Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

La nueva libertad

Frankfurt, Octubre 2010 (Segunda parte)

¿Alguien más?

Otra mujer: Soy de Suiza. Quiero saber si el camino que sigo es el correcto o no. Porque no estoy segura.

Hellinger: ¿Y qué pregunta concreta tienes aquí?

Mujer: La vida.

Hellinger: Eso no es concreto.

Mujer: Se trata de mi relación.

Hellinger: ¿Qué relación?

Mujer: Mi vida en matrimonio.

Hellinger: ¿Pero cuál es la pregunta?

Mujer: ¿Debo seguir así o no?

Hellinger: Es decir, ¿Seguir en este matrimonio o no? Ok. Ponte ahí. Voy a coger a los dos. (Salen una mujer y un hombre). 

A la mujer le dice: vas a representar el “sí”. Y al hombre: y tú el “no”. Vamos a ver qué pasa. (El “no” se cae). Hellinger a la mujer: He visto otro asunto pero no voy a decir cuál. No está permitido. Ok. Gracias.

Otra mujer: Quiero saber, referente a la cesárea, si se puede reparar algo después de tanto tiempo, si faltaba algo en el nacimiento.

Hellinger: Esta pregunta es muy importante. Se puede liberar algo o solucionar. ¿Y cómo? Pues todo está en ese DVD. Al niño que nace por cesárea le falta algo importante. Le falta la experiencia del nacimiento. Es decir, le falta que nazca con su propia fuerza y contracciones. Entonces se puede hacer un ejercicio con esos niños. Se les coge así y falta que hagan el esfuerzo de empujar para pasar. Entonces lo pueden vivenciar un poco. Es una posibilidad. En aquella constelación Sophie hizo exactamente igual con esa mujer para que vivenciara el nacimiento que no había vivido. Y la mujer que tiene hijo nacido por cesárea, a ella también le falta algo y eso también se puede compensar de alguna manera. Es un trauma para el niño y para la madre también. 

Voy a decir qué significa “trauma”. Significa que un movimiento no ha podido llevarse a cabo y es entonces cuando se crea un trauma. A través de la repetición de ese movimiento el trauma se libera. A la vez, cada persona gana una fuerza especial con el trauma y gracias a esta fuerza puede crear algo que la persona sin trauma no podría hacer. En este sentido hay una solución. Ok. Este es el ejemplo de la buena pregunta. Todos hemos aprendido.

Voy a seguir trabajando. ¿Quién quiere ahora?

(Una mujer).

Hellinger: ¿De qué se trata?

Mujer: Me he dado cuenta de que probablemente soy una persona que nació por cesárea.

Hellinger: ¿Cuál es el problema exactamente?

Mujer: No puedo ser feliz en mi vida, como si no me lo permitiera.

Hellinger: Alguien entra en la tienda. El vendedor pregunta: ¿Qué desea usted? Y esa persona dice: No soy feliz. No sé qué hacer con esta vida. Pero el vendedor pregunta, ¿pero qué quiere comprar? Y ella contesta: quiero hacer algo con mi vida.

¿Va a recibir algo en esta tienda? 

Mujer: Mi problema es que no sé cómo ser feliz.

Hellinger: Y el vendedor dice: Pero yo tampoco sé lo que quiere usted. Entonces, ¿qué puedo venderle?

Mujer: Paz y amor.

Hellinger: Entonces el vendedor dice: Pues que se sienta y descanse.

Mujer: No conozco una tienda así.

Hellinger: Yo tampoco. 

(Al público) Entonces para alguien en esa situación, ¿hacia dónde va exactamente el movimiento? ¿Hacia la acción? ¿O hacia la no acción? Es decir, ¿necesita una pista sobre cómo actuar o cómo conseguir algo a través del actuar? ¿O se rechaza a sí misma y a los que quieren ayudarle?

Mujer: De estas tres propuestas más bien se ajusta la última.

Hellinger: ¿Cuál era?

Mujer: Me rechazo a mí misma y a la ayuda de los demás.

Hellinger: Sí. Esta es la situación. Es un ejemplo importante y aquí puedo explicar algo. ¿Hacia dónde va su movimiento interior? ¿Va hacia la vida? ¿O se aleja de la vida?

