Bert Hellinger / Los textos citados son las transcripciones autorizadas por el mismo Bert Hellinger de sus entrenamientos y conferencias. Algunos son extractos de sus libros.

Bert Hellinger, el desarrollo de su trabajo y experiencia con el autismo

La frase sanadora

Friedberg, 2004

Entrevista con Gerhard Walper

Bert Hellinger llevará a cabo constelaciones con autistas, los padres, sus profesores y otros asistentes en el marco de la jornada regional hesiense dedicada a “Los efectos del asentimiento”.

HELLINGER: a parte de las constelaciones dedicadas al autismo, quiero aprovechar esta jornada para presentar el desarrollo de las Constelaciones Familiares. Un desarrollo que he observado en mí y es que cuando uno se expone realmente a una situación y luego espera, le llega a uno una frase decisiva. Cuando se verbaliza, no es necesario hacer nada más. Esta frase tiene una fuerza muy particular y actúa por si misma.

Hace un rato estaba conmigo un hombre que practica montañismo con jóvenes delincuentes y también trabaja con constelaciones. Estábamos hablando juntos; le dije “un momento, quiero encontrar una frase que puedas utilizar cuando escalas con los jóvenes”. La frase era: “aquí acaba”. Es una frase con muchos niveles puesto que queda abierto el qué y dónde acaba. Podría ser por ejemplo un comportamiento que han tenido en la cárcel…

En Roma le dije a una mujer: “el que quiere vivir acorde a sus deseos, pierde su vida.”

Se trata de saber cómo consigue uno estas frases. Quiero enseñar cómo se llega a tocar la capa profunda del alma, es de donde surge de repente una de estas. El que se ve brindando una frase así, llega a tener un buen resultado. Hay en ella algo poético y en el fondo no es terapia. Así que, quiero practicar con los participantes la manera de encontrar estas frases. Cuando ya hemos oído algunas y hemos dejado que penetre en nosotros, sabremos ya como encontrarlas luego.

Muchas de estas frases son unos “koan”. He definido una vez el koan como “algo contradictorio que tiene sentido”. Son muy condensados en apariencia y no lo sueltan a uno. Utilizaré también otros medios de proceder, según como se dé.

WALPER: ¿dónde te concentras cuando cierras los ojos y esperas que te llegue la frase?

HELLINGER: me concentro en la persona y en su sistema y espero hasta que llegue una frase que lo cambie todo. No se puede inventar ni buscar esta frase. Se espera permaneciendo uno abierto y de repente está ella ahí. Sorprendentemente. Cuando trabajamos así, con el alma, sentimos aún otra cosa. Alcanzamos lo profundo del alma, allí es donde encontramos algunos dragones. Al principio pensamos que son feos y malos. Cuidan un tesoro especial. Al enfrentarnos a ellos y si nos reconciliamos con ellos, nos guían hacia algo esencial.

WALPER: en febrero pasado, durante la jornada en Garmisch, has relatado algunas observaciones sobre constelaciones de niños autistas. ¿Tendrías algunas nuevas?

HELLINGER: en Taiwán y China hice dos constelaciones con niños autistas que estaban presentes.

Un muchacho de 14 años estaba con su madre, psicoterapeuta. Hemos mirado en su familia y hemos descubierto que había habido un crimen. La víctima parecía ser también un perpetrador, así es como apareció a través de la constelación. En todo caso, al final todos estaban tumbados por el suelo. El asesino del hermano del abuelo estiró un brazo de costado. Entonces hice tumbarse al joven a su lado. El perpetrador lo tomó en brazos. El joven se calmó del todo y se volvió completamente normal. Se quedó para la totalidad del curso y más tarde atendió el curso de Netra (organizador en Taiwán) porque había quedado fascinado. Volvió a hablar, estaba totalmente normal, muy inteligente. De una vez se había liberado un canal en él. Netra me lo contó más tarde en China, estaba asombradísimo.

En cualquier caso, se trata de abrir unas nuevas perspectivas dentro del sistema de modo que el amor fluya y se cree un ambiente liberado.

Me gustaría comprobar en tu jornada de septiembre como se puede ayudar a familias con niños autistas. No se pretende curar a un niño. En el caso de una enfermedad tan difícil como ésta sería presumir. Lo veo más como un proyecto de comunidad donde tú y otros, por ejemplo Sieglinde Schneider que también hizo muchas experiencias positivas con niños autistas, podrían contribuir con sus experiencias. Bueno, me gustaría seguir con aquello.

WALPER: en Garmisch formulaste la hipótesis siguiente: el autista retiene un grito o tal vez una palabra. Cuando esta palabra o este grito se expresa, se abre algo en el alma. El amor puede fluir nuevamente, el autista puede percibir nuevamente y entrar en contacto.

HELLINGER: Sí. He hecho ya experiencias con autistas en el pasado y lo quise testar en una constelación en Garmisch. La palabra que el niño en aquel entonces no podía pronunciar era “mamá”.

Aquí se dan muchos nexos distintos. En un curso para sicóticos en Sta. Bárbara, se encontraba también una familia con autistas. La constelación fue muy dramática y se comprobó otro aspecto nuevo. No se puede reducir el autismo a un esquema simplificado, sería demasiado primario.

El autista es alguien que con amor asume algo. Encuentra la paz cuando alguien lo acoge con amor, sobre todo aquel por el cual él se ha hecho cargo. Frecuentemente puede ser un perpetrador.

Pero tampoco lo quiero reducir a esto. Me mantengo atento y si algo más surge, me lo planteo y me adapto.

Cuando nos encontremos en el curso de septiembre observaremos juntos lo que acontece e intercambiaremos. Llegaremos con certeza a muchas percepciones. Nos ayudarán a manejar con más fluidez y más cuidado tales destinos. Nos dedicaremos con una curiosidad fresca y motivación a descubrir territorios nuevos. Con toda cautela sí, pero con valentía.

WALPER: gracias por la entrevista y la hermosa conclusión.