Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Del agua de la vida (3)

Abortos provocados
Mayo 2000

Esclerosis múltiple

Hellinger: Había una señora con esclerosis múltiple que quería trabajar. ¿Desde cuándo tiene esta enfermedad?

Mujer: Desde hace trece años.

Hellinger: Ok. Ven conmigo. Colócate así. (Dice a otra mujer) Tú vas a ser la madre de ella.

Hellinger escoge a diez mujeres y las coloca en el círculo alrededor de la mujer y su madre.

Hellinger: Muy cerca de ella. Y van a colocar una mano sobre su hombro. Estas son las grandes mujeres de su familia. Las madres. Y la enferma debe abrir los ojos y mirarlas a todas.

Las mujeres se mantienen en el círculo.

Hellinger: Y ahora necesito a diez hombres.

Hellinger escoge a diez hombres.

Hellinger: Y ustedes van a formar un círculo alrededor de las mujeres. Y la enferma debe respirar muy profundamente y dejar que entre toda la energía. Y todos los que están alrededor de ella que comiencen un movimiento como meciéndola. Pero muy despacio, muy suavemente. Como si estuvieran meciendo a un niño recién nacido.

Hellinger se dirige a la mujer: Y abre los ojos mientras se te mece y mira a tu alrededor con mucha delicadeza y respira profundamente. Y toma toda la fuerza que todos te están brindando. Y toma todo el amor de ellos. Respira profundamente y abre todo tu corazón. Y deja los ojos abiertos. Ahora empieza a recibir la fuerza, la energía.

Hellinger: Ok. Está bien. Esto fue todo. ¿Cómo te sientes ahora?

Mujer: Mucho mejor. Más relajada.

Hellinger: Siéntate a mi lado todavía.

Hellinger: Quisiera decir algo acerca de la esclerosis múltiple. Es una enfermedad de muchos niveles y es muy difícil trabajar con las personas que padecen esta enfermedad. Es difícil tanto para los médicos que les tratan y también para psicoterapeutas que trabajan con ellos. Y un amigo mío, un médico que ha tenido mucho que ver con esta enfermedad, me dijo que la esclerosis múltiple probablemente tiene que ver que el enfermo sufrió una separación muy temprana con su madre, que fue rechazado por ella. Y fue rechazado recién nacido. Mientras estaba en el vientre de la madre, la madre lo rechazó, por la razón que haya sido. Y él me dio este ejercicio que acaba de hacer, en el que alrededor del paciente se colocan todas las madres desde lo más atrás y de esta forma ya no depende más la paciente de su madre, sino que le llega el amor de muchas madres.

E hice este ejercicio y después también empecé a colocar a los hombres de las mujeres y de esta forma las mujeres sentían aún más fuerza en su amor. ¿Ok? Y esto lo guardas contigo.

Aborto intencionado.

Hellinger: Hola.

Hombre: Quiero trabajar mi florecimiento. Sé que hubo un aborto antes que yo y no sé si eso me ha afectado en la vida porque no he podido hacer lo que quiero.

Hellinger: ¿Estás casado?

Hombre: No.

Hellinger: ¿Tienes hijos?

Hombre: No.

Hellinger: Ese no es un tema que yo quisiera trabajar. Porque en realidad es un tema de tus padres. No es un tema de él. Y por respeto a sus padres, no lo quiero trabajar. O sea, yo respeto lo que hubo íntimo entre los padres. Hay otra cosa que es importante para ti.

Hombre: Sí, con mi ex mujer tuvimos un aborto.

Hellinger: Con eso sí, puedo trabajar. Cuando se trata de algo importante siempre se da muchas vueltas alrededor. Bueno, vamos a colocar a ti y a tu ex mujer.

El hombre saca los representantes.

Hellinger: Colócalos según tu imagen. Primero céntrate en ti y después colócalos.

El hombre coloca a los representantes uno frente al otro.

Hellinger: Está bien.

Hellinger: Quisiera decir una cosa sobre abortos. Después de un aborto por regla general, la relación de matrimonio está acabada. Un matrimonio no aguanta eso. Y muchas veces se echan la culpa uno al otro. ¿Quién quería abortar?

Hombre: Yo.

Hellinger: Y la mujer no te disculpa este hecho. Quien hace esto también está abortando a la pareja al abortar al niño. Pero también es cierto que la última decisión siempre la tiene la mujer. Y es por eso que es igualmente responsable por el acto que el hombre. ¿En tu fantasía el bebé fue un niño o una niña?

Hombre: Un niño.

Hellinger saca un representante para el niño.

Hellinger al representante: Siéntate en el suelo.

Tras un rato.

Hellinger al representante del niño: ¿Cómo te sientes?

Representante: Me dio tristeza, ganas de llorar, después enojo. Y después ya resignación.

Hellinger: En el caso de un aborto tenemos una situación en la cual los padres toman todo y el hijo lo da todo.

La representante de la madre da la espalda al hombre.