Mujer: Me temo que se aleja.

Hellinger: Está claro que se aleja de la vida y eso significa exactamente que es un movimiento hacia la muerte. No quiero perder tiempo con muertos y tumbas.

Mujer: Yo tampoco.

Hellinger: Eso espero, que tú tampoco. (La mujer sonríe). 

(Al público) ¿Notáis cómo ha cambiado? Entonces he interrumpido el movimiento hacia la muerte. (La mujer se ríe).

Hellinger: Y por ahora es suficiente. Gracias.

Mujer: Gracias.

Hellinger: Respondió: gracias. (Risa del público).

¿Debo probar suerte otra vez? Me gustaría trabajar ahora con un empresario. ¿Alguien quiere trabajar su profesión?

(Un hombre).

Hellinger: ¿Qué tipo de empresa es?

Hombre: Cooperación y empresa de una persona. Se trata de basura.

Hellinger: ¿Trabaja gente para ti?

Hombre: No.

Hellinger: ¿Y qué haces tú solo con esta basura? (se ríe).

Hombre: Aconsejo a las comunidades.

Hellinger: Es decir, eres asesor sobre cómo ocuparse de la basura. Tienes mucho trabajo.

Hombre: Este es el problema.

Hellinger: ¿Pero cuál es tu problema o qué quieres aprender para hacerlo mejor?

Hombre: Yo mismo me manipulé en una situación en el que mi éxito es pernicioso para mí.

Hellinger (al público): ¿Lo habéis comprendido? Porque yo no. (Al hombre) ¿Puedes aclararlo más?

Hombre: Trabajo tanto que llego al límite, y el problema es que no soy capaz de decidir si coger empleados o seguir igual.

Hellinger (al público): Si ahora lo pensáis bien, ¿si cogiera gente para trabajar sería un movimiento hacia más? ¿Y seguir solo?

Hombre: Este movimiento llega al límite.

Hellinger: Sí, se termina. Es decir, no se puede aquí no tener en cuenta a los trabajadores.

Hombre: A menos que tome el riesgo de perder a los clientes.

Hellinger: Lo vamos a hacer de forma concreta. Vamos a hacer una constelación para él y la empresa. Necesito un hombre. Se acerca uno. (Hellinger al representante del hombre) Ponte ahí y mira hacia aquella dirección.

El representante se mueve hacia atrás, mira en varias direcciones, la parte derecha de su cuerpo se mueve hacia abajo, el brazo izquierdo está como paralizado.

Hellinger al hombre: Mira lo que está pasando.

Hellinger a alguien del público: Vosotros tres vais a ser los clientes. Acercaros. Poneros juntos frente a él.

El representante del hombre cruza las piernas y empieza a temblar. Hellinger al público: De esta manera no es capaz de avanzar.

El movimiento entre los clientes: Uno se aleja y no mira al hombre, otro mira al suelo, el tercero se acerca un poco. El representante del hombre no lo mira.

Hellinger al público: ¿Qué dice esto sobre el éxito? (Al hombre) No puede ser así, exactamente. Voy a escoger ahora a tres hombres. Poneos cerca de él. Sois aquellos que él contrata.

El representante del hombre no los mira, se inclina sin fuerza, le apoya el representante del cliente. Uno de los trabajadores da un paso hacia delante.

Hellinger a este representante del trabajador: Para, espera un momento.

Hellinger al público: Ni siquiera los mira. (Al representante del hombre) Mira a los que vas a contratar. 

No ve.

Hellinger a los representantes: Ok. Os podéis sentar todos. (Al hombre) Es decir, estás destinado al fracaso. Ponte ahí.

Hellinger escoge a una mujer.

Hellinger a la mujer: Ponte ahí, frente a él, más lejos.

Hellinger al hombre: Ella es tu madre.

El hombre mira a la representante de su madre.

Hellinger al público: Mirad sus puños.

El hombre tiene los puños cerrados. Se mantiene rígido.

Hellinger al hombre: ¿Sabes cómo la tratas? ¿Tengo que decirte esto? Como basura.

El hombre se acerca a la representante de su madre, sonríe un poco. Ambos se dan las manos.

Hellinger: No, no, no. (Al hombre) Vuelve.

