti te ha costado y que me pide a mí.

Gracias, querida Mamá. Porque tomo la vida de ti y con ella hago algo bueno, puedes estar tranquila Yo la tengo y la sujeto fuerte.

Si tengo el permiso, la transmito como tú, en sintonía con algo grande que va más allá de ti y de mí. Luego hubo otras personas que se hicieron cargo de mí. También ellas me fueron regaladas por Dios. Ellas también han pagado un precio alto por ello. También lo tomo de ellas al precio entero que les ha costado y que me ha costado a mí.

Todos nosotros crecimos gracias a ello. Sin ese precio, el de ellas y el mío, yo sería pobre. Así, soy rico. No me falta nada.

Ahora, hago algo bueno con mi vida, en sintonía con ese movimiento divino. Sé que con todos los seres humanos soy uno.

Querida Mamá, te libero también de todas mis expectativas que van más allá de lo que tú me has regalado.

Te libero de todo reproche, de todo deseo adicional. Tú estabas al servicio y yo me encuentro al servicio. Estoy al servicio.

Ahora, vamos a hacer un ejercicio para profundizar esto.

Hacemos grupos de dos. Vosotras dos podéis subir aquí, voy a demostrar cómo es el ejercicio. Una está frente a la otra. Ella es ahora su propia madre, representa a su propia madre. La otra persona la representa a ella como hija, de niña. Es una constelación con 2 personas. Las dos se dejan llevar por el movimiento, la una como representante de su propia madre, la otra como su representante.

Hay dos movimientos: el primero, a nivel emocional. La persona percibe cómo se sentía su madre como madre. La otra percibe cómo se sentía la primera de pequeña. Vemos cómo se va dando el movimiento. Es importante que ambas mantengan los ojos abiertos todo el tiempo porque si no, se forman imágenes internas y el movimiento no se puede lograr. Permanecen en ese nivel.

Después de un tiempo, se pasan al nivel del espíritu. Entonces interrumpen el ejercicio durante 1-2 minutos, para volver a centrarse, y luego se siente como madre movida por Dios, como lo hemos practicado internamente. Ella entonces mira a la madre de una manera espiritual.

(La mujer, representante de su propia madre, llora)

¿Qué ha hecho? Cerró los ojos. Toda sensación con los ojos cerrados es una sensación falsa. Nos podemos salir de ella. Es drama.

Durante el ejercicio, todos tienen permiso de equivocarse. Primero hacemos esto, luego lo comentaremos. No importa si son dos mujeres o dos hombres. Cada cual puede representar a su propia madre. Tenemos tiempo suficiente.

(Ejercicio)

Ahora daré oportunidad para Comentarios y se aclarará el verdadero propósito de ese ejercicio.

Mujer: Me tocó hacer de mi madre y reconocer lo mucho que me quiso. Fue muy fuerte. Y todo el esfuerzo que yo hacía para rechazar ese amor.

Hellinger: Hay un canto de iglesia en Alemania, que se puede adaptar a la madre: ¡Ay, que te reconocí tan tarde!

De paso, amas aún más a tu madre si te quitas esto (un aro de nariz).

Al grupo: ¿podéis percibir eso? ¿No? Entonces, no os puedo ayudar. (El grupo dice que no ve de que se trata).

Así como trato a mi madre, así trato mi cuerpo. ¿Tú lo puedes sentir?

Otro Comentario.

Mujer: Cuando representé a mi madre, no sentía nada, estaba como paralizada. Lo único que reconocía era una cierta tristeza. Y no saber qué hacer con lo que tenía delante de mí.

Hellinger: ¿Ahora qué vas a hacer con tu vida?

Mujer: Vivir.

Hellinger: Lo mismo. El ejercicio constaba de dos partes.

Ella sólo se refirió a la primera.

Mujer: En la segunda parte, lo que me salía es que tenía más fuerza y una frase que decía: es todo lo que tengo.

Hellinger: Algún tiempo atrás, tuve unas reflexiones acerca de dos palabras: la una es “más”, la otra es “menos”.

Más significa más vida. Menos significa menos vida.

Cerrad los ojos.

Id hacia vuestro interior y sentid donde se dirige vuestro movimiento: ¿va hacia más o hacia menos? También podría decir: ¿va hacia más madre o hacia menos madre?

