Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

El movimiento circular

Roma, Enero 2009

Digo algo acerca de algo inofensivo. Digo algo acerca del movimiento circular. Todo lo que se mueve, se mueve en un círculo. Todo aquello que se mueve lo hace en un movimiento circular. Al moverse en ese círculo, lleva a otros a un movimiento circular. Es decir que uno de los movimientos circulares condiciona al otro. Pienso, por ejemplo, en el movimiento circular de la circulación sanguínea. Vivimos, porque nos movemos en un movimiento circular de la sangre. Ahí donde ya no fluye sangre, se acaba la vida. La circulación sanguínea presupone a otro sistema circular, el círculo de la inhalación y la exhalación. Sin ese movimiento circular la vida se acaba inmediatamente. También el movimiento circular de la sangre se acaba. Depende del movimiento circular del inhalar y exhalar.

Vida y muerte

Así es también con nuestra vida. Nuestra vida a la luz del día comenzó con nuestro nacimiento, con nuestra primera respiración. Termina con nuestro último aliento. Así parece, al menos. Porque tal vez con nuestra muerte comienza un nuevo movimiento circular, oculto para nosotros. ¿Me pueden seguir escuchando? ¿No es teórico todo esto?

Después del consentimiento del grupo: Esperen un poquito. Ahora llego al tema.

El movimiento circular del amor

Una relación es un movimiento circular. Cuando entablo una relación con una persona, emito algo hacia ella. Exhalo algo hacia ella. Aquello que yo exhalo, ella inhala, y en ella tiene un efecto. Ella lo exhala de una manera modificada, y yo lo inhalo. Entonces eso también es un movimiento circular de inhalar y exhalar. ¿Qué es especialmente importante para nuestra respiración en el sentido habitual, para la inhalación de aire? El aire fresco, el aire con contenido de oxígeno. Sólo él mantiene en funcionamiento nuestro movimiento circular vital. ¿Qué es el aire fresco en una relación? Son los buenos pensamientos. Ese es el aire fresco para toda relación. Ahora llegué al tema que me importa. El aire fresco en una relación es amor. Son pensamientos de amor. Si tengo buenos pensamientos de amor para aquel que está frente a mí, y si exhalo eso hacia él, él inhala mis buenos pensamientos y ellos tienen un efecto en él. Su circulación cambia, su movimiento circular vital cambia. A través de mis buenos pensamientos él se vuelve rico y vivaz. El amor que yo exhalé y que él inhaló, en él se vuelve más. Se vuelve más rico. Luego él lo exhala hacia mí. Yo lo inhalo y me pongo feliz. Ese amor me hace feliz. Me siento vivaz. El amor en mí se vuelve más rico, y yo vuelvo a exhalarlo. Se vuelve un continuo movimiento circular de dar y tomar amor. Se vuelve una relación viva en la que ambos se enriquecen mutuamente. Ambos se vuelven más llenos de vida. Ambos están más unidos a sí mismos y al otro.

El movimiento circular hacia la muerte

¿Todavía pueden seguir? Puedo hablar sólo durante siete minutos. Después de siete minutos ya nadie me presta más atención. ¿Todavía pueden prestarme atención por unos minutos más?

Consentimiento por parte del grupo.

Qué sucede cuando respiro aire viciado. Por ejemplo, cuando tengo malos pensamientos acerca del otro. Entonces los exhalo. El otro se da cuenta de inmediato. Él inhala mis malos pensamientos. ¿Qué efecto tiene eso en él? ¿Sigue capaz de tomar aire? ¿Puede seguir con vida? Pero me los devuelve. Me los devuelve un poquito peor. Yo los inhalo. En mí se vuelven todavía peor. Los vuelvo a exhalar. ¿Cuál es el resultado? Un movimiento hacia la muerte.

Todos los conflictos y todas las enfermedades comienzan con malos pensamientos. Ellos, por sobre todo, son opuestos a la vida. Porque vida es amor. Más amor es más Vida.

Ahora depende de que aprendamos a tener buenos pensamientos y percibir bien a la persona frente a nosotros, percibirla como buena.

Obstáculos

¿Qué es lo que se opone a la buena percepción? Son las imágenes que nos hacemos de una persona. Aquí aprendemos, paso a paso, a soltar las imágenes que nos hacemos acerca de otros. Por ejemplo, de nuestra madre. ¿Alguna vez la percibimos? O de nuestro padre, o de nuestros hijos. ¿Alguna vez los percibimos? Y de nuestra pareja. ¿Ya la percibimos?