Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Dimensiones de la Enfermedad y de la Salud

Diciembre 2004

Una de las mayores experiencias en este trabajo es que muchas enfermedades están conectadas con algo que ha ocurrido en la familia. En la enfermedad se muestra un tema no resuelto. Recientemente he tenido otra percepción y es que una enfermedad representa a una persona excluida. La enfermedad está enamorada de una persona excluida. Si se puede traer a la persona excluida, la enfermedad ha cumplido su propósito.

Hace dos años, en Hong Kong, había una mujer que tenía once enfermedades, pusimos las once enfermedades en círculo a su alrededor y todas se comportaron como personas; unas cayéndose al suelo con mucho dolor, otras llorando. La persona que tenía las enfermedades las miró una por una y las tomó en su corazón. Un año más tarde vino a otro taller y se sentía mucho mejor. Dijo que quería contarme algo sobre su familia, lo que había pasado. Sus padres habían dado a unos cinco o seis de sus hijos. Los habían vendido porque eran demasiado pobres para criarlos. También habían tenido varios abortos. Le pregunté cuantos niños en total y dijo once. Entonces pusimos a todos estos niños, a los once, y los colocamos en círculo otra vez y a los padres fuera. Ella estaba de pie en el medio como antes y miró a cada uno de sus hermanos y hermanas y había una intensa emoción entre ellos, un amor muy profundo. Los padres estaban de pie fuera llorando. Abrimos el círculo y los padres entraron con la clienta; se cogieron de la mano, se miraron y se unieron con un amor muy profundo.

Podemos mirar las enfermedades de este modo. Nuestro cuerpo no es sólo un cuerpo, está unido a nuestra alma y el alma está unida a todos los miembros de nuestra familia. Si existe el orden del amor en nuestra alma, nuestro cuerpo puede encontrar su propio orden y recobrar la salud. Más allá del cuerpo y del alma hay algo más y dentro del cuerpo podemos observar que esto sigue ciertas leyes; se dan en el cuerpo y tenemos que observarlas.

También podemos decir que tenemos que ocuparnos de las necesidades del cuerpo del modo adecuado. En el cuerpo, el orden básico no puede venir del cuerpo, viene de fuera. Por lo tanto miramos el alma que es, de hecho, la fuerza de la vida dentro del cuerpo, y esta alma también sigue ciertas leyes. Por ejemplo, el alma no tolera que se excluya a ningún miembro de la familia. Ahora bien, estos órdenes del alma no tienen su origen en el alma; vienen de fuera, de otra fuerza que no sigue ciertas leyes; esta fuerza hace las leyes. Es una fuerza creativa y participamos en esta fuerza creativa con nuestra mente. La mente está por encima del alma y tiene capacidades que van mucho más allá del alma.

Por ejemplo, con la ayuda de nuestra mente, podemos estar presentes en cualquier parte justo a tiempo; no hay distancias para nuestra mente pero nuestra mente también sigue ciertas leyes. Sólo podemos pensar según ciertas categorías. Algunas de ellas son, por ejemplo, espacio y tiempo o causa y efecto. No podemos pensar de otra manera; cuando pensamos, seguimos leyes lógicas, no podemos hacerlo de otra forma. Así que nuestra mente también está sujeta a otra cosa.

A lo que está por encima de todo se lo podría llamar Espíritu. No es más que un nombre. ¿Cómo podemos llamarlo? El Espíritu es el término que más se acerca. Podemos ver que hay conflictos en el cuerpo, en el alma, entre el alma y el cuerpo, conflictos en la mente, conflictos entre la mente y el cuerpo, y entre la mente y el alma. Lo que pensamos a menudo está en conflicto con lo que es bueno para nuestro cuerpo y para nuestra alma.

¿Qué quiere decir esto? El Espíritu, la fuerza creativa, se encarga del conflicto. Quiere el conflicto; el conflicto es necesario para la evolución. Sin conflicto no hay crecimiento, pero cuando identificamos de cierta forma esta fuerza creativa, por ejemplo al asentir a todo tal como es, sin desear que nada sea diferente de cómo es, entonces llegamos a un estado mental en el que todo se reconcilia. Quizás podamos entender esto mejor imaginándonos una rueda; hay algo fuera de la rueda y está el centro de la rueda. Todo lo que está fuera está conectado con el centro y en el centro todo se convierte en uno. Por fuera, si la rueda gira hay constantemente altibajos, pero en el centro todo está unido y tranquilo. Por lo tanto cuando nos ocupamos de conflictos, y también de asuntos de salud, el sitio más sano para tratar con todo esto es el centro. Cuando ayudamos a personas enfermas, al final las llevamos al centro. Allí en el centro, el espíritu creador está trabajando, activo, siempre en movimiento pero quieto al mismo tiempo.

Fuente: systemic solutions bulletin

Título original: Dimensions of Illness and Health