Es lo mismo que más vida o menos vida, lo mismo que más amor o menos amor, lo mismo que más felicidad y menos felicidad.

¿Dónde se transforma el movimiento de menos hacia más? Con la madre. Con más madre.

Agrego algo para reflexionar. Cuando frente a mi madre me siento menos, ¿me veo como más grande o más pequeño que ella? Cuando frente a mi madre me siento con más madre, ¿me veo como más grande o más pequeño?

Todo lo que es menos, es soberbia, y todo lo que es más es humildad.

Comentario.

Hombre: Cuando representé a mi madre, no veía claro, veía 6-8 pares de ojos. Tuve que retroceder. Cuando hubo distancia suficiente, pude ver su rostro con claridad. Sentí mucha alegría y mucho calor. Tuve que mantener todo el tiempo esa distancia. El contacto fue apenas con los dedos. En la segunda parte del ejercicio, la distancia fue la misma, pero más fuerza en mí y más alegría en la otra persona.

Hellinger: Existe un cierto movimiento que es que, cuando hemos encontrado a la madre, cuando hemos encontrado el amor hacia ella, cuando hemos comprendido su grandeza, entre ella y nosotros permanece una cierta distancia, también entre nosotros y ella. La distancia se mantiene porque ya no hay ninguna expectativa. Todo lo esencial ya sucedió.

En el amor se dan estos distintos niveles. El primer nivel emocional es muy cercano, el niño y el regazo de la madre, el pecho de la madre. Con el tomar, ganamos una distancia. Cuanto más tomo de la madre, tanto más espacio tomo también. ¿Qué efecto tiene eso en la madre? Ella se siente liberada, siente que ha hecho lo esencial. Y al final, dejamos en paz a nuestra madre. Esa paz, la ganamos nosotros y nuestra madre cuando le decimos: Querida Mamá, lo tengo todo. Gracias.

Entonces, ella está satisfecha y libre y nosotros igualmente.

¿Queréis que diga algo más sobre el amor? ¿Podéis escuchar más?

¿Qué he hecho ahora? Esto es un curso de entrenamiento. Os he proporcionado nueva energía. No era una pregunta sería, es una técnica. Cómo hacer posible una mejora de la atención. He sido maestro, y en la escuela practicaba esto. Uno interrumpe un tren de pensamientos, preguntando simplemente por ejemplo ¿podéis seguir? Todos se despiertan por así decirlo y viene un nuevo tipo de atención. Así que lo podéis aplicar en vuestros grupos. Si lo vuelvo a repetir, ya sabéis que es un truco, pero ¡ ayuda igual!

Volviendo al amor.

En la pareja hay ese amor muy profundo entre hombre y mujer, es la máxima proximidad.

¿Qué pareja aguanta esta proximidad, aguanta esta cercanía? A la larga, no la soporta. Entonces el amor sigue otro camino, similar a la situación con la madre. De la pareja, tomamos lo que nos regala. Al decir gracias y tomarlo así, la pareja gana una distancia entre ellos. El amor pasa entonces a otro nivel, a un nivel espiritual muchas veces. Y el intercambio en la pareja ocurre en otro nivel, por ejemplo en el nivel del servicio. En cuanto hay un hijo, el amor se modifica, porque juntos están al servicio de otros. Pero es un amor más grande que el anterior, más abarcador.

Luego, podemos pasar a otro nivel más alto cuando vamos con un movimiento del espíritu, vamos con un movimiento del amor a todo tal cual es.

¿Qué significa esto en la relación de pareja? Amamos a la pareja tal como es. Pero a distancia, porque con ese amor ya no hay expectativas particulares. En ese nivel, el amor es amplio. También puede significar que se hace algo en conjunto más allá de la familia. Eso también une la pareja, de una forma más abarcadora que antes.

Comentario

Mujer: Yo fui niño. En el primer movimiento, pude acercarme y sentir el corazón de la madre. En el segundo movimiento, sentí un dolor muy fuerte y muy definido en el corazón. La madre hizo que cruzara las manos sobre mi corazón. Y me pude acercar.

Hellinger: Lindo Comentario. Muchas gracias.

