Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

El amor total (cuarta parte)

Frankfurt, octubre 2010

El éxito en la profesión

Me gustaría volver al tema: profesión y negocio. Es decir, el éxito en la profesión y en el negocio. He hablado con alguien que quería trabajar este tema. Voy a empezar contigo.
(Entra un hombre al escenario).

Hellinger: ¿Estás preparado?
Hombre: Sí.
Hellinger: Es mejor que te quites las gafas. Las gafas interrumpen el contacto. Durante muchos años también tenía que llevar gafas y luego las aparté. Ahora solamente me las pongo cuando quiero leer algo que está escrito en letra pequeña. Y os veo a todos vosotros muy bien sin gafas. (Se ríe). (Dice al hombre) A ti mucho mejor. ¿Lo notas?
Hombre: Le veo a usted muy bien.
Hellinger: Pero tienes que mirar bien. ¿Ves el color de mis ojos?
Hombre: Sí, verdes quizá.
Hellinger: Exactamente. Y no tienes que mirarme con gafas. Yo también te veo mucho mejor. Ok. ¿De qué se trata?
Hombre: Este año he estado empleado en Alemania.
Hellinger: ¿A qué te dedicas por tu cuenta?
Hombre: Asesor intercultural, coach.
Hellinger: Es decir, asesor cultural. ¿Qué significa esto?
Hombre: Esto es un tema. Es una nueva profesión en este país.
Hellinger: No, no. Vamos a comprobar ahora si esto en general es una profesión. (Todos se ríen, el cliente también) Voy a constelarlo. Voy a sacar una mujer que represente esta profesión. Para representar un oficio siempre escojo una mujer.
Hellinger a una mujer: Ponte ahí. Ahora necesito cinco personas y poneros frente a ella, uno cerca del otro. Vosotros sois clientes de este negocio.

Un cliente da la vuelta, otros se echan para atrás, la profesión también.

Hellinger: Ellos se retiran, la profesión también. Ok. Hemos visto todo. Gracias a todos. Asesoría personal en cinco minutos. Todo lo importante está claro. (El hombre asiente con la cabeza). (Hellinger le dice al hombre) Tienes que volver a Chile. Todo empieza ahí, no aquí.
Hombre: ¿Es permanente?
Hellinger: Sí. En otro país no tienes tus raíces. Y sin raíces no hay árbol.
Hombre: La familia de mi madre vino de Chile.
Hellinger se dirige al público: Es decir, ha introducido una acusación. ¿Estará más fuerte o más débil acusando? (Sonriendo) Tengo que tener paciencia con él. Haga lo que haga hay un pero.
Hombre: No lo he entendido.
Hellinger: Cada oposición interrumpe el movimiento. La oposición sirve a la interrupción del movimiento. Y ahora puedes mirar a Chile y decir, “Vuelvo pronto”. Con alegría. ¡Es un país tan bonito!
Hombre: Pero hay una mujer.
Hellinger: Ella irá contigo. (El público se ríe). 
Hellinger al público: Lo que él ha hecho ahora no era ninguna oposición. Era una pregunta importante. La relación se realiza cuando la mujer sigue al hombre a su país. Al revés, su relación está en peligro. (Se dirige al hombre) Solo una palabra. ¿Debo decirla? Esta palabra es, “Pronto”. (Hellinger se ríe y el hombre asiente con la cabeza) ¿Está bien así?

He demostrado algo ahora. Hay que darle tiempo completo hasta que él llegue hasta ahí. Para que desde aquí (apunta la cabeza con el dedo) llegue hasta aquí (señala el corazón) y hasta la mano. Ok. (Dice al hombre) Te deseo lo mejor.
Hombre: Me gusta Alemania.
Hellinger: Eso está bien. No tengo nada en contra. 
Hombre: Gracias.
(El público aplaude).

Hellinger: Entonces, la patria es a la vez la madre. Y a la vez como si fueras a casa hacia tu madre. Ok. ¿Quién es la segunda persona?

(Otro hombre se sienta al lado de Hellinger).
Hellinger: Primero me voy a dar tiempo, el tiempo completo, sin prisa. (Está mirando a los ojos del hombre) Cierra los ojos y di a alguien interiormente, “Estoy esperando”, “mucho tiempo”. (El hombre empieza a llorar) Y ahora di interiormente, “vendré”. (El hombre se tranquiliza). “Volveré”, “con amor”.
Hellinger: Esto fue personal y no tenemos que hacer referencia a ello. Ahora vamos a volver al negocio. ¿Qué es lo que te gustaría explicar?
Hombre: Cerré un negocio a pesar de que ganaba mucho dinero.
Hellinger: ¿Qué negocio?
Hombre: Vendía plantas a los centros de jardinería, a los clientes privados.
Hellinger: ¿Qué plantas?
Hombre: Para balcones, y árboles.
Hellinger: Ponte ahí. Ahora necesito diez mujeres. Poneros en este lado, frente a él. Vosotras sois las plantas.

El hombre mira a las mujeres y las sonríe. Una de ellas se inclina hacia el suelo y se tumba, otras mujeres siguen su movimiento. El hombre se acerca a las mujeres y se pone de rodillas. Entre ellas hay una que lo mira fijamente. El hombre se tumba y las mujeres que ya están en el suelo se acercan a él. Otra mujer también se tumba.

Hellinger: Ok, gracias a todos. (Se dirige al hombre) ¿Cómo te sientes?
Hombre: Mejor, mucho mejor.
Hellinger: ¿Qué hemos constelado aquí?
Hombre: ¿Mi mujer?
Hellinger: Todos saben, excepto él.
Hombre: Mi madre.
Hellinger: Sí, tu madre. La vendiste. ¿Está claro para ti el futuro?
Hombre: No. (Al hombre se le cambia poco a poco la cara. Sonríe).
Hellinger: ¿Está claro?
Hombre: Sí.
Hellinger: Ok. Aquí lo dejamos. Te deseo lo mejor.
Siempre busco un camino cerca y no se puede. No se puede.