Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Empatía sistémica y falsa compasión

Reflexiones extraídas del curso para pacientes sicóticos de 2002, en Palma de Mallorca

En los cursos de formación psicoterapéutica así como en la formación de trabajadores sociales se pone mucho énfasis a la práctica de la empatía, de la compasión hacia el cliente. ¿Qué pasa cuando vemos a terapeutas sintiendo empatía hacia sus clientes? ¿Cómo se comportan? ¿Qué hacen con el cliente? Lo transforman en niño y ellos en padre y madre.

En cuanto esta forma de empatía es producida, le impide al cliente actuar. Por supuesto se siente el terapeuta mejor con esto. Le chupa la energía vital y se alimenta con ella, como si fuese vampiro. Es el lado oscuro de la empatía. Evidentemente el cliente hace lo mismo con el terapeuta. Se chupan mutuamente. ¿Lo habré dicho de manera muy grosera?

He podido observar esto aquí. Algunos, después que yo haya trabajado con un cliente, se han precipitado con la dicha empatía. ¿Qué han hecho con las almas de los clientes y con ellos como personas? Los han menospreciado. Esto es una forma de la empatía. ¿Y si la comparamos con lo que yo hice con ellos? Los he valorado en la medida en que los he confrontado con las consecuencias de sus comportamientos. Sentía también empatía. ¿Pero hacia quién? Hacia las víctimas. Aquellos que se han precipitado no sentían compasión hacia las víctimas. Esto se les escapó.

En el trabajo que hacemos precisamos de empatía sistémica. Quiere decir, tomo a toda la familia en mi corazón. De esta forma consigo sentir enseguida quien necesita mi empatía. Esta mañana, cuando la madre vino hacia mí por su hijo ¿hacia quién sentí empatía? No hacia ella. Hacia el hijo. Y por esta misma razón, pudo ella trabajar.

La empatía sistémica se dirige principalmente hacia el que está excluido o es víctima. Hacia el que tiene que cargar con algo que no le corresponde. Esta empatía por lo general se mueve en la oscuridad, en busca de lo supuestamente “malo”. Esto lo tomo en mi corazón. Y me viene luego la fuerza.

En la última constelación aquí, ¿hacia quién sentí empatía? Hacia la terapeuta, claro. Ella era la víctima.

Esto da la vuelta a ciertos aspectos de la psicoterapia y les pone patas arriba. Uno puede ver lo que se causa con la empatía cómoda. Con mirar únicamente al cliente, esto es fácil. Pero planteárselo todo exige fuerza y a veces un poco de humor.