Comentario

Hombre: hice de mi madre. En la primera parte, quería acercarme con las manos y no me respondía. En un momento dado, miré hacia abajo, me empezó a doler mucho el estómago, no pude levantar la vista y me iba para atrás. Veía que los demás habían terminado y yo no podía salir de la situación. En la segunda parte…

Hellinger: Como representante, sentías cómo tu madre estaba atraída por un muerto. El dolor en el estómago indicaría que se trata de un niño abortado.

Hombre: Sentí que se trataba de tres.

Hellinger: Sí, puede ser. Estabas bien dentro de la constelación. ¿Y la segunda parte?

Hombre: Apareció la risa, la gratitud. Cuando terminamos, mi representante dijo que tenía 8 años y que cuando me tocaba el vientre, a él le daba retorcijones. En aquella edad, a menudo me sacaban de la escuela por dolores de vientre, sin razón clínica.

Hellinger: Muy bien. Linda constelación. Seguiremos para que el que representaba al niño pueda representar a su propia madre. Lo haremos también en dos niveles. En primero en el sentido de la constelación, donde el representante de la madre siente exactamente cómo se siente ella, o incluso se mueve. Y el otro se siente como el hijo de la madre.

Luego se pasa al nivel del espíritu, como para sentir, experimentar la diferencia. Lo vamos a hacer simplemente. Todos los que ya han representado a su madre, se pasan a este lado y los demás al otro. Y los de ahí se escogen una madre.

Comentario

Mujer: yo tenía sensación de muerte muy fuerte. Y lo que me mantenía con vida era mi hija. En la parte del espíritu, no sentía sensaciones de muerte pero necesitaba estar apoyada sobre el hombro de mi hija. Estaba sin fuerza, sostenida por mi hija.

Hellinger: Cierra los ojos y dile a tu madre: Ahora, tú eres mi madre.

La segunda parte fue como la primera, no hubo diferencia. Queda en el nivel emocional, en el nivel de las intrincaciones de todo tipo, sin lazo con el espíritu, porque el espíritu nunca lleva las comisuras de la boca hacia abajo……

Todavía tenemos tiempo, acabamos de comenzar el curso….. (Risas) Ahora sí, acabas de pasar a otro nivel. Uno puede estar como en un columpio. El que tiene práctica lo puede estar. Es lo que aprendemos aquí. Bien. Ahora estás cambiada.

Comentario

Mujer: era un ejercicio muy lindo. Me di cuenta que ella sentía un gran dolor pero no dejaba de mirarme. Cuando yo me acercaba, ella mantenía distancia. Sintiendo que yo ya era grande y que me había dado ya todo lo que podía. Que me tocaba vivir con alegría.

Hellinger: Existen conceptos muy difundidos de que la madre nos debe algo. Uno lo puede ver en una constelación: cuando la madre está de pie, y el hijo también, el hijo espera que la madre se mueva. Y se niega a moverse. La madre no necesita moverse, ya hizo todo lo que había que hacer. Solamente el hijo debe moverse. Si el hijo está casado, se comporta de la misma manera, espera que la pareja se acerque, sin hacer nada por él mismo. Eso no dura mucho tiempo.

Recientemente, me preguntaron cómo es cuando uno no se puede enamorar. Siempre lo mismo. Sin madre, no hay marido. Y a la inversa, sin madre, no hay mujer. Sin madre, no hay vida.

Comentario

Mujer: En los dos ejercicios, no podía moverme, estaba paralizada. No sentía nada, en realidad. No reconocía mi hija y mi hija no me reconocía. En el segundo ejercicio me acerqué con la mente. Me colgué de ella y ella me dijo que yo le pesaba mucho. Hemos vuelto a empezar. Cuando ella hizo una reverencia, me pude conectar un poco. Así es mi madre…

Hellinger, al grupo: si yo la observo, veo un trasfondo. A menudo, cuando una persona no encuentra el camino hacia la madre, es que hubo un acontecimiento temprano, una separación temprana de la madre. Más tarde, esa persona no se atreve más a ir hacia la madre porque el dolor de esa experiencia es demasiado grande.

