Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Extracto de preguntas y respuestas I

Barcelona, II Entrenamiento Intensivo, septiembre 2009

Ahora es una tarde para preguntas y respuestas. Lo vamos a hacer de esta forma: yo pregunto quién tiene una pregunta, alzáis la mano, escojo a cuatro personas que vienen aquí, cada una tiene la oportunidad de hacer su pregunta. Luego vienen cuatro más. ¡Pero sed prudentes con vuestras preguntas! El que juega conmigo, con él yo también juego.

Hago ahora una observación. Tengo mucha experiencia al respecto. El que habla mucho no tiene pregunta. El que tiene una pregunta puede decirla en dos frases. No quiero una historia. Sólo preguntas.

Pregunta: Para el éxito en el trabajo, ¿la fuerza del padre o la falta de fuerza del padre puede añadir o restar algo?

Hellinger: Existe un orden. Primero viene la madre y cuando el padre respeta a la madre, entonces ambos apoyan el éxito de la empresa de los hijos. El padre sin la madre no tiene fuerza. La madre sin el padre, sí tiene fuerza.

Pregunta: Cuando el padre pierde los derechos con el hijo, si el padre abusa…

Hellinger: No. No. ¿Tiene una pregunta para mí? No, ni siquiera me ha mirado. ¿Tiene respeto para mí? No, no lo tiene. ¿Debo responder a su pregunta? No, no lo hago.

Pregunta: Yo quería preguntar si uno se puede identificar con varios miembros de la familia.

Hellinger: No. Puedes ir a sentarte.

Pregunta: En el camino de la vida ¿qué significa el éxito?

Hellinger: Te puedes ir a sentar.

Esta es una dura escuela. Imaginad que os vienen muchos clientes con preguntas. Aquí acabáis de aprender cómo hay que hacer. Algunos clientes opinan que tienen derecho a una respuesta. Sólo porque preguntan, opinan que tienen ese derecho. Por ello, tienen que hacer algo, para poder recibir la respuesta. Me puedo imaginar que habéis aprendido mucho sobre cómo tratar con clientes que vienen aquí con tales preguntas, sin respeto alguno y sin que para ellos la pregunta sea seria. En eso, habéis aprendido algo.

¿Quién se atreve a hacer una pregunta?

Pregunta: Quisiera saber cómo dejar de pelear con mi madre.

Hellinger: ¿Es una pregunta o quieres una ayuda de mí?

Mujer: Una ayuda.

Hellinger: Aquí son sólo preguntas.

Siempre es así, la gente necesita un tiempo para entender de qué se trata. No me afecta, estoy acostumbrado a ello y no lo tomo de manera personal.

Pregunta: Yo amo el trabajo de Constelaciones y me gustaría saber cómo hacer para que fluya de la mejor manera.

Hellinger: Te hago una propuesta. Olvida la palabra Constelaciones. Eso es lo que puedes hacer. Luego te vas a otra actitud interior y te preguntas cómo puedes tú ir con un movimiento que sirva la vida. Y ese movimiento te va a acoger. Cuando entras en sintonía con él, das un paso. Y luego el siguiente y el siguiente. Y tú no sabes lo que va a resultar. Y el movimiento es puesto en marcha, avanza sin que tú tengas que llevarlo hasta el final. Así, estás en una paz interior y el cliente está en paz.

Fue una pregunta importante.

Se acerca una mujer.

Hellinger: Cuando miráis aquí, ¿tiene ella una pregunta? No tiene pregunta, sólo quiere estar al lado mío.

Ahora, te puedes ir a sentar.

Pregunta: Estoy un poco asustada. Quiero preguntarte hacia dónde va el síntoma de las enfermedades degenerativas muy corrientes en las mujeres, como la artrosis degenerativa…

Hellinger: No respondo a esa pregunta.