El hombre da unos pasos atrás.

Hellinger al hombre: Frente a ella no eres nadie y te portas como si fueras alguien.

El hombre y la madre se miran mutuamente. La madre despacio da unos pasos hacia delante. El hombre se pone de rodillas y apoya la frente con las manos. La madre sigue acercándose.

Hellinger al hombre: Dile, por favor.

El hombre, de rodillas, saca las manos hacia delante. La representante de la madre está más cerca todavía. Le da las manos al hombre. Una de las manos la pone en la cabeza y la otra en el hombro izquierdo. La madre baja a la altura del hombre y juntos caen al suelo.

Hellinger al hombre: Y ahora mírala a los ojos y dile: Gracias, querida mamá, gracias.

El hombre abraza a la representante de la madre.

Hellinger al hombre: No, no, no. Vuelve. Para algo así eres demasiado pequeño. La bendición viene de ella. Solamente de ella.

El hombre ayuda a la madre a incorporarse.

Hellinger al hombre: Mírala a los ojos y no te muevas hasta que la veas de verdad.

La madre pone la mano en la cabeza del hombre, éste empieza a llorar. 

Hellinger al hombre: Y dile interiormente, ahora te tomo como mi madre, plenamente.

El hombre, tras un tiempo, sonríe a su madre.

Hellinger al hombre: Y dile también interiormente, lo siento.

Hellinger a la madre: Y ahora la mamá que se retire despacio.

Hellinger al público: Otra vez que se acerquen los clientes. Poneos ahí como antes.

Los clientes se toman de manos, ahora el hombre los mira.

Hellinger: Que se acerquen ahora también los tres empleados. Poneos cerca de él.

El hombre los ve y les sonríe. Se cogen de la mano.

Hellinger: Entonces, ¿dónde está la llave para el éxito? Solo con la madre. Ok. Gracias a todos. (Al hombre) Quédate un rato aquí. ¿Cómo te sientes ahora?

Hombre: Lleno de vida. Bien.

Hellinger: Entonces, ¿dónde se empieza la asesoría fructífera? ¿Qué lleva al éxito? Lo digo aunque soy consciente de hasta dónde llega lo que voy a decir. 

Solo con la madre. 

También en la relación de pareja el éxito empieza con la madre. Algunos niegan con la cabeza cuando lo estoy diciendo. 

Una vez en un taller dije: Soy la madre de las constelaciones familiares. (Al público) ¿Estáis de acuerdo, no? Pero, muchos a los que di tanto, hasta el punto que pudieron levantar su vida profesional sobre nuevos fundamentos, ahora me rechazan. Pero eso no tiene nada que ver conmigo. Todos ellos rechazaron a su propia madre, después de que fueron tan enriquecidos gracias a ella.

Hellinger al hombre: ¿Cuál es tu éxito comparado con el suyo? Nada. Ella te trajo al mundo.

Entonces ahora muy rápido va a desaparecer esta basura. (Se ríe).

Meditación.

Cerrad los ojos. A cierta distancia nos imaginamos que estamos de pie frente a nuestra madre. Hay unos metros de distancia entre nosotros, y solo la miramos a los ojos. Manteniéndonos un tiempo sin movernos, solamente mirándola a los ojos. Hasta que desaparezcan las imágenes internas que hemos creado acerca de ella. Y nosotros la vemos a ella tal como es de verdad. Nadie es más grande que ella. Nadie consiguió más que ella. Y luego miramos por encima de ella a algo primigenio de donde proviene la vida. ¿Quién es más gracias a esta causa primigenia? ¿Quién está más cerca de este movimiento creador? ¿Quién está más conectado al amor de este movimiento?

E independientemente de todo tal como fue, ¿acaso esto todavía cuenta?

¿Y cómo somos capaces de conectarnos con este movimiento creador si no es a través de ella? ¿Dónde más se revela la causa original de la vida? ¿Dónde está más visible, claro y más cercano a nosotros si no es en ella misma? 

Y nosotros la miramos a los ojos y le decimos con cada parte de nuestro cuerpo y alma: Sí.

¿Algunos de vosotros se sienten felices? También la felicidad empieza con ella.

¿Algunos de vosotros se sienten felices? También la felicidad empieza con ella.