Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

El tiempo

Barcelona 2009, Entrenamiento Intensivo

El tiempo avanza, corre hacia delante, pero el tiempo tiene tiempo. Pensamos a veces que no tenemos tiempo, pero el tiempo no es nuestro tiempo. Nosotros vamos con el tiempo. Vivir quiere decir andar con el tiempo. Todo tiempo se dirige hacia delante. No existe un tiempo que se dirija hacia atrás. Por eso, todo tiempo es siempre nuevo. Pero a veces malgastamos el tiempo, cuando nos quedamos parados en vez de avanzar.

¿Cómo se demuestra de manera más clara el tiempo detenido? ¿Qué se opone al tiempo que avanza? Pues, las imágenes internas que nos hacemos del pasado. Todas estas imágenes llevan a que el tiempo se detiene en vez de avanzar. Es obvio, en realidad. ¿Por qué miramos hacia atrás? Porque tememos al tiempo que avanza. ¿Qué es lo que nos asusta? Tememos, aunque suena raro, tememos que avance. Aquí, paso por paso, avanzamos.

¿Qué significa progreso? Que algo puede haber acabado, eso es progreso.

Yo podría volver hacia algo que se dio ayer. Pero no lo hago, sigo con algo que va hacia delante.

Ahora, espero a que el tiempo me tome y me lleve a algo nuevo. ¿Qué es? Eso no lo sé, dejo que el tiempo lo muestre.

¿Quién viene conmigo y con el tiempo? Aparentemente, esta mañana estoy solo. Pero Sophie está detrás mío.

Se sienta una mujer.

Hellinger: Cierra los ojos. Y ahora, interiormente, entras en un movimiento que va hacia delante. Delante, no hay nada aun nada. Pero va a venir. Hacia ello, recoges tu fuerza. Creador significa… la fuerza creadora siempre dice una cosa: mira! Todo lo hago nuevo.

¿Cómo te sientes ahora?

Mujer: Me va bien. En realidad, quiero hoy trabajar con mi migraña, que es lo que tengo.

Hellinger: Me sintonizo y espero una indicación.

Ahora, voy a constelar la migraña. Son dos personas, son dos mujeres. ¿Hace sentido?

Mujer: No lo sé. Puede ser. Me abro a eso.

Hellinger: No, son dos hombres. Bueno, ya lo veremos.

Constelación.

Hellinger: Todas las molestias son algo que ya ha pasado y os arrastran hacia atrás, en el sentido como Sophie ayer lo mostró: nuestro vínculo con algo pasado, como por ejemplo, una vida pasada, o algo aparentemente no solucionado en nuestra familia.

Pero con la muerte, todo se soluciona. Para cada quien, con la muerte todo se soluciona. Para todos los muertos, todo encontró una solución. Ellos están libres, nosotros caminamos, damos un paso por encima de ellos, y avanzamos hacia nuestro futuro, un futuro grande. No hay pérdida alguna. Una pérdida sólo se da cuando nos detenemos. Con el siguiente paso, la pérdida se acaba.

Continuamos así, avanzando hacia delante con el tiempo.

Se sienta una mujer.

Hellinger: ¿Dónde se sitúa el duelo?

Mujer: No lo sé.

Hellinger: ¿Dónde en tu cuerpo está alojado el duelo?

Coloca tus manos sobre tu vientre, donde está tu duelo, muy suavemente, todo lo hacemos con amor, y cierras los ojos. Ahora, llevas tu duelo desde lo profundo hacia tu corazón, muy lentamente, con amor, con ternura.

Y vosotros que estáis en una situación parecida, podéis acompañar esto.

Se sienta una persona en el suelo, delante de ella.

Lleva tu duelo a tu corazón…

Dile: querida hija, te llevo a mi corazón.…

Me olvidé completamente de preguntar cuál era tu deseo. Pero está bien así.

Quiero decir algo acerca de la retrospección. ¿Qué se opone casi siempre al tiempo que avanza? ¡Adivinad! Pero no sirve adivinar. Es otra comprensión. Lo que más detiene al tiempo, es un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa se opone al progreso. Siempre radica en el pasado.

Cerrad los ojos.

Nos imaginamos que avanzamos más allá de nuestros sentimientos de culpa. Ellos se quedan atrás y miramos hacia delante, hacia un movimiento que vence toda culpa, sencillamente porque puede quedar atrás. Nos imaginamos que cuanto más avanzamos, tanto más atrás se quedan los sentimientos de culpa, hasta que desaparecen.

Ahora miramos a alguien a quien atribuimos una culpa. Él también puede avanzar, igual que nosotros. Hasta que se disuelve en el pasado.

OK.

El tiempo y la culpa

Ahora, la práctica.

Ahora, os imagináis que se os acercan clientes que quieren solucionar algo. ¿Adónde va su mirada? Siempre hacia una culpa, especialmente la culpa que atribuyen a otros, o una culpa con la que cargan.

¿Qué sucede cuando nos ocupamos de la culpa?

¿Si la tomamos en serio? ¿Si interiormente le damos la culpa a alguien?

¿Dónde está el futuro, entonces? ¿Hay futuro? ¿Qué queda? Sólo la muerte. Nuestra muerte, si nos sentimos culpables, y la muerte para aquel al que atribuimos la culpa.

Este es el movimiento secreto: cuando vemos a alguien culpable, le deseamos la muerte. ¿Podéis sentir cuan loco es todo esto?

Aquel fue un camino que tomamos, y éste es un camino hacia la vida, para nosotros y los demás. ¡Qué liberación interna! Si comprendemos esto, y avanzamos con el tiempo hacia el futuro de la vida, entonces sobran muchos de estos detalles que queremos aprender.