Al grupo: ¿Ha sido una pregunta seria? ¿Está consciente de lo que significa? ¿Está consciente de lo que espera de mí? ¿Cuánto esfuerzo está dispuesta a ofrecer para recibir una respuesta? A veces algunos tienen una enfermedad difícil y en lugar de poner en marcha algo con su propio esfuerzo, el único esfuerzo que hacen es hacer una pregunta.

¡Tan barato no te va a salir!

Pregunta: ¿Cuándo parar y cuándo seguir en un trabajo?

Hellinger: Pues, unas veces te quedas parada y otras sigues adelante. Eso fue un juego por supuesto. Y yo también he jugado.

Pregunta: Una buena amiga mía toma drogas aunque me dice que no toma. ¿Está en mi poder ayudarla?

Hellinger: Tú le dices: si ella necesita drogas, tú la abasteces con gusto. Eso fue el final del juego.

Pregunta: Antes has dicho que las Constelaciones nos plantean cómo servir el amor. Y que cuando un constelador se sienta, lo que tiene que hacer es servir al amor. Así he entendido que el camino de las Constelaciones Familiares es un camino del amor.

Hellinger: Ya lo he dicho al principio: quien habla mucho no tiene preguntas. ¿Qué puedo decir?

Pregunta: En alguna constelación, hemos podido ver que están colocados al mismo tiempo el cliente y el representante del cliente. En este momento están actuando las dos energías.

Hellinger: Eso se da, muchas veces, cuando tomamos a un representante para el cliente y luego ponemos el cliente mismo y tenemos entonces otro cuadro. Con el tipo de trabajo que hacemos aquí, los representantes cambian a veces. Por ejemplo, el que fue colocado como niño es de repente otra persona. No podemos determinarlo con exactitud, quien representa a quien. Por eso a veces, no decimos quien es quien. Algunas veces yo tengo una idea de quién es quién y luego me doy cuenta que ése representa a otro.

Pregunta: Una pregunta con respecto al amor. ¿Por qué hay dentro del amor esa tendencia al desgaste?

Hellinger: Tiene un trasfondo sencillo. Nadie puede soltar, que no haya tomado a su madre.

Esto se va a mostrar con claridad en el curso. Todos los movimientos de fondo hacia el éxito, hacia el logro en la vida, en el trabajo, están relacionados con el movimiento hacia la madre. Cuando se logra, la persona se siente completa. Y entonces, gracias a esa vivencia, nace la alegría de dar y el servicio a la vida. Eso es amplio. Pero si no se logra ese movimiento, (lo hemos visto ayer aquí), la persona quiere recibir del otro lo que no ha tomado de su madre. Entonces, se aferra, pero eso no es amor, sólo se habla de amor. Aquel que se aferra no ve al otro, sólo ve en el otro a su madre. ¿Contesté tu pregunta, estás satisfecho?

Respuesta: No.

Pregunta: Tengo una duda con respecto al trabajo con la empresa. Tú pusiste a dos hombres y luego, el chico que estaba aquí dijo que la fuerza venía del padre y has dicho que no, que venía de la madre.

Hellinger: Es lo que yo había observado en la constelación, cuando la mujer se fue hacia el hombre y el hombre tomó a la mujer, las caras se iluminaron, pero eso vino por la mujer.

Hombre: Pero hay otra duda…

Hellinger, al grupo: Ahora os pregunto a vosotros: ¿escuchó lo que dije? ¿Cuál es su problema? ¿Quién le falta a él, para el éxito?...

¿Contesté tu pregunta?

Hombre: no lo sé.

Hellinger: Vimos tu rostro. Vimos el cambio que hubo y estoy seguro de que contesté tu pregunta, más de lo que tú habías esperado.

Su rostro irradia, es bonito verlo, ¿no cierto? ¡Tienes una cara de domingo!

Pregunta: ¿Cómo puedo lograr tomar una decisión desde mi autenticidad, no desde mis miedos ni condicionamientos adquiridos?