Lo mismo es válido para ese tipo de personas cuando se vuelven madres ellas. Entonces, para ellas, el hijo o la hija se transforman en la propia madre, sobre todo la hija representa a la propia madre. Y entonces, tampoco puede ir hacia la hija. Eso es una situación de fondo que impide el movimiento amoroso hacia la madre. Voy a hacer ahora un ejercicio con vosotros. Y tú, te quedas aquí.

Cerrad los ojos.

Cada uno de nosotros ha experimentado una situación en la infancia en la que quería ir hacia la madre y no pudo, por las razones que sean.

Ahora visualizamos una situación así, donde necesitamos a la madre y ella no está. Y percibimos lo que sentimos y cómo reaccionamos ante ello, por ejemplo con la decisión: no iré más (hacia ella).

Es así con todo el mundo, más o menos. Y ahora, vamos a esa situación en la que decidimos: nunca más. Miramos a la madre, la miramos a los ojos, vemos su amor y damos ahora un paso pequeño hacia ella, sólo un paso pequeño. Volvemos a mirarla a los ojos, vemos su amor, sentimos nuestro amor y damos nuevamente un pequeño paso, y ahora un paso más, y otro más y la miramos siempre a los ojos, vemos su amor, sentimos nuestro anhelo y damos otro paso. Y luego llegamos a ella.

En aquellas ocasiones donde algo ocurrió, eso tiene un efecto en toda la vida, incluso cuando más tarde un hijo quiere acercarse. El alma lo recuerda y, en lugar de acercarse, se detiene. Tú lo comprendes bien, ¿no es cierto? Entonces, haces lo mismo, lo miras bien a los ojos, ves su amor, sientes tu amor y das un pequeño paso, y otro más y otro más y luego te sonríe la felicidad.

¿Quién tiene una pregunta?

Pregunta: Quería saber cuál es la diferencia entre un movimiento del alma y un movimiento del espíritu en la Constelación familiar.

Hellinger: Es una pregunta importante, que surge una y otra vez. Cuando empecé, y miraba sólo a los movimientos de los representantes, sin configurarlos y sin preguntar cómo estaban, vi cómo las personas estaban cogidas por un movimiento. Lo pensé como un movimiento del alma. Aquí también lo seguimos viendo. Anoche por ejemplo, en las constelaciones. Lo que sucedió fueron movimientos del alma. Este alma se rige por la consciencia, son movimientos de la consciencia, en el sentido de “bueno y malo”, correcto e incorrecto, culpa e inocencia, compensación de culpa…todos son movimientos del alma, y no sólo movimientos del alma individual sino que del alma familiar. La familia es un campo mental y ese campo está unido por una fuerza que tiene que ver con la consciencia.

En el transcurso del seminario diré más sobre ese campo. Estos son, pues, movimientos del alma.

Más adelante, vi que los representantes estaban cogidos por un movimiento completamente diferente, un movimiento que une lo que estaba separado.

La separación en una familia proviene de la consciencia. La consciencia nos vincula a nuestra familia y al mismo tiempo excluye a otros. Separaciones, exclusiones, intrincaciones son todos movimientos del alma. Pero existen movimientos que van más allá de eso.

Ayer mostré la diferencia entre movimientos del alma y movimientos del espíritu. Durante el curso, aprenderemos más cómo observarlos. Lo decisivo en los movimientos del espíritu es que es un movimiento de amor hacia todo tal como es, sin diferenciar entre bien y mal. Por eso, siempre une. Lo que une es un movimiento del espíritu. Lo que separa es un movimiento del alma…

Después de una respuesta, a veces dejo pasar un poco de tiempo porque las palabras tienen un eco en el alma. Y así, nos podemos concentrar para la próxima pregunta.

Pregunta: Cuando hubo un movimiento interrumpido hacia la madre en la adolescencia, ¿cómo se debe comportar la madre para que el hijo se pueda acercar de nuevo?

Hellinger: es una pregunta importante, hasta ahora hubo preguntas importantes que me dan la oportunidad de explicar.

El movimiento interrumpido ocurre muy temprano, en los primeros años de vida, y tiene un efecto muy profundo. Más tarde, el efecto ya no es tan fuerte. A veces la madre se da cuenta que ocurrió algo así, por ejemplo cuando el hijo estuvo en la incubadora, o estuvo separado mucho tiempo, y cuando el hijo se comporta de una manera extraña que no permite a la madre acceder al hijo.