Meditación.

La podéis hacer también. Cerrad los ojos e imagináis donde un movimiento hacia otra persona se ha detenido. Tal vez corresponde ahora decir estas palabras: lo siento.

No hemos aun trabajado hora y media, y me parece que hemos hecho ya un día entero.

Pregunta: Cuando dices que le damos la culpa a alguien, ¿quieres decir que le hacemos responsable por lo que vivimos?

Hellinger: Lo digo con un sentido general. Siempre cuando consideramos a alguien malo, lo vemos como un culpable. En aquel instante, estamos intrincados en su pasado: él no puede ir hacia delante y nosotros no podemos ir hacia delante. Eso tiene consecuencias de gran alcance.

Lo que hay de claro en este trabajo, es que se trata de la vida completa, en todos los ámbitos. Las comprensiones que podemos lograr aquí, y que también podemos observar en sus efectos en las constelaciones, llegan a todos los ámbitos de la vida. No importa en qué contexto nos encontramos, si es que miramos a nuestra familia, a nuestra profesión, a lo que sea que tiene que ver con la vida, los movimientos de base son los mismos.

Por lo tanto, está abierto a todo tipo de profesión. En cualquier profesión, este trabajo permite un progreso hacia el futuro.

Muchas profesiones están presas de algunas imágenes, que les imponen límites. Por ejemplo, la imagen antigua de causa y efecto. Cuando tenemos una situación determinada donde algo se tiene que lograr, donde algo ha llegado a su límite, entonces buscamos una causa, buscamos un origen, En realidad, ¿qué estamos buscando? Buscamos una culpa. ¿Quién o qué tuvo la culpa? ¿Hacia dónde pues, se dirige nuestra atención? ¿Adelante o atrás?

Existen ámbitos donde estas delimitaciones son particularmente notorias. Por ejemplo el ámbito de la medicina. La enfermedad tiene una causa, alguien tiene la culpa. Nos concentramos en la culpa y queremos quitarle lo dañino a la culpa. Aquí, se abren ámbitos completamente distintos, para una sanación y para una solución.

Yo estoy dispuesto a mirarlo. Si aquí se encuentran médicos que están ocupados con un problema de un enfermo, y buscan una solución, estaría dispuesto a mirarlo con ellos. Porque esto es un asunto que me importa mucho. Estas nuevas comprensiones abren nuevas dimensiones para la sanación.

Hellinger: ¿Cuál es tu profesión?

Hombre: Soy oftalmólogo.

Hellinger: ¿Tienes un caso en mente? Lo puedes describir brevemente.

Hombre: Es una paciente que tiene retinitis pigmentaria y que produce finalmente ceguera.

Hellinger: ¿Cuál sería la forma de proceder? Miramos primero a esa paciente con benevolencia.

Benevolencia significa también “sin preocupación”. Ella está en otras manos, y tú buscas aliarte con estas fuerzas… ¡Ya estás mejor! Tienes otro rostro.

Pues claro, me imagino cuantas preocupaciones tienen los médicos, cuanto se sienten responsables y cuanto deben temer que suceda un fallo. Hay que considerar cómo se siente el enfermo y también el médico.

Ahora me sintonizo con esta paciente…Tengo una imagen de lo que voy a hacer.

Tomo una mujer. ¿A quién representa ella? A la luz. Sentid en vosotros lo que sucede con vuestra luz si os enfocáis en esta luz aquí.

Constelación.

Hellinger: ¿Cómo te sientes?

Tú has notado que tienes que retirarte de ahí. Ahí hay otra cosa, en la que no debes intervenir. ¿Quién era la luz? Ella cerró los ojos frente a la madre. Ahí había un niño, se sentía atraída por la muerte, debido al niño.

Tengo la impresión que el niño es la retina que se está retirando.

Ahí son otras fuerzas que ponen las cosas en marcha. Pero al final, también se dio una solución. Es decir que el niño pudo estar en paz. El niño cerró los ojos y se halló en paz. Entonces ella pudo mirar a su madre. Pero no pudo moverse. Estaba amarrada. Yo veo un doble movimiento en eso.

Es atrevido expresarlo de esta manera. Al separarse de la madre, tuvo que separarse de ella un niño. O ella se liberó del niño como antes de la madre. ¿Me puedes seguir? ¿Te hace sentido a ti? No está permitido intervenir. Pero no significa esto que la mujer está perdida. No sabemos cómo continuará el movimiento. Sólo en la medida en que tú te retiras, ella puede caminar.

Yo primero pensé: ¡un oftalmólogo! ¿Qué problema puede haber aquí? Pero luego vimos algo tan maravilloso. Y esto ha enriquecido a muchos.

El futuro

Después de un tiempo libre, estamos contentos de volver a trabajar. Centrados nuevamente hacia lo que viene. No sabemos lo que viene. Lo que viene siempre es nuevo. Por eso no sirve imaginarse lo que vendrá. Pero muchos de nosotros vivimos en el futuro, en un futuro imaginario y nos perdemos aquello que está frente a nosotros.

Me imagino cómo Dios creó el mundo. ¿Lo estuvo pensando o simplemente lo hizo? Eso sería un modelo para nosotros y lo podemos utilizar cuando se nos acerca alguien. En el momento en que nos fabricamos conceptos, perdemos de vista a la persona. Miramos hacia donde tenemos las ideas imaginadas, sin ver a la persona. Pero el vínculo con ella sólo existe en el instante. Esto es el modelo para todo lo que es creador.