Hellinger: A ti no se te puede ayudar. Te sigues moviendo en un círculo. No hay nada que hacer. ¡Tampoco importa! Necesitamos también ejemplos que nos asustan para poder dar un paso adelante, eso también sirve la vida.

Existen situaciones donde uno no se puede decidir porque la decisión primaria ya ha sido tomada. ¿Cual es aquí la decisión primaria? ¿Me permites decirlo? La decisión primaria es: yo quiero morir. Entonces, todas las demás decisiones salen sobrando. A veces, lo podemos observar en un ejemplo como éste.

Por ejemplo, ahí está una persona que representa el sí y otra que representa el no. Pero no hay decisión porque ni lo uno ni lo otro cuentan. Y dejamos que la persona gire, lejos del no y lejos del sí. Le va mejor. Ella quiere morir, eso es todo. Allí, la persona busca su felicidad.

¿Tenéis preguntas aún? ¿Habéis juntado valentía para otras preguntas?

(Se sienta alguien)

Hellinger: Mi imagen es que para ti es demasiado pronto para una pregunta. ¿Lo puedes percibir?

¿Lo podéis percibir vosotros, de que es demasiado pronto para ella formularla?

Pregunta: Después de la última constelación multidimensional, me ha quedado una cosa, como si la humanidad entera se está curando. Porque no hace falta comprender, ¿no? Toda la humanidad se está constelando.

Hellinger: ¿Cuál es la pregunta?

Persona: ¿De qué nos tenemos que curar como humanidad?

Hellinger: Lo puedo contestar de un modo, de otro modo y de un tercer modo. ¿Cual es la diferencia? ¿Qué te trae a ti?

Persona: Algo se mueve en mí.

Hellinger: ¿Te lleva hacia la vida o te aleja de la vida?

Persona: No lo sé.

Hellinger: Te aleja de la vida. ¿Lo puedo dejar aquí?

Pregunta: Cuando constelamos, dices que hay que pedir permiso a los ancestros. ¿Cómo comprobar si tenemos permiso o no?

Hellinger: Necesitamos el permiso de los ancestros de aquel con el que trabajamos.

Persona: ¿Cómo sabemos si tenemos ese permiso?

Sophie: Yo creo que lo que ella dice viene de mí y no tanto de Bert. Yo siempre digo que hay que tener permiso. Yo espero hasta que, interiormente, me sienta impulsada. Los ancestros se hacen presentes a través del cuerpo de la persona que está a mi lado.

Persona: ¿Lo percibes energéticamente?

Sophie: Sí, pero también físicamente.

Hellinger: Bueno, ella es un caso especial (Sophie).

Tú necesitas el permiso de la madre. Y lo recibes cuando te mantienes bien abajo y a distancia. No recibes el permiso, en realidad, porque si estás en la actitud correcta, te ves obligada a actuar y de otra forma que te lo imaginas. Por ejemplo, si te imaginas lo que vas a hacer y pides permiso para lo que tú quieres hacer, no funciona, no logras nada.

El punto de partida es que seas pequeña ante tu propia madre.

Pues hoy, es totalmente diferente de lo que hubo ayer. Grandes progresos en este grupo. Más preguntas ahora.

Pregunta: ¿Cómo podemos hacer, cuando constelamos, para no llevarnos los problemas de los otros?

Sophie: Tan sólo con formular esa pregunta, te los cargaste:

Hellinger: Unos cuantos consteladores se vuelven más y más delgados porque es tanto lo que se les quita. Y otros se vuelven más y más gordos. Éstos son alimentados por el grupo. Sobre todo por las madres de los clientes.

¿Contesté tu pregunta?

Persona: Sí.

Pregunta: ¿Cómo llega el arte para conseguir sanar?

Sophie: ¿A quién quieres sanar?

Persona: Primero a mí, para poder hacerlo a otros.

Sophie: ¿Por qué lo quieres poder hacer?

Persona: Es un sentimiento que tengo adentro, para poder hacerlo con otros.