Eso ocurre también en los casos de cesárea. Es un trauma semejante, esos niños tratan de encontrar una abertura donde deslizarse, como si quisieran revivir el proceso de nacimiento. Entonces, uno les coge la cabeza, así, en el pliegue del codo, y juega con ellos. Es como un juego, en cierta forma, y eso tiene un efecto rápido. Pero si el niño da la espalda y se vuelve agresivo, uno lo debe sujetar fuerte. Existe la terapia de sujeción, muy bien demostrada en Alemania por Irina Prekop.

En Japón, hice un curso y trabajé con un hombre que estaba en peligro de suicidio. Le fue bien. Entonces quiso presentarme a su hijo. Al otro día, vino con él, el niño de 5 años iba por todos lados, seguía a su padre, le pateaba, pegaba a la madre, corriendo todo el tiempo. Me di cuenta que el niño estaba totalmente inseguro. Lo llamé, lo senté en mi regazo, la espalda contra mí, reteniendo sus pies. Lo sujeté bien. Él se defendió. Le pedí a la madre que le sujetara la cabeza. Lo tuve así 20 minutos. Luego expliqué a los padres cómo hacer. El padre cogió al niño, pecho contra pecho, el niño le escupió a la cara. Les dije: lo sujetáis, yo voy a almorzar. Eso puede durar una hora, es asunto de los padres.

Cuando volví, el niño dormía en brazos de la madre. Eso es efecto de la sujeción en el abrazo. Luego se marcharon y el niño me hizo un saludo de la mano.

Así, la madre puede hacer esto con un hijo pequeño, con los más mayores es más difícil, por la fuerza que tienen.

A la Mujer: Hay otra posibilidad. Lo visualizas. Él viene hacia ti, y tú esperas. Quizás venga, y tú eres la mamá de entonces, no la de ahora, y él viene hacia ti y lo abrazas como el niño de entonces. Eso a veces tiene buenos resultados.

Pregunta:

Quería preguntar por el golpe. Te vi ayer, y el año pasado en Bs As. A mí me tocó ser representante, y cuando le diste un golpe a la niña, en mi cuerpo brotaba alegría. Quería saber si puedes echar luz sobre esto.

Hellinger: hace 3 meses estuve en Malasia. Había unas 300 personas, todos chinos. El curso se daba en inglés y en chino. Había una persona que siempre quería pasar. En la sesión de preguntas y respuestas, lo llamé, lo miré, 40-50 años habrá tenido. Le dije: tienes un rostro de un niño de 5 años. Era lo que observaba. Le pregunté: ¿qué sucedió cuando tenías 5 años? Dice: estaba muriéndome y ya me habían desahuciado. Luego me curé.

Le dije: tú no has vuelto aún, te quedaste ahí, no volviste a la vida. Y le di el golpe (en la espalda). Se despertó, y volvió a la vida. A veces, esto tiene un efecto increíble. Uno tiene que saber cómo se hace, y si se hace, con toda la fuerza.

Hace poco, Sophie y yo estábamos en Madrid y ella quería trabajar con una persona divorciada. Quería demostrar lo que puede ser una solución. Cuando los configuramos, él y ella más una hija que había muerto hacía poco, había en él y en ella una tristeza increíble. Él estaba ahí dentro. Luego se separaron y también a él le di una “paliza”, un golpe. Luego, comenzó a reír. Salió de esto.

A veces lo hago en ejercicios, cuando hay un sentimiento muy dramático. Cuando lo hago, la persona sale de esto. Es a veces un método que ayuda. ¡Tú también lo necesitabas, en el buen momento!

…..La primera vez que lo viví, fue en México, en lo de Alfonso y Angélica. Había un joven agresivo en la escuela en la que yo trabajaba. Tenía una agresión contra la muerte. Cuando configuré la muerte frente a él, le dije que dijera a la muerte: yo te voy a vencer, aunque me cueste la vida…

Es una frase loca pero muchos niños la dicen en su corazón. Y de repente, él pudo ver que era en vano. Él quería salvar a su padre. Él sentado a mi lado, fue la primera vez que di una paliza. ¡Era como un espaldarazo! Ahora era adulto. Y me di cuenta que en él había una gran fuerza. Pero hay que saber cuándo hacerlo. Cuando lo hago es que lo siento.