Hellinger al representante del hombre: ¿Qué sientes tú?

Representante: Me siento muy culpable.

Traductora: Primero dijo que se sentía culpable pero cuando la mujer dijo que también era culpable, se sintió mejor. Pero como dice Bert, la culpa no se puede dividir. Los dos son cien por cien culpables. No es que uno tenga cincuenta y el otro cincuenta.

Hellinger: Sólo si él estuviera en contra del aborto y la mujer hubiera abortado a pesar de eso, entonces su culpabilidad hubiera disminuido. Míralo y dile, “No te quiero”. “Para mí eres una carga. Mi vida me es más importante que la tuya.”

El hombre repite.

Hellinger: ¿Cómo te sientes al decirlo?

Representante del hombre: Miedo.

Hellinger: ¿Esa es la realidad? ¿Qué te puede dar el miedo en eso?

Hellinger se dirige a la mujer: ¿Y qué siente la mujer?

Representante de la mujer: Mucha tristeza. Me siento sin apoyo. Me siento sola. Amenazada.

Hellinger: Mira al niño. Dile, “Yo me siento pequeña y tú grande.”

Mujer: Yo me siento pequeña y tú grande.

Hellinger: “Tú das y yo tomo”.

Mujer: Tú das y yo tomo.

Hellinger: ¿Cómo se siente esto?

Mujer: Mejor.

Hellinger: ¿Y cómo se siente el niño?

Representante del niño: Mejor. Todavía triste.

Hellinger: Es algo perverso. ¿Qué el niño aquí tenga que ser el grande? Y la madre se comporta como si ella fuera niña y el hijo una persona adulta. Bueno, no hay nada que se pueda hacer. Ninguno de los padres siente algo por el niño. Y muchas veces el resultado es que los dos se quedan solos. Este es el precio que pagar.

Hellinger se dirige al hombre constelado: ¿Qué dices a todo esto?

Hombre: Siento que no traje el niño al mundo porque no estaba preparado para darle la paternidad. Y me siento muy culpable.

Hellinger: Es pequeño. Sí pudo engendrar el niño. Para eso los padres serán suficientemente grandes. Y quien da este tipo de aclaración, está destruyendo la verdad de su alma. Y con eso perdió mucho. Un poeta llamado Rilke, un poeta romántico, cuando un poeta se aleja una vez de la verdad de su alma, jamás la podrá recuperar y este es el caso aquí. Hay soluciones en caso de abortos, pero no cuando los padres tienen esta postura. Se pueden sentar los representantes y vuelven a ser ustedes mismos.

Quiero comentar algo sobre las soluciones en el caso de aborto. El primero es que los padres puedan mirar al hijo y que no se justifiquen de ninguna forma. Dicen muy claramente, “Yo no te quise”, “No quise cargar con eso”. “Lo que hice era porque quería que a mí me fuera mejor”. Si uno lo puede decir y tienen al hijo en su mira, entonces a veces surge un dolor, un profundo dolor. Y es este dolor quien honra al niño. Si el niño puede ver este dolor, entonces queda tranquilo con su destino. Aún hay los niños que fueron abortados, se puede ver dentro de una constelación, con el simple fin de que a sus padres les vaya mejor. En este caso con el niño abortado también lo pudimos ver aquí. Lo que él pudo expresar. En ese caso el abortado queda en paz con su destino.

En este caso ayuda que los padres se paren detrás del niño abortado y el niño está sentado en el suelo recargándose con ellos y colocan una mano en la cabeza del niño y lo miran. Y el padre le dice, “Yo soy tu padre, tú eres mi hijo. Ahora yo te tomo como mi hijo. Y ahora tú me puedes tener como tu padre. Te tomo ahora dentro de mi corazón, con amor.” Y la madre repite lo mismo: “Ahora te tomo como mi hijo, tú me puedes tomar como mi madre y ahora te tomo dentro de mi corazón”. Y entonces el hijo está reconciliado. Y hay otra cosa importante que se debe observar: quien asume su culpa. Sentimientos de culpabilidad sólo tienen los que no pueden enfrentar su responsabilidad. Esto lo pudimos ver en la persona que le representó a él, no podía asumir su culpa. Quien asume su culpa, puede actuar. Desde la culpabilidad surge una fuerza para poder actuar y con eso se acaba la sensación de culpa. El sentimiento de culpabilidad está en no poder actuar, y no tiene al otro en su mira, sino nada más que a sí mismo.

Es decir, desde la culpabilidad de haber abortado, se tiene que crear el actuar. Palabras por sí solas no son suficientes. Y por actuar me refiero, que cuando durante la vida le surgen cosas difíciles, que la persona esté dispuesta a asumir estas cosas difíciles y hacer, tornarlas en algo bueno. No necesita ser algo grande. Por ejemplo, cuidar de los demás hijos. Recordando al niño abortado y el hecho de asumir la responsabilidad, fluye la fuerza de hacer cosas bien con los hijos.