Sophie: Para sanarte a ti misma, tienes tarea suficiente. Entonces, la segunda parte se solucionará por sí misma.

Hellinger: un ejercicio de percepción para vosotros todos.

En su alma, ¿qué edad tiene, expresando ese deseo? ¿Es adulta o es niña? ¿A quién quiere sanar, como niña?

Persona: A mi madre.

Hellinger: Eso era un ejemplo. La mayoría de los que emprenden una profesión de ayuda, ha intentado salvar a su madre, de niño. ¡Sin éxito! Pero hay muchos otros para sanar. Todo para nada.

Ahora te quiero decir algo con respecto a los grandes sanadores: todos han atravesado la muerte, de ahí viene la fuerza. El que ha podido ir al final del camino.

Tú, ¡cambia de profesión, es mejor! Empresaria, por ejemplo. ¿Contesté tu pregunta?

Persona: Sí.

Hellinger: ¡¡¡ Estás en un buen camino ya estás medio muerta!!!

Persona: soy enfermera.

Hellinger: Está bien, todo lo vas a hacer mejor ahora.

¿Notáis la diferencia en el tipo de preguntas? Somos llevados a otra profundidad, todos al mismo tiempo.

Pregunta: ¿Cómo inciden las vidas pasadas en el presente?

Hellinger: En una vida pasada, había una niña pequeña que todo lo quería saber exactamente. ¡Pero no lo logró en su vida pasada! OK.

Pregunta: Mi pregunta es sobre la formación de consteladores. Yo formo a consteladores. ¿Cómo lograr o garantizar que se encuentre en sintonía profunda? Me parece que es lo más importante.

Hellinger: Normalmente, en una formación, de cualquier profesión, muchos se esfuerzan en aprender para luego ejercer esa profesión de buena manera. Cuando acaban, ¿pueden ejercer inmediatamente la profesión? No. Se necesita la práctica. Por lo tanto, los que han terminado la formación empiezan la práctica. Para algunos, resulta con rapidez, es decir que para esta profesión, tienen un don especial.

Lo que yo he observado es que aquel que lo logra, tiene una buena relación con su madre. Sin eso, la formación es inútil. En la formación, es una parte importante aquella que consiste en ir en el movimiento hacia la madre. Pero esto no se puede aprender, es una gracia, cuando se da.

Yo tenía 55 años cuando pude vivirlo, con la ayuda de otros. ¡Lo que significa encontrar esta conexión! Y esto no es parte de la formación. Pero lo tienes que tener en la mira.

Me acuerdo que tú organizaste el curso en Curitiba y recuerdo que ahí estaba sentada tu madre. Yo presenté al grupo el mayor éxito de la madre: tú. Eso tuvo un hermoso efecto sobre ti, sobre tu madre y sobre todo el grupo.

¡Creo que dije suficiente!

Pregunta: Quiero manifestar primero mi profunda gratitud. Quiero preguntar si hay cosas que hacen imposible el retorno a la vida.

Hellinger: Tienes una situación precisa en mente y sería importante que expresaras cual es esa situación.

Persona: Cuando estuve en Sevilla, manifesté que mi pareja intentó suicidarse. Trabaje este tema con Usted. Me ayudó mucho a mí, pero siento que ella no quiere vivir.

Hellinger: Tengo una imagen. Lo que ella te dice a ti es: mi vida sigue de otra forma.

Entonces, ambos se encuentran libres.

Pregunta: Cuando unos padres han muerto, pero que el hijo estaba en guerra con ellos, ¿cómo se puede conseguir la paz después?

Hellinger: ¿Eres el hijo?

Persona: Sí.

Hellinger: Te voy a dar una frase interna. Cierra los ojos. Ves cómo ellos se alejan de ti, muy lejos. Están muy lejos. Y tú les dices: Yo me quedo aquí.

Hellinger: Aún me encuentro con lo que acaba de pasar. Propongo que cerréis los ojos y que digáis a alguien que se ha ido o que se quiere ir: Yo me quedo aquí.