Pregunta: Cuando hay un secreto en una familia, que sólo es compartido por pocos miembros, ¿pesa ese secreto sobre los que no lo saben?

Hellinger: Depende del secreto. Los hay que deben salir a la luz, por ejemplo cuántos hijos hay. A veces hay hijos secretos, y eso tiene un efecto sobre todos los demás. Ayuda, cuando sale a la luz. También si un hijo tiene otro padre. Es bueno que se sepa, es un alivio para todos. Cuando estos secretos se conocen, sirven el amor. Ese es el criterio: ¿sirve el amor o está en contra del amor?

Cuando un hijo quiere conocer el secreto del padre, si éste estuvo en la guerra por ejemplo, y si tiene la sospecha que el padre hizo algo malo, ese tipo de secreto tiene que permanecer oculto. Un hijo no tiene derecho a conocerlo. Uno siente enseguida si sirve el amor o no.

Hay secretos que nadie conoce pero que tienen un efecto grande. A veces en constelaciones, configuro un representante para el secreto. Eso también está al servicio del amor. Y ayuda.

Mujer: lo he entendido bien. Quiero profundizar un poco más, siguiendo el secreto, que tiene que ver conmigo. Cuando el secreto está ahí, compartido por madre e hija, ¿este secreto sigue pesando en futuras generaciones, o queda solucionado si se constela?

Hellinger: Eso es un ejercicio de percepción para todos vosotros. Si miramos a la madre y a la hija que comparten el secreto, y a los que no lo saben, ¿quiénes están mejor? ¡Entonces, que queden con su secreto!

Pregunta: Ayer me quedó la sensación de que a los hijos, hermanos de hijos abortados, tenemos la obligación de comunicarles el aborto.

Hellinger: Anteriormente, yo pensaba que los abortos eran sólo asunto de los padres y que no tenía que ver con los hijos. Incluso, escribí eso en algunos libros. Pero la observación, en especial de Sophie, muestra que todos quedan afectados.

En Brasil, hice una constelación. Configuré a un médico que hizo abortos, a su familia, a los hijos abortados y a sus madres. Todos estaban afectados. Eso se situaba en el nivel de la consciencia. Luego pasé con ellos a ese otro nivel y se dio una solución. La pregunta aquí es: ¿se sienten culpables los padres?

Si desde este sentimiento de culpa, se lo cuentan a los hijos, los cargan con ello. Es como una confesión en la iglesia. Si yo te confieso algo que me hace sentir culpa, yo me siento mejor y tú te sientes peor. A veces, algunos padres hacen esto con sus hijos. Confiesan algo, y luego les va mal a los hijos. Si les confiesan el aborto, eso conlleva efectos negativos. Primero tienen que hacer sus propias tareas, salir de la culpa, ver el destino común de ellos y del hijo abortado, más allá de la culpa e inocencia, todo en un movimiento más grande. Nadie se libera de la culpa.

A veces piensan deshacerse de ella haciendo una constelación. Pero no se puede, en ese sentido.

Sin embargo, si una madre y un padre ven que están abarcados en un movimiento y asientan a él tal como es, así como a las consecuencias, ganan una fuerza que los inocentes no tienen. Los inocentes no tienen fuerza, los culpables sí. Si hacen algo bueno desde esa fuerza, todo está al servicio de la vida, en un contexto más grande. Entonces, están sin culpa. Desde esa actitud y experiencia, pueden decirle a su hijo: hubo otros 3 más que fueron abortados pero que forman parte, los incluimos y les dimos un nombre. Y ahora, los contamos en el orden correcto. Al mayor, se le dice: tú eres el tercero. El recuento comienza de nuevo. Y los hijos respiran aliviados. Se sienten enriquecidos. Más adelante, no se menciona más. Se dice una sola vez. Eso tiene un efecto bueno.

Hombre: se me abre un campo enorme y me siento muy bien. Pero tengo una pregunta más…

Hellinger: No, no. La pregunta era tan importante, si haces otra, le restas importancia a la primera. ¡La podrás hacer más adelante!