Y hay otra cosa importante, la culpabilidad debe dejarse pasar al cabo de un tiempo. O sea, quién carga con esa culpabilidad y actúa de una manera correcta, siente que después de un tiempo puede dejar atrás su sentimiento de la culpa. Y entonces también deja uno que salga el niño del corazón y lo deja estar muerto. Y entonces ya pasó. ¿Ok?

El olvido y otras actitudes.

Mujer: Soy madre soltera y tengo una hija de diecisiete años. Cuando ella tenía trece, catorce años, yo la informé que su papá quería que yo la abortara y quiero saber cómo puedo ayudarla por ese daño que le hice.

Hellinger: No se puede deshacer el daño. Pero si pudiera trabajar con su hija, podría ofrecerle una solución. Pero la madre no puede deshacer el daño. Es una traición tan grande hacia el hombre que no se puede deshacer el daño. Como cuando los padres cuentan a sus hijos algo de sus relaciones íntimas. Desde este momento ya no existe la intimidad entre los padres. Quien le cuenta a una tercera persona las relaciones íntimas que esta persona tiene, en ese momento traiciona a su pareja. Y desde ese momento ya se acabó todo. Por ejemplo si el segundo esposo quiere saber cómo estaba el primero en la cama o al revés, la mujer quiere saber cómo estaba la primera mujer en la cama, ya nada más con la pregunta se está arruinando la relación. Como terapeuta yo nunca me permito que alguien me cuente algo sobre sus relaciones íntimas, porque siempre le doy respeto a la otra mitad de la pareja. Creo que ustedes pueden sentir en su alma lo que ocasiona este tipo de traición o cuando uno respeta el ámbito íntimo. Las relaciones íntimas son algo tan personal que nadie más tiene que saber de ellas. Tampoco una pareja posterior. Y menos los hijos.

Bueno, ¿Qué le aconsejaría yo a su hija? Y esto sería lo mismo cuando los padres han traicionado a su pareja. Hay un ejercicio que califico de “El olvidar espiritual”. Y esto significa que uno se retrae en sí totalmente, uno se cierra, se olvida de todo lo que ha escuchado. Y se retrae de todos los pensamientos que le causaron al oír esas cosas. Y con eso se voltea, le da la espalda a eso y vuelve su mirada a algo totalmente nuevo. Y con eso se desvanece lo demás, todo eso que la persona ha oído.

También lo hago en las constelaciones, me olvido de ellas. Mantengo en mi memoria algunos ejemplos, pero me olvido del resto. Me acuerdo de los ejemplos de los últimos meses. Los recuerdos anteriores ya casi no existen y es por eso que me encuentro abierto a algo nuevo.

Imagínense que me llegaran los clientes, se sentaran a mi lado ahora e hiciera una entrevista de media hora con cada uno de ellos sobre lo que ellos sienten, sobre sus relaciones.

¿Con cuanta fuerza me quedaría yo al final? Con nada. El ejercicio para el terapeuta es que se pueda llevar al centro vacío. Y en este centro vacío no tiene ningunas ideas que quiera llevar a cabo, no siente miedo, no tiene memoria. Está totalmente centrado en sí. Y en la medida en que pueda lograr el estado de estar centrado, suceden cosas alrededor de él o ella como si los pusiera en acción, pero él no actúa. Es decir, ocasiona sucesos sin actuar. Él actúa simplemente y puramente por su presencia sin hacer nada. Y estas reglas se describen en su forma más bella en el libro ”Tao te kin” de Lao Tse. Es mi amigo.

Y a eso también le corresponde que, cuando una constelación se ha terminado, el terapeuta le da la espalda inmediatamente y sigue el tema sin mirar hacia lo anterior y por eso tampoco pregunta sobre lo anterior.

Y muy unido a este ejercicio, si es que se le puede llamar un ejercicio, el terapeuta o cualquiera, quien quiere compartir lo más profundo del alma, deja que lo oscuro del alma se pueda poner sobre él. Y esta imagen surge de Juan de la Cruz, el gran místico español.

¿Y qué significa esta oscuridad del alma?

Que yo me retraigo de saber. Es decir, no pregunto. Y también renuncio saber las novedades. Y si alguien me cuenta algo aquí, yo me retraigo en la noche. O sea, cuando yo trabajo aquí, a veces no hay ninguna claridad sobre cuáles van a ser los siguientes pasos. Nada de lo que yo tengo experiencia me pueda ayudar en este momento, entonces me retraigo a la noche que es parecido al vacío. Y si permanezco en esta oscuridad, de repente me surge una visión como un rayo, rapidísimo. Algo que me dirige hacia el próximo paso a tomar. Y después vuelve la noche otra vez. Y en esta posición uno está totalmente relajado y no hay nada que pueda sorprenderle. Y desde esta posición, a pesar de que uno esté vacío, uno se siente pleno.

Continuación: Del agua dde la vida (4)