Pregunta: Si en el espíritu no hay dualidad, ¿qué quieres decir con: una mala consciencia espiritual y una buena consciencia espiritual?

Hellinger: La primera frase está errada. Todo lo creador se desarrolla gracias a la dualidad. ¿Queréis que os diga algo respecto a la dualidad en el espíritu? Una dualidad muy visible.

En la Biblia está escrito: Dios creó el hombre a su imagen. ¿Qué hizo entonces? Creó dos seres contrarios: un hombre y una mujer. No hay dualidad mayor. Y está en el espíritu de Dios. Como es una dualidad, se juntan. Sólo porque una dualidad logra juntarse, se hace creadora. Lo que surge no es nada completo, sólo varón o niña. Toda la humanidad avanza gracias a esta dualidad que se junta. ¿Queréis que hable más acerca de esto?

La huida de la dualidad es el origen de toda desgracia. ¿De dónde proviene la mayor desgracia? ¿Qué es lo que pone en marcha lo destructivo? Todo lo terrible se pone en marcha debido a que uno dice: yo soy bueno.

Esta dualidad de lo bueno y de lo malo, de lo mejor y de lo peor, es la base de todos los conflictos.

Tomemos un ejemplo: tú eres una persona buena y te encuentras con alguien del cual los demás dicen: ¡qué ha hecho éste con sus hijos! De inmediato, tú siendo la buena, te enfadas y no queda nada de tu bondad. ¿Cómo logras superar esta dualidad? Dos palabras. Le dices a esa persona: Yo también.

Eso es superar la dualidad, una manera creadora.

No sé más lo que preguntaste pero yo dije algo bueno.

Sophie: Yo creo que te confundiste. Bert nunca dijo que en el espíritu no existe la dualidad. Pero yo dije: en otra dimensión, no existe la dualidad.

Pregunta: Tiene relación con la anterior. Al inicio, dijiste que hay dos movimientos fundamentales: el movimiento hacia la vida y el movimiento hacia la muerte. Luego en la constelación, la vida y la muerte se hicieron una. ¿Podrías hablarnos algo sobre eso?

Hellinger: Vida y muerte parecen ser una dualidad, es decir en oposición.

Todo lo vivo se nutre de otra vida que muere. Toda vida prosigue porque otra vida termina. Aparentemente acaba. Pero toda vida que sirve para nuestra nutrición, si bien terminó su ciclo propio, continúa en nosotros. Más adelante, nosotros nos integramos a ese círculo. Nuestra vida sigue porque aquí ha concluido. En este sentido tan amplio, la muerte es un movimiento de vida. Hay algo más detrás de eso: ¿de dónde viene nuestra vida? ¿Viene de la muerte? No. Viene de otro lado. Y cuando acaba aquí, ¿acaba realmente? Es otra dimensión.

Ahí, en todos los ámbitos, nos hacemos simultáneamente presentes. Esto significaría: sin pasado, sin futuro, sólo presente. Pero un presente en movimiento.

Pregunta: Quiero preguntar acerca de lo que vimos ayer: ciertos muertos no están en paz. ¿Qué se puede hacer para que encuentren la paz?

Hellinger: Eso es, por ejemplo, algo de lo que no se ocupa la ciencia.

Desde la sabiduría, es inimaginable que algo que fue, desaparezca. Estamos aquí presente, como individuo, porque hubo muchos otros antes. ¿Están desaparecidos por qué nosotros hemos tomado el lugar o siguen presentes junto a nosotros?

Aquí se demuestra que están presentes, de variadas maneras. Yo extendería eso aún. La pregunta sería: ¿estamos nosotros presentes aquí por primera vez? ¿Estuvimos aquí anteriormente? ¿Estamos por última vez aquí presentes? Eso son reflexiones, y es un ámbito distinto.