Pensaba que eso iba a ser una velada cómoda pero todas las preguntas son de importancia. Las tomo en serio y me agrada contestarlas. Esta posibilidad de sesiones diarias de preguntas y respuestas es una parte importante de la formación. Pero para que yo me encuentre capacitado para darla, necesito antes una hora de pausa.

Pregunta: Mi madre murió cuando yo tenía un año. Muchas veces siento una sensación de ser incompleto. Mi primera pregunta es si alguna vez podré sanar esta sensación, y mi segunda pregunta es si esto supone alguna intrincación para mis hijos.

Hellinger: ¿De qué murió la madre?

Hombre: en el parto de mi hermano.

Hellinger: te voy a orientar para que mires en otra dirección. ¿A quién estás mirando cuando formulas esa pregunta?

Hombre: a mi madre, creo.

Hellinger: No. Sólo pensabas en ti. “Yo, yo, yo tengo algo difícil porque me pasó tal y cual…”

Sí, eso era mi observación. A veces, miro bien mirado. Cierra los ojos. Miras a tu madre, lo que ella asumió jugándose la vida por ti y por tu hermano, al servicio de la vida, para que tú puedas vivir, y tu hermano también….Cierra los ojos. Dile: no fue en vano. Yo también tengo hijos. Tu vida sigue en mí y en ellos. Por favor, bendícenos.

¿Tu pregunta respondida?

Hombre: Totalmente.

Pregunta: Trabajo en psiquiatría. En ese momento, tengo una crisis personal. No sé cómo integrarlo todo, la psiquiatría…

Hellinger: ¿Eres psiquiatra?

Hombre: Sí.

Hellinger: No te pareces para nada a un psiquiatra. (Risas). Os digo porqué: ¡él tiene el aspecto de alguien que tiene una buena relación con su madre!

Este tipo de trabajo tiene para la psiquiatría un efecto decisivo. Hasta ahora era muy difícil llegar a las clínicas para demostrarlo. Les da miedo a los psiquiatras. ¿Lo puedes percibir?

Hombre: Sí, a mí personalmente no el trabajo, pero siento que me salgo del grupo.

Hellinger: Exactamente. Incluso más. Muchos psiquiatras necesitan a sus clientes para no volverse psicóticos. Pero tú eres diferente, porque tienes una buena relación con tu madre. Me alegro por eso. Pero es un campo decisivo, donde uno puede ayudar a muchos. Y lo enseño con gusto en este seminario. Yo no puedo entrar en aquel campo (de los psiquiatras), sólo lo puede alguien que pertenece ahí. ¡Tienes una gran tarea!

(Aplausos)

Pregunta: A los 3 años me operaron tres veces de una mastoiditis. Ahí se interrumpe la relación con mi madre. Durante ese tiempo, ella tiene otra hija, sufre eclampsia….

Hellinger: Contigo no puedo hacer nada, porque estás toda tu vida lamentándote.

Os cuento una historia, un cuento divertido. Alguien viaja en tren de noche, dos camillas superpuestas. Ese alguien está abajo, hay otra persona arriba. Se duerme y, de repente oye desde arriba: tengo tanta hambre. Todo el tiempo, iba el otro diciendo: tengo tanta hambre, tengo tanta hambre… Entonces, le fue a buscar algo te comer. Volvió a dormirse Y oyó cómo el de arriba se quejaba: ¡tenía tanta hambre, tenía tanta hambre!!

¿Respondida tu pregunta? ¡Yo la contesté!

Esto fue nuestra velada.

Hellinger: espero que estéis preparados para nuevas aventuras. Aventuras del espíritu. ¿Qué significa aventura? Vamos más allá de un límite conocido. Dentro del límite, sabemos lo que ocurre. Pero más allá del límite, está lo desconocido. Requiere coraje para ir más allá del límite. ¿De qué límites hablamos aquí?