Podemos percibir directamente en nosotros la diferencia que nuestra apertura a esa dimensión provoca. Y cuánto más se nos hace comprensible si nos abrimos a ella.

No pude contestar tu pregunta, pero dije algo al respecto.

Ahora, empezaremos dando la oportunidad de traer aclaraciones con respecto a lo que pasó ayer, podéis hacer una pregunta para traer claridad. Cuando andamos un camino, por ejemplo escalando una montaña, a veces miramos atrás hacia el sendero que hemos recorrido. Así lo hacemos también aquí.

Pregunta: Vimos a varias personas que escogieron su profesión por condicionamiento, por ayudar a la madre. Me gustaría que explicara la vocación, la misión que veo en Usted, y el condicionamiento.

Hellinger: Depende de la actitud interna. Si yo quiero ayudar a alguien, más que todo cuando un hijo quiere ayudar a la madre o al padre, entonces el hijo se arroga algo, se coloca por encima de la madre o del padre. Cuando esta situación se prolonga de este modo, entonces el hijo no tiene profesión, se mantiene niño. Es diferente si el hijo crece más allá de esto y llega a honrar a su madre con su destino. Sigue siendo un hijo pero en lugar de dar, puede tomar. Toma lo que viene de los padres y vive lo que se llama "tomar lo que la vida ofrece". Desde esta actitud del tomar, del tomar humilde, se produce en el hijo la necesidad de dar. Aquí está la diferencia. El hijo está al servicio de la vida, igual que los padres cuando sirvieron la vida.

Ahora, este hijo escoge una profesión: su profesión gana su valor de lo que hace para otros y esto depende también de los talentos que tenga. Los talentos son un regalo. Gracias al talento, alguien es llamado a cumplir una tarea determinada.

Ser constelador, ¿es una profesión? ¿Por qué quiere alguien ser constelador? ¿Se mira a sí mismo o se siente al servicio de algo? Si se percibe al servicio, será sostenido por otra fuerza. Entonces, lo que hace es único. En ese sentido, ese trabajo es un trabajo que da plena satisfacción.

Un comentario más. Una profesión nunca es cómoda. Exige lo último.

Pregunta: Me genera inquietud el no abarcar esa diferencia entre la antigua constelación, donde parecía haber un orden, un modelo, un camino hacia dónde ir, y esta nueva constelación donde aparentemente, no hay una intencionalidad y…sin embargo veo que hay una intencionalidad…no sé.

Hellinger: Lo que describiste al principio, en la "antigua" está ahí la constelación y tú te encuentras al margen, tienes una imagen acerca de lo que es el orden y tú te mantienes al margen.

Aquí, (en la nueva constelación), estás en ello, igual que un representante, te encuentras en medio de la constelación. De repente, sabes lo que tienes que hacer, igual que un representante. Pero, a la diferencia de las personas que representan en la constelación, tú no representas a nadie, te quedas al servicio del conjunto.

Por ejemplo, en la constelación anterior, yo fui ahí y le presioné la mano. No fue por pensarlo. Igual que un representante, fui cogido.

¿Contesté tu pregunta?

Voy a agregar algo acerca del miedo. El miedo desea lo que teme.

¿De dónde surge el miedo?

¿Qué es una intrincación? En una intrincación, estoy poseído por otra persona, es decir que esa otra persona no ha alcanzado el sitio donde tendría que haber llegado, es sobre todo un muerto que no se ha juntado con los muertos. Ése vive como un vivo en ti. Él te utiliza para no ir donde los muertos.

¿Cuál es su miedo? Estar muerto. Cuando sientes un miedo así, es la defensa de un muerto que no quiere estar muerto.

Si algo te aqueja, ¿te duele algo? Siéntelo, el malestar es un muerto que no quiere estar muerto.

Cierra los ojos.

Lo dejas ir con los muertos.

Él sale de tu cuerpo y de tu alma, hacia allí donde encuentra la paz, totalmente muerto.

Tú le dices: tú ahí, yo aquí.