Voy a explicar algo acerca de ello. Nos movemos todos dentro de las fronteras de una comunidad, sobre todo dentro de las fronteras de nuestra familia, aquí en un sentido más amplio, más allá de nuestros padres, hermanos y abuelos. En las Constelaciones familiares podemos ver que existe un campo delimitado al que sólo pertenecen ciertas personas. Al interior de estas fronteras estamos seguros, en la medida en que formamos parte y somos amados. Esta comunidad abarca a personas determinadas y debemos saber quién pertenece y quién no. Sólo dentro de esa comunidad, de ese campo mental, hay intrincaciones. Es decir que dentro de ese grupo, a menudo alguien tiene que hacerse cargo del destino de otra persona. Eso, solamente dentro de esos límites. Los que se encuentran fuera de estos límites no pueden quedar intrincados en los destinos de los que pertenecen a ese grupo.

Ahora, mostraré dos cosas:

  • quienes pertenecen
  • qué es lo que lleva a que una persona de ese grupo se haga cargo o deba hacerse cargo del destino de otra.

Prefiero demostrarlo aquí en el escenario.

Elijo a 5 representantes para los hijos.

Os colocáis uno al lado del otro. Si partimos desde nosotros, a nuestro grupo pertenecen nuestros hermanos, yo y mis hermanos. Pero no están todos ahí, los hijos abortados no están ahí, pero sin embargo pertenecen también, así como los hijos dados en adopción, los que nacieron muertos, los abortos espontáneos. Voy a añadir a 5 personas más para que estén completos.

A veces, muchas más personas pertenecen de lo que suponemos. Dentro de ese grupo rige una ley fundamental, y es que cada cual tiene el mismo derecho de pertenecer al grupo. Los abortados, los hijos dados, los olvidados tienen el mismo derecho a la pertenencia. Esto se ve con frecuencia en la práctica. En el transcurso de este seminario, lo podremos ver.

Una madre dice por ejemplo: mi hijo es agresivo. Y tiene otros tres más. Los configuramos y ellos comienzan a tambalear. Es decir que falta alguien. Entonces preguntamos: ¿falta alguien? La madre dice: sí, aborté dos veces. Si agregamos a los dos, todos se sienten mejor, también el hijo agresivo se siente mejor. Pero aún no están tranquilos. Hay uno que se apoya en otro, como si necesitara ayuda. Si añado a alguien, ambos se abrazan: son mellizos. El otro murió in útero o se disolvió ahí. Pero el mellizo que vive sabe que falta uno. Cuando se lo agrega, ése se siente bien.

Voy a dar un ejemplo. Una mujer me dijo: mis dos hijas se van turnando teniendo anorexia, primero una luego la otra.

Configuré representantes para ellas. Ambas estaban muy tristes y miraban al suelo. Puse ahí a una persona y las dos hermanas fueron hacia ella con mucho amor. Las tres estaban felices. Le dije entonces a la Mujer: había otra hija más. Sí, dice ella, eran trillizos, uno murió en el embarazo. Aquí vemos la importancia de la pertenencia, saber quienes pertenecen. Luego, que todos los que pertenecen tengan su lugar en la familia.

Ese es el nivel de la pertenencia.

Son los hijos (los que están en el escenario). Ahora los padres. Os coloco atrás. Pero quizás, alguno de los dos ya estuvo casado antes, o en otra relación. Las parejas anteriores pertenecen también. Lo podemos ver porque en una relación posterior… Supongamos que ambos estuvieron casados anteriormente. Entonces uno de sus hijos representa a la pareja anterior, es decir que queda intrincado en el destino de la pareja anterior. Voy a agregar dos personas más, hombre y mujer.

En este segundo nivel, se encuentran también los hermanos biológicos de los padres, es decir los tíos y las tías biológicos, incluso los abortados. Ahora no configuraré aquellos, pero nos imaginamos que se encuentran aquí. Detrás están los abuelos, dos hombres y dos mujeres. También ellos tal vez estuvieron casados antes. Sus parejas anteriores pertenecen porque son representados. Vosotros los imagináis. Todos aquí son parientes de sangre, más o menos. Las parejas anteriores no son parientes de sangre pero pertenecen como todos los demás. Si aquí ocurre algo, si alguien es olvidado, será representado por un hijo vivo. Si un hijo es abortado, es representado por un hijo vivo. Se encuentran intrincados en los destinos de otros. ¿Cuál es la salida? Que cada uno encuentre su lugar. En cuanto cada uno tiene su sitio, nadie está intrincado.